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Entrevista del miércoles 4 de setiembre de 2019: Luis Lacalle Pou en el ciclo Presidenciables

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EC —Sí, a eso alude Garcé, justamente.

LLP —Con lo que no estoy de acuerdo es con que a nosotros nos van a elegir para mandar, y el poder no lo vamos a compartir con nadie, y menos con los sindicatos.

EC —Pero Garcé anota lo que ya sabemos, hasta un paro general hace unos días ha sido un mensaje de lo que puede ocurrir si la actual oposición llega al gobierno y se empiezan a implementar algunas reformas.

LLP —Porque ha habido un proceso histórico que es entendible, aunque no compartible, de que es muy difícil desdoblar el dirigente sindical del dirigente del Frente Amplio. Históricamente el Frente Amplio se nutrió de dirigentes sindicales para sus cuadros políticos, legisladores y después gobernantes.

EC —¿Cómo va a manejar esa relación con el PIT-CNT y los sindicatos?

LLP —De la mejor manera. Hoy de mañana me estaban llamando para tener una reunión. Y diálogo, diálogo, diálogo. Diálogo sí, entendernos, atendernos, a los trabajadores, que no es el PIT-CNT, que representa a una gran cantidad de trabajadores, pero los trabajadores no son el PIT-CNT. Obviamente, uno tiene que hablar con los trabajadores organizados y con los demás. En una mesa nos vamos a sentar. Ahora, la Constitución y la ley dicen quién ejerce la autoridad en nuestro país, y hacerlo como nos enseñaron en la Facultad de Derecho es un poder-deber, es un derecho-obligación. La autoridad cuando uno la tiene es para ejercerla 100 %, el poder no se comparte.

EC —Pablo, capaz que podemos avanzar en materia de reformas

PR —Sí, justo uno de los temas que surgieron fue la seguridad social. Está claro que es un tema de la agenda, va a haber que hacer una reforma, la pregunta es cuáles son las claves de esa reforma: ¿hay que actuar sobre la edad de retiro, incentivar que la gente se retire más tarde?, ¿solo el régimen del BPS o actuar también sobre los otros regímenes, la llamada caja militar, la policial y los otros regímenes paraestatales, como la Caja Profesional o la bancaria?

LLP —Hasta la última parte de tu pregunta, sí. Quiero introducirme lateralmente, para después volver al centro del asunto, con el tema del Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas. Creo que nosotros, que somos formadores de opinión, no podríamos insistir en lo de la caja militar, llamarla así es un desconocimiento jurídico total, no es así, es llamar a engaño. Es un servicio de retiro y pensiones que está íntimamente vinculado a que Uruguay hace muchos años, yo creo que acertadamente, decidió disminuir el número de efectivos, entonces hay muchos más pasivos que activos. También eligió Uruguay tener los sueldos más sumergidos en los soldados, que son os que nos sacan las castañas del fuego en invierno, en inundaciones, en temporales, y están ahí todo el tiempo. Creo que así como hay una discusión de la edad de retiro y la ley ya ha modificado la de los militares, hay que insistir ahí, lo mismo que con la policial. Pero no llamemos caja a algo que no es caja sino un Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas que forma parte del presupuesto del inciso del Ministerio de Defensa, que entre otras cosas está quedando obsoleto porque tenemos el recurso humano y no el físico, que son las herramientas, como los aviones y los barcos. Hoy, salvo el Ejército, cuyo principal componente es el personal, el resto no está pudiendo cumplir su función, cosa que no es menor en la vida actual del cuidado de nuestra soberanía, ambiente y seguridad. Sobre el sistema de la seguridad social, decíamos más temprano el mecanismo a llevar adelante y nunca me referí al contenido. Obviamente los tres elementos que mencionabas -los años trabajados, la jubilación a recibir y la edad de jubilación- son los que tenemos que conjugar. Desde mi punto de vista hay algunos supuestos adquiridos que se basan en que uno empezó a trabajar con determinados parámetros pensando en cierta edad para jubilarse -el promedio de jubilación es a los 64 años-, si logramos generar estímulos para que la gente se jubile a edad más avanzada, si eso les puede llegar a significar una jubilación mayor, por ejemplo, va a ser vía estímulo. Yo he dicho algo que puede ser discutible, a muchos no les gusta, nosotros vamos rumbo, por suerte, a unas generaciones que van a vivir más y mejor, y hoy la pirámide etaria de nuestro país se esta subvirtiendo, ahí tenemos un enorme problema, el sistema hay que hacerlo sostenible. Seguramente las nuevas generaciones, que van a vivir más y mejor que nosotros, tengan que jubilarse a otra edad. Pero me gustaría que Rodolfo Saldain, que es un experto en el tema, pueda profundizar sobre esto.

