
EC —Más en general, ¿cómo fue el choque cultural?
JR —Uno se siente un poco aislado por momentos, mis colegas a veces empiezan a hablar en chino y quedo totalmente fuera de la conversación. A veces uno trata de traerlos de vuelta pero se vuelven a ir. Lo cual es natural, porque no van a estar todo el tiempo hablando en inglés para nosotros. Pero fuera de eso uno se maneja, tiene una rutina, nos hemos adaptado. Mi hijo se adaptó al colegio… Yo estoy conforme, es una cultura muy muy diferente. Tal vez el hecho de que fuimos en familia lo suavizó, porque de última estamos juntos.
EC —¿Con quiénes se relacionan? ¿Quiénes son los amigos?
JR —Tenemos amigos de la facultad, luego tenemos otros colegas del Departamento de Lenguaje y después tenemos un grupo de amigos chilenos que viven allí, un amigo mexicano, una amiga española, amigos de la colonia latina. Tenemos un grupito de amigos interesante.
EC —Volviendo al choque cultural, ¿qué te descolocó?, ¿qué es lo que todavía no lograste asimilar?
JR —Fundamentalmente el idioma.
EC —¿Y aparte?
JR —Aparte, es una cultura bastante machista, eso me choca bastante, me molesta. Por supuesto no voy a claudicar, se tendrán que adaptar. Ellos asumen que la mujer tiene que hacer las tareas del hogar, que la mujer tiene que hacerse cargo de los hijos, es muy mal visto que una mujer beba o fume. Yo no fumo, pero bebo y me molesta que se asuma que una mujer… es casi de mala educación. Eso me choca. Obviamente a ellos también les debe chocar, pero bueno… Felizmente la universidad es un ambiente más internacional, toman eso con humor y nos hemos adaptado sin problemas. En otros ambientes tal vez sería más violento el choque.
EC —Un aspecto que destacabas en las charlas del año pasado era la importancia que tiene en la vida cotidiana WeChat, que es el WhatsApp de los chinos. Pero es mucho más que WhatsApp.
JR —Es mucho más. Es el WhatsApp, el Instagram, el Twitter, el Facebook y la billetera electrónica de los chinos.
EC —Esto último era quizás lo que más impresionaba de tus relatos, cómo los chinos usan WeChat para pagar, pagan con el teléfono casi todo.
JR —Sí, casi todo. Todo, me tomo un taxi y lo pago con WeChat, voy a la peluquera, a una persona que me corta el pelo en su casa, y le pago con WeChat, le transfiero con WeChat plata a mi hijo si se va una noche a tomar algo con los amigos.
EC —Funciona como método de pago incluso en los ambientes más informales.
JR —Totalmente.
EC —En el comercio no establecido.
JR —Totalmente. La inclusión financiera en ese sentido es casi total. Contaba un amigo que había un vendedor callejero de agua no sé dónde, yendo a un paseo, y cobraba con WeChat. WeChat o Alipay son los dos métodos de pago, con código QR uno paga y debita automáticamente.
EC —¿Eso ocurre porque es Shenzhen, una ciudad caracterizada por la tecnología, etcétera, o se da en buena parte del territorio chino?
JR —En Shenzhen se da la inclusión financiera vía WeChat. En otras ciudades vi que se paga más con Alipay, pero prácticamente no he encontrado ningún lugar donde no acepten el pago electrónico.
EC —¿Y la tarjeta de crédito está en retirada? ¿Cómo es?
JR —No se usa, yo no he usado tarjeta de crédito prácticamente nunca. Si se usa, es la tarjeta de débito, pero voy al dentista y pago con WeChat.
EC —¿Y el costo de vida cómo es en China, por lo menos en Shenzhen?
JR —Depende. Si uno necesita lo supermegabásico, puede vivir con muy poco dinero, pero si uno quiere una salud a un nivel confiable puede salir muy caro, como en Estados Unidos. Porque uno precisa un seguro de salud, yo por lo menos después de un par de sustitos quise ir al ala occidental del hospital y eso es más caro.
EC —¿Cómo es eso? ¿El hospital tiene dos alas?
JR —Sí, tiene el ala de la ciudad, que no está mal, pero cuando la cosa se pone un poco peliaguda uno quiere una segunda opinión y el centro internacional cobra más caro.
EC —¿Ese hospital es estatal, de la ciudad?
JR —Es la sede en Shenzhen del hospital universitario de Hong Kong, depende de la universidad de Hong Kong.
EC —¿Y la población tiene un acceso sencillo, gratuito, barato a ese servicio?
JR —Sí, la población tiene un acceso barato a los hospitales públicos y el servicio es bastante bueno.
EC —Pero hay aparte otra ala con otras características más sofisticadas, ¿en qué sentido? Por ejemplo, ¿la hotelería de esa parte del sanatorio es mejor?
JR —La hotelería es mejor.
EC —¿Y qué más?
JR —Los profesionales vienen directamente de Hong Kong una vez a la semana, y muchos de ellos son profesores de los que atienden en la otra ala, es gente más preparada. Otra característica que he visto, no en este hospital, pero sí en el hospital público de Shekou es que tienen, además del ala internacional, el ala de medicina tradicional china, que tiene el mismo estatus que la medicina occidental. Tienen el ala de la medicina tradicional, con sus propios medicamentos, que son hierbas y todas esas cosas, están dentro del sanatorio.
EC —Tú no has decidido probarla.
JR —No, por ahora no. Pero muchos occidentales la usan.









