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Entrevista central, jueves 24 de agosto: José Pereyra

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EC —Resumiendo, para ustedes no sirve una herramienta por la cual se amplía el acceso a los sistemas de pago, a las instituciones financieras. Insisten con el reclamo de eliminar la obligatoriedad; por más que el sistema fuera perfecto, por más que hubiera cajeros y redes de pagos en todos los lugares del país, ustedes igual continuarían reclamando en contra de la obligatoriedad.

JP —Exactamente. No nosotros, ya son 80.000 uruguayos que están a través de las comisiones proplebiscito, no estamos hablando de las firmas que han juntado los diferentes actores políticos del Uruguay. A nosotros se nos hace muy fácil juntar firmas, la gente firma por praxis, no por ideología ni por sentimientos hacia colores partidarios, la gente firma porque tiene problemas. Le doy ejemplos puntuales, gente que de repente toda la vida cobró en el día, porque se maneja en el día, hoy con esta ley tiene que arreglar con su empleador que le siga pagando todo en el día y el día que cobra ir los dos al banco, el empleador deposita la plata, el empleado la saca y se la devuelve al empleador porque ya cobró el dinero. Ante esta situación de obligación es que los uruguayos en muchas localidades, y sobre todo aquellos que no trabajan con el sistema financiero, que se quemaron en la crisis de 2002, con la tablita del 82, y así cada 10, 15 años en Uruguay con alguna situación con el sistema financiero, no tienen ganas de que los obliguen y no sienten la necesidad de que el Estado les diga cómo deben cobrar su dinero o deben pagar.

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EC —Vayamos al otro anuncio, el de abrir el diálogo con las organizaciones que se están movilizando por este asunto. ¿Cómo lo vio?

JP —Bien, para nosotros es importante que se vaya analizado y se vaya discutiendo esta ley. Al analizar el plebiscito no esperábamos que tuviera la repercusión [que está teniendo], porque generalmente los plebiscitos tienen un tiempo, se van juntando firmas, pero creo que la posición del gobierno con respecto a esta ley [ha ayudado], le ha dado importancia ya desde los primeros días. A principios de año, la Cámara Regional de Comerciantes y Empresarios del Este, que salimos a recorrer el este del país y algún otro departamento, cuando conversábamos ya anunciábamos que si el gobierno no nos escuchaba íbamos a plebiscito porque estábamos sintiendo que la gente iba a apoyar y que eso para nosotros iba a ser un elemento importante de negociación. Tuvimos la visita del equipo económico en Maldonado y no tuvimos suerte, por eso se siguió trabajando en el tema y hoy tenemos el plebiscito en juego.

EC —¿Y qué ocurre ahora con este nuevo talante que muestra el gobierno? ¿Ustedes han tenido algún contacto, han sido llamados por teléfono, por ejemplo?

JP —No, por las líneas abiertas no hemos recibido ninguna llamada. Esto fue el lunes, desde el lunes no hemos recibido ninguna llamada. Creo que el gobierno está evaluando, debe tener información de la facilidad que estamos teniendo para recolectar las firmas o realmente a la hora de la discusión se ha dado cuenta de que la ley tiene unos cuantos errores y que esto perjudica a muchos actores y sectores de la sociedad uruguaya. El gobierno habla de incluir, de inclusión financiera, pero si yo quiero incluir a las partes más vulnerables de la sociedad no obligo al resto de la ciudadanía, obligo a los bancos. Si quiero eliminar la informalidad o la evasión creo leyes contra la evasión y contra la informalidad.

En Argentina, por ejemplo, desde el 2001 es obligatorio cobrar y pagar a través de los bancos. Yo les pregunto a los ciudadanos: ¿hubo menor evasión en Argentina del 2001 a la fecha, no hubo corrupción, dejó de haber narcotráfico? La ley no es mágica. Los datos del propio Instituto Nacional de Estadística establecen que en el 2014 hubo 25,1 % de informalidad, en 2015 24,7 % y en el 2016 subió un poquito, 25,3 %. ¿Que mejora la seguridad?

En Brasil, la Confederación Brasileña de Comercio nos mandaba un informe según el cual el crecimiento de los robos express es directamente proporcional al trabajo con las tarjetas. El ladrón no desaparece por arte de magia, el ladrón va, lo apunta, y si usted está con un familiar le dice “vaya al cajero y me saca toda la plata”.

El otro elemento que utiliza el gobierno es que es una elección del trabajador.

EC —El gobierno dice que cuando se esgrime ahora la libertad no se está teniendo en cuenta que la Ley de Inclusión Financiera le ha dado más libertad al trabajador, porque antes tenía que cobrar de la manera que resolvía la empresa, por ejemplo en el banco que elegía la empresa.

JP —Para quienes dicen que esto defiende a los trabajadores leo el artículo 39 de la ley: “No se dará curso a ninguna acción judicial que […] en algunos de los contratos referidos en este artículo hasta tanto se acredite que los pagos del precio del arrendamiento, subarrendamiento o crédito de uso se hayan hecho de acuerdo a lo previsto en el inciso 1”. O sea, si usted perdió el trabajo, como le pasa a la gente, el banco le cobra. Astori dice que son los sectores más carenciados los que lo preocupan. Nos pasó el otro día, vino un trabajador y nos dice: “Quedé sin trabajo y vengo a juntar firmas honorariamente porque estoy desempleado, voy a ir a una feria y voy a juntar firmas”, ¿Y qué hace usted?”, “Soy desempleado, pero cuando me sacaron la cuenta el banco me empezó a cobrar –no recuerdo ahora– $ 500 pesos por mes”, y retiró la plata del banco. Por este artículo 39, si él tenía un alquiler de más de $ 10.000, arregla con el propietario de la vivienda que alquila y se le cae el techo encima. Como no lo hizo a través de los bancos, porque se fue del sistema financiero porque no quería pagar esos $ 518 pesos que para un desempleado es mucho, no tiene acceso a la justicia. Puede quedar parapléjico, inválido y no tiene acceso a la justicia, que es un derecho humano consagrado en todas las constituciones del mundo.

Entonces que esta ley defiende a los trabajadores lo podemos discutir de primero a fin. La Ley de Inclusión Financiera defiende a los bancos y tiene buenos negociadores en los bancos, en el sistema financiero. Y eso lo podemos discutir, porque además, no le pongo duda, los negociadores en el mundo están en el sistema financiero, y seguramente fueron mucho más hábiles que el gobierno, porque en la negociación para esta redacción solo participaron el sistema financiero y el gobierno. Eso no ha pasado en ninguna parte del mundo, generalmente se sientan los comerciantes, los usuarios –donde hay instituciones que defienden a los usuarios– o consumidores, el gobierno y el sistema financiero. En Uruguay –por eso vamos a plebiscito– esta ley fue hecha a puertas cerradas. Por eso queremos discutir lo que está mal de esta ley, no todo, entre todos los uruguayos. Creo que es saludable. Si tenemos razón, se votará a favor de la libertad; si estamos equivocados, se votará a favor de lo que proponga el gobierno, pero estamos dispuestos a jugar ese partido.

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