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Entrevista del miércoles 25 de setiembre de 2019: Jorge Larrañaga

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EC —Usted dijo recién, a propósito de la reforma constitucional, si se consolida el 27 de octubre y Lacalle Pou es presidente, que usted se va a encargar de controlar que se cumpla con ella. Pero dijo más en general que usted se propone ser un muy fuerte fiscal de un eventual gobierno blanco. ¿A qué se refería?

JL —Lo ha pedido el propio doctor Lacalle, lo hemos conversado y lo hemos escuchado en decenas de actos en todo el país, él pide, reclama que el PN sea un fiscal del gobierno en caso de que la gente opte por nuestra colectividad política.

EC —¿Y qué podría controlar usted en ese sentido?

JL —El cumplimiento de lo que se promete.

EC —¿Por ejemplo?

JL —Todo, el cumplimiento de lo que se promete. Acá no tenemos más espacio para promesas incumplidas, no tenemos más espacio para un 2014, cuando se prometía bajar las rapiñas, no poner más impuestos, cambiar el ADN de la educación y se le mintió a la gente. Tenemos que hacer un ciclópeo esfuerzo tendiente al cumplimiento de las promesas. Y en ese sentido nosotros vamos a ser celosos custodios de ese cumplimiento, porque nuestro partido, en caso de acceder al gobierno, tiene que cumplir lo que le prometió a la gente.

EC —¿Lo preocupa algún aspecto en particular?

JL —Todo, todo. Tenemos que cambiar la educación del país, tenemos que cambiar la seguridad, tenemos que generar trabajo, tenemos que cambiar la ecuación lamentable de las cuentas públicas en donde también ha mal administrado el gobierno y parcelas del gobierno, entes autónomos. Este gobierno termina con un vicepresidente que tuvo que renunciar, con un ministro procesado, con un presidente del Banco República procesado, con escándalos de mala administración. Y yo creo que tenemos que hacer una enorme tarea, hacer el máximo esfuerzo, un trabajo enorme, y controlar la marcha de ese gobierno con una férrea actitud porque la gente cada vez más está reclamando este tipo de actitudes.

EC —Y con respecto a la interna de su partido, desde antes de las elecciones internas usted ha mantenido una relación muy distante con Juan Sartori; lo de distante está dicho con mucho cuidado, capaz que el adjetivo podría ser otro. En agosto, ahora no más, protagonizó un momento incómodo cuando Sartori quiso saludarlo en un acto en Rocha, usted al final accedió a saludarlo, pero mirándolo de manera muy seria, con un gesto muy severo. ¿No hay reconciliación posible entre ustedes?

JL —Había un famoso legislador en el Parlamento hace ya unas cuantas décadas que tenía problemas auditivos, entonces usaba un aparato para la audición que prendía y apagaba, y era un poco abrasilerado, Duvimioso Terra. Entonces le preguntaba alguno y lo codeaba, “che, no estás escuchando”, y él decía “no gasto pila”.

EC —Pero ¿cuál es el motivo del malestar? ¿El hecho de que Sartori logró desplazarlo a usted del segundo lugar en la interna, o la forma de hacer política que siguió?

JL —¿Cómo me va a hacer esa pregunta sin que implique una suerte de falta de respeto? Se lo digo por la amistad, porque si no le contestaría más duramente. ¿Cómo puede pensar usted que yo puedo molestarme porque pierdo en una instancia electoral? No, no.

EC —¿Cuál es el problema con Sartori?

JL —Es mucho más grande. No tiene importancia a 32 días de la elección hoy, pero todo lo que pasó en la instancia electoral interna, todos lo vimos. ¿Es necesario explicar más?

EC —La campaña sucia.

JL —¿Es necesario explicar más?

EC —Dirigentes del PN pretendían que esa conducta de Sartori fuera analizada por la Comisión de Ética del directorio, pero eso finalmente no ocurrió. ¿Por qué?

JL —Pregúntele al directorio del partido.

EC —¿Para usted no era ese el camino?

JL —Pregúntele al directorio del PN. Yo no voy a emitir más declaraciones sobre este tema porque no tengo esos problemas, pero no gasto pila.

EC —¿Cuál es la solución ahora? ¿Que el fenómeno Sartori se desintegre en las urnas? ¿Esa es su expectativa?

JL —No, yo no tengo expectativas de nada malo contra nadie, porque siempre he hecho política a cara descubierta. Yo no he tenido caudillos salvo Wilson Ferreira Aldunate, el último movimiento de otro que integré fue Por la Patria, con la candidatura de Alberto Zumarán. Después que salí de intendente de Paysandú con el mono al hombro formé un movimiento y he sido todo lo que soy, poco o mucho, o nada, según algunos, por mi propio esfuerzo. Entonces yo soy hijo de las urnas, no he tenido herencia, he luchado siempre y voy a pelear siempre, y cuando la gente diga no, me voy para mi casa y asunto arreglado.

EC —Pero mi pregunta era a propósito de Sartori. ¿Las urnas se encargarán de ubicarlo? ¿Cuál es su expectativa en ese sentido? Porque a usted no lo hace muy feliz la convivencia con Sartori dentro del partido.

JL —Las urnas mandan. Veremos el mandato de las urnas.

EC —¿Se imagina trabajando con Sartori en el Senado codo a codo?

JL —Las urnas van a mandar.

EC —¿Usted tiene un pronóstico con respecto a la votación de Sartori?

JL —No, no tengo ningún pronóstico, yo no tengo problemas con nadie…

EC —Con Sartori tiene.

JL —… salvo que se practiquen determinadas actitudes con las cuales no transo y no transo, y no hay vuelta de hoja. Con determinadas cosas y con determinados principios no se puede transar.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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