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Entrevista del miércoles 4 de setiembre de 2019: Luis Lacalle Pou en el ciclo Presidenciables

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EC —Pablo, vamos a una nueva pregunta.

PR —Sí, entramos en temas de clima de negocios, Mario Arizti hizo algunas referencias. En la Encuesta de Expectativas Empresariales que hacemos cada seis meses hemos observado un deterioro significativo. En 2010 el 80 % de las empresas decía que Uruguay tenía un buen clima de negocios, hoy son menos de 30 % las que lo siguen considerando. Solo un 15 % de las empresas señala que está dispuesta a invertir más el año próximo. En ese contexto, ¿entiende necesario tomar medidas específicas en relación con el régimen de promoción de inversiones?

AA —Ahí volvemos a lo que discutíamos en el bloque anterior, el problema de base aquí es la falta de competitividad y la poca rentabilidad que están teniendo las empresas. Cuando uno se reúne a lo largo y ancho del país, o se recibe a distintos grupos de cámaras empresariales y, básicamente, a las empresas más pequeñas con las que hemos estado dialogando, lo que recogemos es que lo que nosotros necesitamos es tener más renta, mejores resultados. Tenemos unos costos demasiado elevados que no nos permiten invertir o tomar más trabajadores. si bien es modificable la Ley de Promoción de Inversiones a través de las distintas reglamentaciones, nosotros tenemos escrito en el programa de gobierno que es necesario mejorar la reglamentación, el problema básico es recuperar la competitividad para todos los sectores productivos. Eso es lo que va a mover la aguja y va a hacer la diferencia. Dicho eso, tenemos detectado el cambio sobre todo a nivel de micro, pequeñas y medianas empresas. En primer lugar, lo que observamos es que hay falta de conocimiento muchas veces de cuáles son los beneficios con los que pueden contar; en segundo lugar que el sistema de presentar el proyecto y de monitoreo es complejo, hay que simplificarlo para que puedan acceder. Muchas veces lo que hoy tenemos en la reglamentación de la Ley de Promoción de Inversiones no hace a la realidad de lo que están necesitando las pequeñas empresas, por ejemplo, una reforma en un local no entra en la promoción de inversiones pero una obra nueva sí, y no es lo prioritario para ellas. O sea que la apuesta es, si bien no es lo central y el partido se juega con las medidas estructurales que discutíamos antes, es importante mejorar la reglamentación de la Ley de Promoción de Inversiones, porque efectivamente los resultados en materia de inversiones son muy malos.

LLP —Yo creo que dinero para invertir hay. No sé si todos escuchamos la noticia de la cantidad de dinero de miles de millones de uruguayos que andan por el mundo, ¿por qué se fueron?, porque ganan plata afuera y no acá. Creo que con las medidas que anunciábamos antes, que suponen que los emprendimientos tengan ganancias, la gente va a invertir acá. No hay misterio. La Ley de Promoción de Inversiones tiene algunos instrumentos que se han ido dando a raíz de los requerimientos de los privados, por ejemplo: la construcción en Maldonado se reactivó por una modificación o un decreto especifico con respecto a la ley, que nosotros vamos a renovar, porque si hay un ladrillo poniéndose arriba del otro en Maldonado es por esa ley, no por el costo de construcción o por el que trae aparejado nuestro país. Estos instrumentos son buenos, dirigen, hacen punta, traen inversiones que de otra manera no vendrían, igual hay que ir para atrás, lo que le cuesta a cualquier hijo de vecino poner un almacén, una gomería, un taller, cualquier emprendimiento, un tambo, un establecimiento arrocero, ahí está el quid del asunto. La Ley de Promoción de Inversiones es importante, no digo que sea accesoria porque genera un spin-off de actividad económica alrededor, pero la base está en el costo país. Y pasa por la energía eléctrica, el combustible, obviamente las relaciones laborales, que nosotros no nos estamos dando cuenta de que el mundo está viviendo un cambio y nos está pasando por al lado. En cualquier momento la jornada laboral va a ser historia, nuestros hijos van a trabajar mucho tiempo en su casa.

RA —Dado que estamos hablando de inversiones y usted mencionó la de UPM concretamente, ¿piensa introducirle cambios al proyecto de UPM2 de acuerdo a los márgenes que tiene a esta altura?

LLP —En noviembre de 2017, cuando nadie estaba hablando de UPM, yo tuve acceso a la hoja de ruta, al mal llamado contrato, y cuando lo leí me llamó la atención que traía 32 obligaciones para Uruguay y ninguna aparejada para la empresa; se lo dije al gobierno y a la gente de UPM, con los cuales tengo una buena relación. Yo quiero que se instale en el país, nunca estuve de los dos lados del mostrador, los que tienen que explicar por qué saltaron al otro lado del mostrador son otros. Desde 1987 a la fecha nosotros siempre estuvimos de este lado. Sí me parece que en la mesa de negociación se sentó UPM por un lado, y negoció para UPM, y el gobierno del otro lado y negoció para UPM, el uruguayo no estuvo representado. La inversión que hace Uruguay para que se instale la empresa me parece totalmente desmedida. Por eso ese noviembre de 2017 llamé a sala a cinco ministros. Les voy a contar una curiosidad: dije vamos a ver qué hizo el presidente [Jorge] Batlle cuando la primera instalación de esta empresa, y creo que fue Álvaro Rosa que me buscó el material y me mandó dos hojillas. Lo llamé y le dije: “No, mándame el documento”, y me dice: “Es ese el documento”. Era un mamotreto lo que firmó este gobierno y eran dos hojillas las que firmó el gobierno de Batlle, que traían aparejadas cuatro obligaciones para UPM y una para el Estado, que era la zona franca.

