
EC —¿Ejemplo?
GMR —Un ejemplo que hemos citado de acá de Uruguay. Hoy uno de los principales rubros de la riqueza nacional, de las exportaciones uruguayas, es lo derivado de la forestación. Hace 32 años no existía ni una hectárea plantada del millón y pico que hay hoy. Eso fue posible de la mano de la acción del Estado, hubo una ley de impulso forestal, de estímulo, se pagaron subsidios a quien plantara. Una ley que generó esta riqueza, el Estado generó la riqueza. Si el Estado hubiera sido totalmente prescindente de esos temas hoy no existirían los bosques –que sea bueno o sea malo es otro tema, es una discusión aparte–. Uno de los principales rubros de nuestra economía hoy surgió del Estado.
En Nueva Zelanda, que mucha gente pone como ejemplo, durante décadas y décadas por impulso del Estado se sembró fosforita en los campos aprovechando pilotos ociosos después de la Segunda Guerra Mundial. Se hizo una política de Estado y se enriquecieron los suelos en forma artificial, por acción del hombre, y Nueva Zelanda hoy tiene una realidad de suelos mucho más ricos de lo que hubiera tenido si eso no hubiera ocurrido. Hay casos por todos lados en los cuales el Estado puede ser generador o puede colaborar a orientar determinadas áreas económicas. En lo que no estamos de acuerdo es en tener un Estado totalmente prescindente de todas las situaciones. Creemos que tiene que ser un Estado activo, pero respetando por supuesto las leyes del mercado.
EC —¿Cómo ubica, en ese contexto, la postura crítica que ustedes tienen frente al acuerdo que se suscribió entre el Estado uruguayo y UPM para la construcción de la planta UPM2? Ustedes han dicho que van a revisar ese convenio punto por punto.
GMR —Sí, esa es otra de las propuestas, revisar el convenio con UPM. Entendemos que son cosas diferentes, las definiciones de nuestra propuesta económica son estabilidad, crecimiento y empleo; el empleo es esencial. Y para el empleo es necesario que vengan empresas extranjeras, se instalen y proporcionen trabajo a los uruguayos. Es esencial.
EC —Acá tenemos un ejemplo, una megainversión, y el Estado hace un acuerdo con la empresa para hacer posible esa inversión. Por ejemplo, no había un ferrocarril, que esa empresa necesita para trasladar su producción de celulosa desde el centro del país hasta el puerto de Montevideo, entonces el Estado se dispone a construir esa infraestructura. ¿Qué es lo que ustedes cuestionan allí?
GMR —Exactamente. Que vengan empresas, bienvenidas sean, siempre y cuando sean inversiones éticas, siempre y cuando el daño que generen no sea peor que el beneficio.
EC —¿Este es el caso?
GMR —Nosotros entendemos que acá no hay un estudio de impacto social bien hecho, hay un estudio de impacto de negocios hecho por una consultora pagada por la propia empresa que por supuesto arrojó que es un negoción para todos, para el Estado y para todos, pero quien pagó ese estudio fue la propia empresa. Creemos que hay una gran ganancia para la empresa, una mínima ganancia para el Estado uruguayo, pero a su vez se hace una gran inversión, el Estado se endeuda y no sabemos exactamente si los números finales son favorables o no. Lo que vemos es una absoluta falta de transparencia en la forma en que se ha actuado. Y hay algo que es esencial, que es el impacto ambiental. ¿Qué río Negro queda después de esta planta?, ¿cómo afecta al río Uruguay y al Río de la Plata?
EC —No lo convencen las explicaciones del gobierno y de la empresa en cuanto a las providencias que se han tomado en esa materia.
GMR —No, no nos convencen para nada. Aparte las ganancias de la empresa son totalmente desproporcionadas frente a lo poquísimo que ganaría Uruguay por la vía de impuestos, que tampoco compensaría toda la inversión que tiene que hacer para que venga esta empresa.
EC —El gobierno –lo dijo el contador Álvaro García cuando vino aquí en la última entrevista– remitió al Parlamento y está publicado incluso en nuestro sitio web un informe en el que se hacen esas cuentas, y el saldo da muy favorable si solamente se atiende a los números del Estado. Después considera que aparte está todo el impacto en el sector privado, en el mercado, etcétera.
GMR —Tenemos motivos de sobra para dudar de esos números. Pensamos que se ha favorecido demasiado a la empresa, se ha actuado desde una posición de debilidad para que la empresa venga y haga su negocio. Queremos revisar, y queremos revisar sobre todo cuáles van a ser las consecuencias de futuro en los recursos naturales del Uruguay. Revisar no quiere decir que vamos a decirle no, pero si realmente están afectados los intereses de los uruguayos en forma negativa tal vez digamos que no y vamos a denunciar las partes del tratado que haya que denunciar.
EC —Pero la decisión de inversión ya está tomada y las obras están de algún modo empezando.
GMR —Nosotros estamos advirtiendo que si hay que parar algo lo vamos a parar, siempre y cuando entendamos que está contra los intereses del pueblo uruguayo.
EC —Hablando de obras y de discusiones que hemos tenido en los últimos tiempos, ustedes se pronuncian a favor de un puerto de aguas profundas, igual que en la administración Mujica.
