
EC —¿Suerte? ¿Tiene suerte?
RM —¡Tiene suerte además!, lo cual es indispensable. Los datos de hoy de mañana del crecimiento del producto bruto interno en Francia y del desempleo muestran que el crecimiento ha sido mayor de lo esperado y que el desempleo está bajando más de lo que se esperaba. No tiene ningún mérito en eso, obviamente, no es un resultado de alguna política que haya puesto en práctica, porque por el momento no puso en práctica ninguna política. Si a alguien se le puede deber eso es al pobre François Hollande, olvidado en algún lugar de la provincia francesa lamiéndose las heridas. Pero el que recoge el beneficio de eso, en el estado de ánimo por lo menos, es evidentemente Macron y de manera accesoria su gobierno.
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EC —Hay dos preguntas de la audiencia que son particularmente provocativas. Guso consulta: “¿Será que estamos asistiendo a la ruptura del paradigma de la política?”. Y Gustavo, más que preguntar, afirma: “Yo sigo sosteniendo: Macron es un gerente en el poder”.
RM —No creo que sea una ruptura del paradigma de la política, porque este señor es un político, hace política. Y la está haciendo mucho mejor de lo que mucha gente pensaba, para su propio beneficio.
Sin embargo, también estoy de acuerdo, en parte, con el segundo oyente, porque no solamente es un político, sino que es un político que hace política de una manera que podría calificarse de gerencial. También eso es cierto. Es un festín para politólogos, cosa que yo no soy. La cantidad de fenómenos que están en curso en este momento que son carne de análisis darían para mucho más.
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Transcripción: María Lila Ltaif









