
EC —Volviendo a la pregunta, ¿usted recurriría a policías y militares retirados?
LLP —Pensé que la había contestado, pero trato de resumir: es una idea original, a priori no nos parece necesario porque por la cantidad de policías por habitante que tenemos y por la coordinación que estamos estableciendo con las empresas de seguridad privada.
EC —Vamos a volver al tema de la coalición y la gobernabilidad, pero ahora pasamos a otro capítulo, Pablo.
PR —Pasando al tema macroeconómico: en estos últimos cinco años la economía uruguaya está creciendo a un ritmo bajo, aproximadamente el PBI per cápita va a estar subiendo 1,5 % anual, promedio, en este período de gobierno. Esa es una cifra comparable con el crecimiento promedio del siglo XX, en el cual creo que todos los economistas estamos de acuerdo en que fue una tasa de crecimiento francamente baja. Parte de la explicación de por qué Uruguay está creciendo tan poco sin dudas tiene que ver con el cambio del contexto internacional, terminó el boom de las materias primas, Argentina y Brasil han tenido un mal desempeño. Pero en Deloitte pensamos que también hay factores domésticos, que Uruguay ha ido acumulando un conjunto de desequilibrios macroeconómicos importantes, un déficit fiscal amplio, tenemos notorias dificultades de competitividad o atraso cambiario, hay un desajuste entre los salarios y la productividad en las empresas. Entonces, con ese contexto, ¿cuáles serían los ejes principales de la política macroeconómica en un gobierno suyo?
LLP —El que quiera ser presidente de la República a partir del 1 de marzo y no empiece por este tema y no dé claramente una señal, o es un inconsciente o no está diciendo la verdad. Yo, que fui candidato a presidente en la campaña pasada, discutí contra la mentira. Se dijo, claramente -y nosotros intentamos debatir e intercambiar- que no se iban a aumentar impuestos, que se iban a bajar, que no se iban a aumentar las tarifas, se iban a bajar. A todas luces no era cierto, alcanzaba con leer las primeras diez páginas del programa de gobierno del Frente Amplio y ver la tendencia que llegaban. Lamentablemente no pudimos agarrar al doctor Vázquez para debatir, porque ahí iba a tener que decir las cosas. A priori, algunos economistas ya han sentenciado que Uruguay tiene que aumentar los impuestos -creo que es la posición tuya, que la he leído en alguna entrevista-, una posición que no comparto por inconveniente y por innecesaria. Por inconveniente porque Uruguay ya está sufriendo un ajuste, que es muy silencioso y doloroso: la pérdida de puestos de trabajo; de 2014 a la fecha supera largamente los 50.000 puestos de trabajo, y la gente que no está buscando trabajo, que también es otro registro importante. Uruguay no debería vivir, y creo que tiene todas las condiciones para hacerlo, de los avatares mundiales. Obviamente que somos tomadores de precio, eso lo sabemos hace años, y que las materias primas lamentablemente -porque estamos viviendo una primarización de la economía y es otra discusión que tenemos que tener- ni siquiera están fijadas por realmente el precio: la especulación es importante, el mercado futuro, dónde se produce, quién iba a saber que iban a matar 200 millones de cerdos en China y que iba a afectar el precio de la soja… Uruguay tiene que buscar, y tiene el tamaño, la población y las condiciones para hacerlo, independizarse lo máximo posible de los vientos de cola o de frente, que siempre nos van a afectar. Para eso hay que preparar al país y al Estado. Hoy, insistir con más impuestos, con más tarifas, el que diga eso y quiera ser gobernante, no analista, que sepa que Uruguay va a generar más desempleo y más cierre de empresas. Yo ando por el país, Azucena recorre el país, nuestros equipos técnicos para hacer el programa anduvieron por todo el país, están hasta acá [en el sentido de que están superados]. 6.000 empresas rurales cerradas, más de 12.000 puestos de trabajo en el ámbito rural cerrados, el endeudamiento agropecuario pasó de 500 millones a 2.500 millones de dólares. Es cierto, hubo un incremento patrimonial, pero nadie puede comerse el campo, y si uno achica el área, con lo que cuesta producir, queda afuera de los márgenes de ganancia o subsistencia. Todos esos temas hacen que la cruz del camino sea: o más impuestos, tarifas y combustible, cosa que no es conveniente -creo que eso es sentido común- y me imagino que algunos se paran para decir que sí es necesario. La respuesta nuestra es que no es necesario, porque Uruguay ha incrementado fuertemente su presupuesto y no ha obtenido resultados, entonces no puede ser que el uruguayo que trabaja viva en función del Estado, es al revés, no estoy dispuesto a que eso esté inserto en el ADN nacional. Se puede ahorrar y gastar mejor, y, ¿saben qué?, sí se puede bajar el costo país y lo vamos a empezar a hacer, ahora le voy a pasar la palabra a Azucena Arbeleche. Eso se hace inmediatamente, se le dice a la gente en la campaña electoral, el 25 de noviembre a las tres de la tarde, cuando entremos a la Torre Ejecutiva a empezar la transición claramente las medidas van a estar escritas, acá está el doctor Ferrés, que es quien está preparando la ley de urgente consideración, y que la gente sepa qué es lo que vamos a hacer. Por eso pusimos dónde vamos a ahorrar, cómo vamos a hacerlo y las cosas que vamos a hacer para poner, en principio, un Estado que cambie la flecha. Se terminó la posibilidad -la irresponsabilidad- de todo el tiempo gastar por encima de lo que se recauda, porque además nos hacemos trampas al solitario, ponemos una ley de tope de endeudamiento que nadie cumple, que se vulneró por lo menos seis veces, la mitad de las cuales no había ningún tipo de necesidad de hacerlo. La conducta fiscal, y aquí’ voy a las coincidencias, es fundamental, por eso todos manejamos una regla fiscal. A eso agregamos algo que para nosotros es fundamental, que es le control permanente sobre la gestión pública. Hoy tenemos a la Auditoría [General de la Nación] y al Tribunal de Cuentas, el organismo más ninguneado del país, y eso es a posteriori, ya es una autopsia, y nosotros queremos tratar al enfermo, lo queremos ir curando, por eso proponemos la creación de una agencia de monitoreo y evaluación de políticas públicas, que está en Presidencia de la República, allí está el corazón de la eficiencia del Estado, que mediante el ahorro que se va a estar haciendo, encargada de ello Azucena Arbeleche, esa agencia va a estar monitoreando la eficiencia y la efectividad de la política pública, que obviamente después tiene un derrame en las centrales de compra, el tema del personal del Estado y muchísimas cosas que podemos ir desgranando. En resumen: no es conveniente ni necesario aumentar impuestos y, como algo hay que hacer, vamos por el ahorro, y como esas medidas van a generar algún tipo de escozor en algún statu quo importante del país, cuando antes se tomen mejor, porque durante la medida se va a generar conflicto y a posteriori las consecuencias estamos convencidos de que van a ser positivas.
