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Entrevista central, viernes 24 de marzo: Enrique Antía

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RA —¿Por qué son necesarias excepciones para todos estos proyectos? Hay varios que establecen construcciones de más altura de la que está permitida en la normativa actual.

EA —Pero son similares a las que están al lado. Por ejemplo, el proyecto en Solanas es un proyecto que ha sido muy exitoso, pero la normativa ahí permite solamente planta baja y un piso. En Solanas ya hay unos 12 edificios terminados de cuatro pisos y esto es una solicitud para seis de cuatro pisos alrededor de una piscina artificial que hicieron que es muy bonita. Es lo mismo que ya está en el barrio y en la zona y que además está aprobado. La norma de ahí no está acorde con lo que hoy día exigen el mercado de venta y el mercado de gusto de la gente.

Otra excepción es un edificio abandonado de nueve pisos en Aidy Grill, en La Pastora. En esa zona cambió la normativa de construcción. Una persona compró en un remate el edificio abandonado, quería hacer un segundo edificio –porque hay terreno suficiente para dos edificios–, pero el abandonado está a 8 metros de la vereda y la nueva normativa le dice que tiene que ir a 10 metros. Le queda un mamarracho, entonces hay aceptarle otro edificio de 12 pisos, que está dentro de la nueva normativa, pero con 8 metros de retiro.

El Hotel Las Dunas está abandonado y ahí no están permitidas construcciones de cuatro pisos.

EC —Ese es un hotel ubicado sobre la costa misma.

EA —Sí. Ese hotel se vendió en un remate judicial y hace seis, siete años que está parado, está abandonado, en ruinas. Plantean demolerlo y hacer bloques de cuatro pisos de muy buena calidad en un terreno que tiene más metros incluso, que ocupan la mitad del terreno en propiedad. Cosas así, algunos proyectos tienen excepciones, algunos son más altos, otros menos altos, otros tienen un 4 % de tolerancia mayor, pero la ley exige que todo lo que no esté dentro de la ley pase como excepción a ser aprobado por un acto complejo de gobierno, que es la Intendencia más la Junta Departamental. Lo cual está bien, porque ahí se busca el consenso no solo del gobierno, sino de los otros actores políticos. En esto hemos insistido mucho, hemos invitado a todos los partidos presentes en la Junta Departamental y hemos tenido reuniones con ellos explicando los proyectos. También el Sunca ha venido a varias reuniones a la Intendencia a analizar la evolución de los proyectos presentados; por supuesto, el interés del Sunca es que haya trabajo.

RA —De todas formas, el tema de los proyectos y las excepciones no genera unanimidad. Por ejemplo, estuvimos hablando con Pepi Goncalvez, que es concejala del FA en Maldonado por el sector Casa Grande, y nos decía esto:

(Audio Pepi Goncalvez.)

La vía de las excepciones, que conocemos de larga data en la zona de Punta del Este y Maldonado, se fuerza mucho a partir de la existencia de un plan de ordenamiento territorial. Tenemos bien claro que no hay esos volúmenes de inversión que implican la construcción de toda esa cantidad de edificios y de metros cuadrados. Lo que está pasando es que se están intercambiando favores, porque por la vía de las excepciones lo que consiguen los dueños de la tierra es revalorizar la tierra. Entonces sin necesidad de construir obras, sin necesidad de ocupar mano de obra y de dar trabajo, que es lo que promete el intendente Antía, estamos haciéndoles favores a los amigos, a los inversores, a los dueños de la tierra. Ese es el gran inconveniente que tenemos en esta zona y en este momento con las excepciones. Las excepciones no garantizan trabajo, ya se dieron excepciones hace bastante poco tiempo, por ejemplo la gigantesca construcción que iba a ser el Conrad y no se hizo. Terminan siendo obras inconclusas, pozos vacíos, esqueletos y una cantidad de favores que se hacen entre amigos. Lo que no queremos es que se use el poder del gobierno departamental para generar dinero a unos pocos especuladores. Eso es lo que nos parece un verdadero desastre, porque en el fondo el Estado termina a la larga pagando esos costos de llevar la ciudad fuera del ordenamiento. Siempre a la larga el pueblo es el que termina financiando el negocio de los especulados.

(Fin de audio.)

RA —Allí escuchábamos varias críticas respecto a la iniciativa.

EA —De ninguna manera voy a dejar eso en el aire. No le acepto a la señora lo que dijo, de ninguna manera. Le pongo un ejemplo. En mi otro gobierno, hace 12 años aprobamos, también en un régimen de excepciones, una serie de edificaciones importantes. Me voy a concentrar en un solo punto, en Roosevelt y la Brava. Ahí hay una manzana que estaba vacía, estaba pelada y no se movilizaba para la construcción. Nosotros planteamos, porque la norma no lo permitía, una serie de excepciones que habilitaron la construcción, y hoy ahí hay por lo menos ocho o nueve edificios de apartamentos importantes.

En aquel momento se juntaron firmas con el mismo criterio que dice la señora, para parar las excepciones, y lograron pararlas, no se pudieron hacer, había una falta de trabajo imponente en Maldonado y lograron parar esas obras. Y a los seis meses, cuando gana el FA, sin cambiar nada el proyecto, las aprueba todas. Se hicieron todas, no eran versos, no eran amigos ni conocidos. Eso generó una corriente de inversión y de trabajo que disfrutaron seis, siete años después, la gente trabajó en Maldonado. Con esa exceción la ecuación fue rentable, permitió varios cientos de puestos de trabajo durante varios años, movilizó y empujó el resto de la construcción en todo el departamento, se hicieron estupendos proyectos ahí, ocupamos menos superficie. La excepción era ir en altura, se ocupaba menos superficie de jardín, abajo se generaba más espacio para la jardinería, para que fueran bien elegantes, y ocupaban un pedazo de cielo sin que el cono de sombra molestara a nadie. Y cada una de esas obras –esta es la otra parte importante– hoy está pagando por año $ 20 millones de impuestos que recibe el municipio, en cada una trabajan 120, 150 personas en verano y 40, 50 durante el invierno, en temporada baja.

Esto que presentamos a la Junta no tiene nada que ver con hacer favores a amigos, es para generar oportunidades de trabajo, para generar un desarrollo constructivo importante y que mucha gente que no tiene elementos para llevar pan a la casa tenga la defensa de sus hijos y de su familia por el trabajo, que es lo más digno.

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