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EC —Apareció ya más de una vez en esta conversación Hong Kong, tú decías que Shenzhen está sobre la costa y a una hora de ferri de Hong Kong. ¿Cómo es la relación con Hong Kong? Porque Hong Kong no era china o era otro sistema, sigue siendo otro sistema, ahora admitido por el gobierno chino desde que se incorporó.
JR —Ellos dicen “un país, dos sistemas”. En la práctica, por ejemplo, un uruguayo no precisa visa para ir a Hong Kong, pero sí para ir a China continental. Los chinos precisan visa para ir a Hong Kong. Siendo residente, yo después de un año de vivir en Shenzhen puedo aplicar a un pase libre para ahorrarme la aduana. Pero si no, cada vez que voy tengo que hacer trámite aduanero para ir y para volver. Son dos sistemas. Tienen dos monedas distintas, en Hong Kong se usa el Hong Kong dólar y en China continental el yuan.
EC —¿Para los chinos no hay obstáculos?, ¿el vínculo es fluido con Hong Kong?
JR —Es fluido. A los hongkoneses no les causa mucha gracia, ya han manifestado su molestia con que haya demasiados chinos que van a visitar Hong Kong, hasta han pedido que haya una restricción de la cantidad de chinos que van.
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EC —Hablábamos de la universidad en la que estás trabajando, la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur. Hablabas de lo que exigente que es y del nivel mínimo que se exige en los exámenes. Dice un oyente: “No entiendo, ¿después de que dos veces un alumno obtiene menos de 75 en un curso tiene que dejar la carrera?”.
JR —En esa universidad, sí. Es muy exigente. Eso sí que es un choque cultural para mí, nosotros estamos acostumbrados a un hábitat de 3,5 millones donde todos somos alguien, pero en China son 1.300 millones y es una mentalidad de espermatozoide, solo uno llega. Es muy distinto de la cultura uruguaya en ese sentido.
EC —Tú has escrito mucho sobre educación en Uruguay. Con lo que has visto del sistema educativo chino, ¿qué comparaciones harías?
JR —Mi contacto directo es con el sistema educativo universitario, de lo otro solo por lecturas y por lo que me llega. Veo que en China se le da mucho más énfasis a la memoria, de hecho ellos tienen facilidad de memoria porque su lenguaje lo requiere, tienen que aprender muchísimos caracteres solamente para poder leer. Y tienen una capacidad analítica superlativa y también una capacidad de concentración por largos períodos de la cual nosotros carecemos. A mí me cuesta mucho trabajo mantener la concentración en mis propias clases, porque la clase dura dos horas, con un intervalo intermedio de 10 minutos, en los cuales la gente viene a preguntar, así que no me repongo, me cuesta trabajo. Ahora me estoy acostumbrando un poco. Sin embargo me parece que una pata de la que renguea el sistema educativo chino es que no fomenta la creatividad. Eso se siente en el nivel universitario, todo lo que sea análisis y aplicación de método funciona bárbaro, pero cuando tienen que improvisar o crear a partir de cosas nuevas fallan. Me lo contaban también unos vecinos que son pilotos de aviación, que son buenísimos para aprender instrucciones y saber al dedillo todo lo que tienen que hacer, pero cuando tienen una situación nueva y tienen que resolver con pocos datos, fallan.
EC —¿Ya te adaptaste a la costumbre de la siesta?
JR —Sí. Por lo menos me adapté a tener un período después del almuerzo en el que no me molestan.
EC —Recordemos cómo es eso.
JR —Por lo menos en mi facultad, después de las 12.30 todos tienen un colchoncito o un sofá, yo tengo un sofá en mi oficina, pero los estudiantes de posdoctorado tienen un escritorito y abajo un catrecito que despliegan y se acuestan hasta las 14 y no se los puede molestar. Directamente duermen, tapaditos con frazadas.
EC —Todos tienen esa costumbre.
JR —Sí.
EC —¿Por qué?, ¿porque se levantan muy temprano?
JR —Se levantan muy temprano. Para mí duermen poco, porque se levantan muy temprano, cortan al mediodía, duermen la siesta, trabajan hasta las 17.30, cenan 17.30-18 y luego vuelven a trabajar, por lo menos en mi universidad, hasta como las 22.
EC —¡Hasta las 22! Pero hacen ese corte de la siesta, que es riguroso; ¿cuánto dura?
JR —Una hora y media, más o menos.
EC —Y se hace en el lugar de trabajo mismo.
JR —Sí.
EC —Prácticamente no se mueven.
JR —No, duermen ahí.
EC —Entonces te puede pasar que si ingresás a un salón donde trabajan varios, a esa hora lo que te encontrás es un dormitorio colectivo.
JR —Te encontrás con colchoncitos abajo de sus escritorios.
EC —Y cuando terminan la siesta, ¿pliegan el catre, se sientan en la silla y arrancan de nuevo?
JR —Exacto.
EC —¿Tan sencillo?
JR —Sí. Llenan sus termitos de té, porque tienen el termito de té como nosotros el mate, y vuelven a la actividad.
EC —¿Te adaptaste?
JR —Sí, me adapté. Igual, tengo mi mate.
EC —Pero te adaptaste a la siesta.
JR —Sí, sí.