GMR —Sí, creemos que sería muy bueno para el Uruguay el desarrollo de ese puerto de aguas profundas, pero por supuesto, con la condicionante de que tenga asegurado el volumen de cargas necesario para que sea viable. Para eso se necesita un acuerdo con países de la región, principalmente con Brasil, para que sea un puerto de la región y no un puerto uruguayo exclusivamente.
EC —Eso que está diciendo suena casi elemental, están a favor de construir un puerto de aguas profundas siempre que sea viable, siempre que sea negocio, siempre que las condiciones de la región no lo impidan. ¿Ustedes entienden que ahora, en el próximo período de gobierno, estarían dadas esas condiciones?
GMR —La realidad marca que geográficamente la costa uruguaya es el mejor lugar de la región para hacer un puerto de esas características. También la realidad marca que los buques son de tal porte que cada vez va a ser más imposible ingresar al puerto de Buenos Aires primero y después al de Montevideo incluso. Es decir que ese puerto no es una idea en el aire, sino que obedece a una necesidad de la región. Eso es lo que marca la realidad. Si el país puede implementar, puede empezar a construir ese puerto, si se construye ese puerto, sería muy importante para Uruguay. Pero tiene que tener determinadas características que lo hagan un puerto de la región, un puerto internacional. Nuestra idea es que eso es favorable, si después se puede aplicar o no, lo dirá la realidad y lo dirá sobre todo la posición de los países de la región.
EC —Ya que estamos hablando de la región, lo saco del programa de CA para una pregunta de coyuntura: ¿Alberto Fernández o Jair Bolsonaro? ¿Cómo se siente CA ante esos dos gobiernos que quizás rodeen al uruguayo en el próximo período de gobierno?
GMR —No vamos a caer en el error, a nuestro entender, en que cayeron autoridades de nuestro país al criticar al presidente casi electo de un país vecino de la importancia de estos países vecinos. No podemos ponernos en que nos gusta la cara de Alberto Fernández o no nos gusta. Si es el presidente argentino vamos a tener que conversar con él, dialogar con él, hay muchos intereses comunes entre Argentina y Uruguay, y lo último que podríamos hacer con responsabilidad es criticar a un presidente electo o con altas probabilidades de ser electo de un país como Argentina. Sea quien sea el presidente de Argentina vamos a tener que tener siempre una actitud seria, ponderada, de negociación, de diálogo; creemos que vamos a poder dialogar con todos, sea Bolsonaro, sea Fernández o sea el que sea en Argentina.
EC —¿Ha tenido contactos en algún momento con Alberto Fernández?
GMR —No, no he tenido contacto con Fernández, lo podré tener en el futuro.
EC —Con Bolsonaro sí. ¿Qué tipo de comunicación, qué tipo de sintonía entiende que hay?
GMR —Con Bolsonaro tuve un contacto personal muy fugaz en la ocasión de un evento al cual yo concurrí y él también, pero tengo bastante cercanía con algunos de los jerarcas de su gobierno, con el vicepresidente Mourão y con el comandante del Ejército de Brasil, porque hemos convivido, hemos tratado y hemos coincidido en distintos eventos regionales cuando yo desempeñaba el cargo de comandante. Hemos hecho buenas relaciones y tenemos diálogo, incluso tenemos un WhatsApp directo con el vicepresidente Mourão.
EC —Hoy tiene comunicación por WhatsApp.
GMR —Sí, sí, pero eso no quiere decir que la emplee, quiere decir que si quiero puedo tener ese tipo de comunicación. El relacionamiento personal es bueno, el político se verá de acuerdo a los intereses. Creo que el país antes que nada en el relacionamiento regional lo que tiene son intereses; nosotros vamos a tener que defender nuestros intereses y Brasil defenderá los suyos. Pero hay una buena relación personal que puede ayudar a defender los intereses de los uruguayos.
EC —Y en lo programático, ¿qué papel le asignan ustedes al Mercosur, que ha sido tan discutido últimamente?
GMR —Estamos en esta región, estamos en el Mercosur, la realidad es esa, no se puede ir contra la realidad, en política lo que manda es la realidad. Nosotros formamos este bloque, deseamos que el bloque sea lo que en su origen pretendió ser, que podamos como bloque negociar con mejores posibilidades con otros bloques del mundo. Hace poco se firmó con la Unión Europea, que por supuesto va a llevar su tiempo que entre en vigencia, pero creemos que se pueden dar las condicionantes políticas que en un pasado cercano no se dieron para que el Mercosur actúe como un bloque real y logre mejores posibilidades, mejores condiciones en sus negociaciones.
EC —¿No hay que irse del Mercosur?
GMR —Yo entiendo que no hay que irse del Mercosur, pero hay que buscar que el Mercosur no sea una traba para el libre comercio con las demás regiones del mundo, hay que buscar que tenga los ciento y pico de TLC que tiene Chile con el resto del mundo. Creemos que es importante actuar como bloque, siempre tenemos más fuerza y podemos lograr mejores condiciones en las negociaciones si actuamos todos como bloque y no como país individual, y más con las dimensiones que tiene el Uruguay.