EC —De todos modos, la pregunta ahora es si tiene margen para modificar algo en ese contrato en caso de que llegue a ser presidente de la República.

LLP —Primero, insisto, no es un contrato, de ahí se derivaron contratos, el de UTE para energía, el del puerto -totalmente fuera de la competencia del puerto construir fuera del recinto portuario algún tipo de infraestructura- y así sucesivamente en otros organismos. Yo quiero ser presidente de la República de mi país y mi país en el mundo es reconocido por la institucionalidad, por el respeto al ordenamiento jurídico y los compromisos asumidos, me gusten mucho, poquito o, como en este caso, nada. No podemos vulnerar derechos adquiridos porque eso no solo atentaría contra UPM sino también contra el clima de inversiones que mencionábamos. Si hay cabos sueltos, si realmente hay compromisos que no tienen estatus jurídico, por supuesto.

EC —¿Pero ya ha detectado algo de eso?

LLP —No. Porque aparte, a ver, el canal UPM va a 200 kilómetros por hora, otros canales no, [el gobierno] ha firmado casi todo, lo único que no se ha jugado a hacer es el decreto de las ocupaciones. Ojalá a todos los empresarios de Uruguay les pusiera una oficina el Ministerio de Trabajo en la puerta de su emprendimiento, estarían todos mucho más tranquilos.

EC —Pero, en resumen, por ahora usted no ha detectado elementos que merezcan ser revisados.

LLP —No.

EC —Pasamos ahora a la agenda de reformas en un gobierno en caso de que le toque encabezarlo. Enseguida veremos algunas en particular, pero la primera pregunta es cómo piensa llevarlas adelante, si va a apelar a acuerdos interpartidarios, si piensa buscar el apoyo de la nueva oposición, ¿cómo las va a procesar?

LLP —La política es el arte de lo posible. Pensar que el Frente Amplio va a participar activa o positivamente en la mayoría de las reformas que va a llevar adelante el gobierno sería un poco ingenuo. Sí hay algunas que, para mí, tienen que tener una participación necesaria, que es la reforma de la seguridad social, por un concepto bien lógico: si es buena excede no solo a un período de gobierno, debería exceder a seis. Allí nosotros específicamente tenemos planteada la convocatoria a un grupo de expertos multipartidarios, no es la primera vez que se va a hacer en el país, y en un plazo perentorio traer un proyecto que después tenga un respaldo jurídico para hacer este sistema sostenible. En las reformas de nuestro programa de gobierno es muy difícil contar con miembros del Frente Amplio, sí creo que el Frente Amplio debe estar presente en todos los entes autónomos, servicios descentralizados y desconcentrados; en el BPS, en la salud, la educación y los entes autónomos y servicios descentralizados.

EC —¿Por qué señala eso ahora, en esta pregunta sobre cómo va a procesar las reformas?

LLP —Porque el Estado es mucho más que el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Hoy, por ejemplo, hay organismos de vital importancia a los que se les ha sacado jerarquía y acción, como las reguladoras, donde tiene que estar presente la oposición. Primero tienen que recuperar mandato, potencia, independencia.

PR —¿Está hablando de las reguladoras?

LLP —Digo esto porque sé que el presidente [José] Mujica, que es de los más criticados en la historia del país, inclusive fue más abierto que el presidente Vázquez. La seguridad social, que tuvo acciones u omisiones durante este período de gobierno que hacen que el sistema sea menos sostenible, tuvo solo al Frente Amplio. La educación de nuestros hijos y nietos, que obviamente es de todas las ideologías políticas, estuvo en manos solo del Frente Amplio. No nos parece ni lógico ni justo. Entonces nosotros, en todos los organismos, con lo que corresponda con la representatividad política, va a estar el Frente Amplio. Y si hay otro partido político de oposición que llegue a los requisitos porcentuales, también estará.

EC —Y la otra pregunta a propósito de cómo encarar esas reformas: la columna de hoy del politólogo Adolfo Garcé en El Observador termina así: “si Daniel Martínez es electo presidente la gobernabilidad ya no dependerá de los acuerdos dentro del Frente Amplio sino, en gran medida, del comportamiento de los líderes de los partidos de oposición; si Lacalle Pou o Talvi ganaran la elección, la gobernabilidad pasaría a depender fundamentalmente de las decisiones de los dirigentes sindicales. Ninguno de los dos escenarios es sencillo”. ¿Cómo piensa manejar esa otra parte de la gobernabilidad?

LLP —No, no. Sobre la primera parte, yo creo que el Frente Amplio no puede formar gobierno, va a tener serias dificultades para hacerlo, porque va a ser un partido minoritario, no una minoría relativa sino absoluta, y porque los partidos de la oposición van a superar largamente la mitad del electorado…

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