PR —Lógicamente que el objetivo del coloquio no es hacer un debate entre los candidatos presidenciales y Deloitte como analistas, obviamente hay algunos que de alguna manera hemos manifestado nuestra preocupación por la magnitud del déficit fiscal y la capacidad de implementar medidas de ajuste suficientes, en cantidad y velocidad, para restablecer una senda razonable de reducción. Pero la pregunta clave, en definitiva, es a qué velocidad se proponen hacerlo. Está claro que se proponen bajar el déficit fiscal por el lado del gasto, nos pueden resumir brevemente cuáles son las iniciativas que tienen allí pero han sido ampliamente divulgadas. La pregunta que parece clave es a qué velocidad se proponen reducir el déficit fiscal, a qué nivel se proponen hacerlo, partiendo de la base de que probablemente esté por arriba del 5 % del PBI. Luego, cuando preguntábamos por los ejes de la política macroeconómica, había otros temas que no son el fiscal: la competitividad, claramente, en Deloitte estamos convencidos de que ahí tenemos un problema, tenemos un tipo de cambio que es bajo y que les resta competitividad a los sectores exportadores. Entonces, restablecimiento de mejores niveles de competitividad, con la restricción de que la inflación es alta, vamos a tener niveles probablemente cercanos al 9 % el año que viene a partir de lo que estamos viendo en Argentina y de la suba del dólar en Uruguay. ¿Cómo restablecemos competitividad con la restricción del frente inflacionario, y a qué velocidad y hacia qué objetivo queremos llevar el déficit fiscal?
AZUCENA ARBELECHE (AA) —Son muchísimas preguntas, quisiera volver a la primera pregunta que se le hizo a Luis en el tema de los lineamientos en materia macroeconómica, porque aquí yo creo que lo más importante es el título que convoca hoy a este coloquio: ¿Qué hará el próximo gobierno para que Uruguay vuelva a crecer sostenidamente? A mí me pareció muy bueno, porque ahí es donde se juega el partido, en el crecimiento. Si hoy perdemos o gastamos muchos minutos cómo resolver el tema fiscal, es porque es el principal punto para atravesar para recuperar la competitividad y recién ahí entrar en una senda de crecimiento sostenible e inclusiva, como tú mencionabas al principio, que compartimos totalmente que tiene que ser de esa manera, que incluya a todos los ciudadanos uruguayos pero que también tenga una mirada de generaciones para adelante. El principal punto hoy, la madre del borrego en el tema de competitividad, el cierre de las empresas, la destrucción de puestos de trabajo, la caída de la inversión desde 2015, está en el problema fiscal. Por eso insistimos en que hay que dar una solución a cómo mejorar ese resultado fiscal, Luis fue bien claro al respecto, nuestra propuesta está por generar ahorros y tener un gobierno que sea más eficiente. En todo este tiempo lo que hemos tenido ha sido un gobierno que ha aumentado la recaudación pero el gasto ha aumentado más que la recaudación. Si tomamos de 2004 a 2018, la recaudación en términos del PBI ha aumentado casi 3 %, un poco menos, pero el gasto lo hizo casi 7 %. Es importante entender por qué hoy tenemos un déficit de 4,9 % del PBI, no es porque se haya recaudado menos, recién este año estamos viendo que empieza a bajar la recaudación en términos del PBI, pero el problema central detrás de ese déficit -que el mes que viene cuando salga el ingreso por el Fondo de Estabilización Energética ya estamos por encima del 5 %- ha sido el despilfarro del gobierno. Mientras no se frene ese gasto fiscal, mientras que no sea el gobierno el que tenga que generar los ahorros, no vamos a poder mejorar la competitividad ni dar rentabilidad a las empresas; cuando hablamos de empresas miro a Carmen Sánchez porque básicamente estoy pensando en las pequeñas y medianas. Por supuesto que ese es el puntapié inicial que tiene que dar lugar a un círculo virtuoso de mayor crecimiento, empleo e inversión, eso no es una agenda de gobierno, hoy nos gustaría empezar con los lineamientos en política económica focalizada en las pequeñas, medianas y microempresas, en una mejor gobernanza de las empresas públicas, en una política de inserción internacional activa y que no nos obligue a una situación de pago de 270 millones de aranceles por año, en una infraestructura, educación y seguridad distintas, que también repercute, sin duda, en los costos a nivel de las empresas. Pero tenemos que empezar el tema con lo fiscal para dar lugar a esta agenda de reformas y crecimiento. Lo central es el crecimiento, ahí es donde nos jugamos el partido.