RODOLFO SALDAIN (RS) —Yo creo que vamos camino a tener que contemplar dos circunstancias que nunca ni Uruguay ni la humanidad ha vivido. Una de ellas es la masificación de la longevidad. Cuando [Otto von] Bismarck en 1880 estableció el sistema de seguridad social, los seguros sociales, la esperanza de vida era de 40 y la de retiro era de 70; una minoría muy menor llegaba a la posibilidad de retirarse. Hoy en día vivimos una masificación de la longevidad, al grado de que la tapa del último número de la revista del MIT es: “Se terminó la vejez”. En el mundo esa circunstancia ha llevado, por ejemplo, a que Richard Tyler en abril, en un evento de la Brooklyn Institution, dijera que no hay chance de que una empresa aseguradora venda rentas vitalicias con la certeza de que las va a poder pagar, consecuencia de ese proceso de masificación de la longevidad, que está todavía en pleno desarrollo. Tenemos por un lado un tema estructural que hay que considerar, y que Uruguay en América Latina es líder y esa es una excelente noticia, porque el envejecimiento es una excelente noticia, es producto de que nos cuidamos mejor, tratamos mejor a nuestra gente. El segundo elemento es el cambio tecnológico, sobre todo la inteligencia artificial y el trabajo del futuro. Son elementos que hay que tomar en cuenta y que son parte de una metodología que en esa comisión a la que hace referencia Luis deberán trabajarse. Por otro lado hay otros aspectos más concretos: el nivel de presupuesto en jubilación y pensiones que tuvo BPS en 2018 es el que en sus proyecciones estaba previsto para 2050. Ese es un dato duro, que capaz que explica parte de ese 5 % de déficit fiscal. No tenemos nuevas proyecciones del BPS, esperemos contar con ellas sobre fin de año para poder trabajar, pero tampoco son tan viejas, son con bases de datos de 2013. Es un problema de los supuestos con los que se ha trabajado y lo que ha sido el comportamiento en la realidad. Por otro lado, concentrar la discusión en el tema edad de retiro es una discusión a medias, hay muchos otros componentes y, sobre todo, quiero volver un minuto al tema de la esperanza de vida, que es particularmente heterogénea, no es la misma según el contexto socioeconómico de la persona. Este es un tema que no se estudiaba prácticamente hasta ahora, en 2017 a nivel de los países de la OCDE se estableció una hoja de ruta tratando de evitar la desigualdad en la vejez. Allí, uno de los temas a considerar es la heterogeneidad en esa esperanza de vida, porque las diferencias que se constatan en Estados Unidos y otros países desarrollados es de entre cinco y diez años según el nivel socioeconómico de las personas. Es decir, no es lo mismo elevar la edad de retiro para unos que para otros. En este punto no se puede improvisar, Uruguay no tiene información de base sobre eso todavía, pero la puede tener y, obviamente, esos son todos insumos que deberán manejarse en esa comisión. ¿Qué hacen los mejores de la clase, aquellos países que tienen un mejor desempeño? Los que tienen mejor desempeño son los que logran sustentabilidad de sus sistemas con niveles de suficiencia satisfactorios para su población; en esa escala, son Dinamarca, Holanda, Suecia, y si vemos su gasto público en materia de jubilación, es poco más de la mitad que el nuestro. ¿Por qué, cuál es el milagro que hay atrás? Es regímenes mixtos de larga data. Por ejemplo, en Suecia se habla mucho del tema Cuentas Nocionales, pero es una parte del sistema sueco. Hay otros dos componentes que son cruciales. Uno, un sistema de capitalización individual de pensiones obligatorio para todos los trabajadores, el 2,5 % de los salarios de todos los trabajadores va a una cuenta individual plenamente capitalizada, ya no nocional. Otro, el 90 % de los trabajadores suecos tiene cobertura a través de convenios colectivos, que es un tercer nivel de cobertura. Es decir, prácticamente todos los suecos cobran de tres fuentes: el sistema de Cuentas Nocionales, el de capitalización individual y el de la negociación colectiva, que es bajo capitalización completa, no de reparto. Un último dato: Chile lleva 40 años de sistema de capitalización individual, tiene aproximadamente un 70 % de su PBI en fondos administrados por las AFP chilenas; Suecia, que nadie lo identifica como un sistema mixto ni de capitalización, tiene el 90 %; Holanda y Dinamarca tienen aproximadamente el 200 % de su PBI en activos previsionales. Es decir, tenemos que ampliar la mirada y ver qué es lo que ocurre en el mundo y cómo se administra este triple examen que tienen que dar los sistemas: cobertura, suficiencia y sustentabilidad.

RA —¿Sería partidario, entonces, de ampliar el sistema de ahorro individual?

RS —Sí, decididamente. Soy partidario de ampliar el sistema mixto, es inexorable…

RA —¿Que sea obligatorio para todos, como mencionaba en el caso de Suecia?

RS —Es inexorable la necesidad de más ahorro para tener mejores prestaciones. Los sistemas de reparto funcionaron muy bien en la primera mitad del siglo pasado, cuando la población trabajadora crecía. Eso no va a ocurrir más. La población, incluso en Uruguay, decrece y, por lo tanto, no es viable poner sobre los jóvenes, en un mercado de trabajo más precario, la carga de pagar el presupuesto y mejores prestaciones.

LLP —Obviamente son aportes técnicos que van a estar en ese diálogo de la seguridad social que va a tener una ley y después habrá quienes tomemos las decisiones políticas.

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