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EC —Muchos de los “cincuentones” han iniciado distintas acciones porque se sienten perjudicados por la reforma. Concretamente señalan que pueden llegar a perder en algunos casos 30 % o 35% en comparación con lo que cobrarían si estuvieran solo en el BPS. Cuando entró en vigor el nuevo sistema ellos eran treintañeros, en algunos casos estaban muy cerca de los 40, todavía no los habían cumplido, pero como esa era la edad “de corte” se vieron obligados a afiliarse a una AFAP. ¿Podemos describir por qué se da esta circunstancia con esta gente?
MJP —Vamos a empezar por decir que esos cincuentones en realidad son una parte; son uruguayos, son personas, pero mirado desde el punto de vista general son una parte menor de ese colectivo. El sistema hoy tiene más de 1.300.000 afiliados, de los cuales 200.000 (15 %) son cincuentones, están entre 51 y 59 años. Calculamos que, de esos 200.000, alrededor de 30.000 se verían beneficiados de pasar al régimen anterior. O sea, también son una minoría dentro de los cincuentones.
Lo está diciendo el propio BPS cuando hace el asesoramiento por la ley 19.162, que se aprobó en 2013 y permite revocar el artículo 8. (Como para las personas que hoy ganan menos de $ 43.810 –y en el 96 ganaban menos de $ 5.000– no es obligatorio tener una AFAP, esas personas pueden ir al BPS y revocar el artículo 8, entonces todo su fondo va al BPS y se jubilan solo por el BPS.) Muchos cincuentones, más de 41.300, fueron al BPS, y al 31 de enero de 2016 solo 9.100 revocaron el artículo 8.
LC —El BPS les hizo una proyección personalizada y a la mayoría de los cincuentones les dio que era mejor mantenerse en el sistema actual. Están reclamando compararse con un tope de jubilación de un régimen que no estaba previsto para ellos. Obviamente, hacer un ajuste con relación a esa gente tiene un costo, porque el régimen de transición era para un grupo de gente que se iba a ir extinguiendo y después quedaba vigente solo el régimen mixto. Entonces permitirles a un grupo de cincuentones pasar al otro régimen implica un pago mayor por el BPS.
EC —Antes de ir a eso, ¿efectivamente pueden darse esas diferencias, pueden llegar a perjudicarse en un 30 %, 35 %?
MJP —Hay que ver el caso, no en todos los casos. Ellos concurrieron al BPS, el BPS les hizo el cálculo por la ley 19.162, vieron que no les es conveniente revertir el artículo 8 porque en su caso al pasar a un salario de $ 43.810 –y por nuestros cálculos en realidad tendrían salarios bastante más elevados que esa cifra– el BPS les va a pagar por hasta ese salario y por la diferencia tendrían que estar en la AFAP. Por eso están reclamando un cambio legal que les habilite el régimen anterior. Ellos dicen que pierden ese porcentaje porque agarran ese cálculo que les da el BPS y comparan con el tope del régimen anterior, pero nosotros no sabemos si en cada caso esa persona llegaría a ese tope. Algunos podría ser que sí, otros podría ser que no, tendríamos que tener toda la casuística.
EC —Ustedes han insistido mucho en lo del tope, en que está de por medio el tope en este planteo, y que por lo tanto quienes se encuentran en esa situación son personas con retribuciones altas. Pero Hoenir Sarthou, que integra las mesas de En Perspectiva, es abogado y representa a varios de quienes se sienten damnificados, señala que hay maestras y profesores que pierden en el entorno de $ 10.000 entre un sistema y el otro. ¿Puede ser esto, maestras y profesores con sueldos de esos altos?
MJP —A nosotros nos llegó esa demanda, porque fuimos citados como parte. Él cita algunos ejemplos –no recuerdo exactamente si había una maestra– de $ 80.000 de sueldo básico jubilatorio promedio de los últimos 20 años o un poquito inferiores a esa cifra. Estamos hablando de sueldos altos en la misma demanda.
LC —La clave es que el costo de esta reforma no nos toca como República AFAP.
EC —Esa aclaración es interesante, porque en la discusión a veces se simplifica y se ve a las AFAP como las malas de esta película, las que van a tener que pagar. Si avanza una ley como se ha propuesto en el Parlamento, si efectivamente se encuentra una solución, una alternativa para estas personas, ¿quién paga?
LC —El BPS y toda la sociedad, porque el BPS es deficitario y hay que aportarle de Rentas Generales. Recientemente se supo que el déficit del BPS en el 2015, además de los impuestos afectados, fue de US$ 390 millones; eso se pone de Rentas Generales. Entonces nosotros no estamos opinando, estamos aclarando que no son todos los cincuentones, no se pueden sacar conclusiones sobre el tema de las AFAP por estar comparándose con un tope mayor, que era lo que estaba pasando: las AFAP son malas porque los cincuentones pierden… Pierden si se comparan con el régimen anterior; como ya dije, a mí me encantaría jubilarme como se jubiló mi padre, y más me encantaría jubilarme como se jubiló mi abuelo, pero no es posible.
MJP —Supongamos que en el 96 la situación que al inicio de la entrevista describió Luis estaba y había que reformar el sistema, pero no se creaban las AFAP, se seguía solo con el BPS. La tasa de reemplazo, que es el porcentaje que se aplica sobre el promedio de sueldos, pasó de 60 % a 45 %, que es lo que hoy paga el BPS en el pilar solidario. Por lo tanto el ajuste habría venido igual, entonces es bastante marketinero decir “la culpa es de la AFAP”. Y está bien, no lo criticamos, pero queremos aclarar que nuestro papel es decir: esta es la cantidad de personas que están en esta generación, estos son los potenciales beneficiarios de esta reforma y esto es el costo de esta reforma. Para que quienes tienen que decidir lo hagan con información.









