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Entrevista central, jueves 28 de abril: Luis Costa y María Jimena Pardo

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EC —¿Por ejemplo?

MJP —Hay dos que destacamos siempre. Uno es la posibilidad de heredar el fondo en caso de que la persona fallezca y no genere pensión. Pensemos en el caso de un joven que hoy está trabajando y no tiene ni hijos ni pareja, pero sí tiene hermanos y padres. O pensemos en el caso de una persona más veterana que está divorciada y tiene hijos mayores de 21 años. Obviamente hay que hacer trámites formales, como la sucesión y ese tipo de cosas, pero se hereda. En República AFAP a la fecha ya hemos pagado más de 800 fondos herederos por un promedio de US$ 10.000 cada uno.

El otro derecho que nos da es la jubilación parcial. Por la AFAP yo me puedo jubilar solo con cumplir 65 años de edad, sin importar los años de trabajo que tenga. Puedo incluso tener causal por BPS y elegir seguir trabajando por BPS y jubilarme por la AFAP. Es el único momento en el cual tengo una causal independiente; si no, siempre es el BPS el que determina mi beneficio y después vengo a la AFAP. Pero al cumplir los 65 años puedo jubilarme solo por la AFAP.

EC —Eso implica que a partir de esa edad, si la persona hace la opción, ya tiene un ingreso por ese lado, mientras sigue trabajando.

MJP —Exacto, e incluso puede aportar menos.

LC —Eso lo aporta al BPS.

MJP —De hecho hoy tenemos en República AFAP más de 150 personas que han hecho uso de esta opción, que llamamos Solo por AFAP.

Esta combinación le da más derechos al afiliado, además de hacer más sustentable el sistema.

***

EC —Con la reforma de 1996 aparecen las AFAP y empiezan a convivir dos sistemas: el sistema de transición y el sistema mixto en sí mismo. El sistema de transición era exclusivo para quienes eran mayores de 40 años al momento de entrada en funcionamiento de la ley, que siguieron aportando solamente al BPS y jubilándose solo por el BPS. El sistema mixto era obligatorio para los menores de 40 en esa fecha y voluntario para los mayores. Estos dos sistemas implicaban topes jubilatorios distintos.

LC —Efectivamente. Tiene que quedar bien claro que el sistema anterior era mucho más beneficioso; el proceso de envejecimiento demográfico, etcétera, demandó ajustes. Se crea el ajuste, se hace el nuevo sistema, el de transición y el mixto. Siempre que hay que hacer un ajuste hay que fijar un determinado momento a partir del cual se aplica. Allí, como en todo tema de seguridad social, se hizo ese esquema de a partir de los 40 para arriba y 40 para abajo. Pero tenemos que ser conscientes de que en el de transición, de 40 para arriba, también se ajustaron los parámetros, salvo el tope de jubilación.

Esto nos sirve para darnos cuenta de que el reclamo de pasarse de un sistema que era para los menores de 40 al que era para los mayores de 40 que están llevando adelante algunos cincuentones, si la única diferencia entre los dos sistemas es el tope de jubilación, beneficia a aquellos cincuentones a los que les aplica el tope de jubilación por el BPS.

EC —¿Por qué destaca eso?

LC —Porque este movimiento de los cincuentones trató de mostrar ese hecho como un fracaso del sistema de capitalización, como que toda la generación de los cincuentones se perjudica, cuando en realidad esto no va a afectar a todos los cincuentones –porque la única diferencia es el tope de jubilación–, sino a aquellos de mayores ingresos a los que les va a aplicar el tope. Eso nos va a permitir ir delimitando.

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