
EC — ¿Últimamente?
JMS —Sí, hemos estado conversando bastante. Hay cosas que tiene definidas, otras que no tanto. A mí no me preocupa tanto honestamente lo ideológico, que es lo que dice Tabaré, que está bien porque no ha habido definiciones públicas pero la propuesta que está haciendo es una propuesta del Estado, no es una propuesta de educación desde el ángulo privado. Es una propuesta de educación desde el Estado y su acción, lo cual encuadra en lo que es el sentido popular del batllismo histórico.
EC —Pero, ¿qué sería? ¿Una reformulación de Vamos Uruguay y del espacio que fue?
JMS —Bueno, eso me parece que no es lo que debiera ser, sino que debiera ser una cosa distinta y por algo estoy. Vamos Uruguay fue un movimiento muy importante que desgraciadamente se ha disuelto por el alejamiento de Pedro Bordaberry, lamentable alejamiento porque es un gran parlamentario, buen candidato, un político que ha llegado a formarse realmente y a destacarse por el fondo de sus propuestas. Por eso lamento muchísimo que haya resuelto alejarse, pero bueno, ahí quedó gente suelta de un lado y del otro, y hay que ir vertebrando a aquellos que están sueltos porque en esa situación ninguno hace nada positivo, hay que sumar. Por esa causa, agarré empeño para darle un poco de coherencia a un conjunto de grupos.
EC — ¿Podría terminar habiendo cuatro precandidaturas dentro del Partido Colorado?
JMS —Puede llegar….
EC — ¿No sería demasiado para un partido achicado, como ha quedado?
JMS — ¿Achicado? El partido siempre es grande.
EC —Bueno, en la intención de voto está bajo.
JMS —Es el partido más grande de la historia.
EC —Se lo menciono en ese sentido.
JMS —Ya lo sé, ya lo sé. Igual, déjeme decirlo: yo no acepto que no se agrande el Partido Colorado, con más o con menos votos, representa muchas cosas.
EC — ¿No sería demasiado cuatro opciones?
JMS —Puede serlo. En la medida en que haya paz interna y una visión común…
EC —Vamos a ir a una convergencia: ¿ustedes mismos, este movimiento batllista, puede terminar acordando con otros?
JMS —Puede ser, ¿por qué no? Ya veremos. Vuelvo a decir: lo importante es que hoy esta gente no tiene una referencia de candidatura, como lo tienen otros, y allí está a la expectativa. Lo que pasa es que ahora pasa una cosa rara, antes salíamos a luchar y a trabajar, y después al final estaba la candidatura; "Si me da el cuero soy un candidato a presidente, sino va al senado", ahora es al revés: primero todos ponen la candidatura y después salen a la calle a ver qué pasa. No es así, por eso mismo yo trabajo con la clásica, me pongo aquí para ayudar, para empujar ya que, repito, no soy candidato a la presidencia ni lo voy a ser…
EC — ¿Sí, eventualmente, al senado?
JMS —Todo lo demás no lo descarto pero no lo deseo. A mí lo que importa, vuelvo a decir, es nuclear estos grupos, que haya una expresión batllista clara y después se verá cuál es la formulación nacional, para la cual todavía hay tiempo. Esa es otra cosa, hoy en día todo se instala más rápido por los medios, por las redes; hoy un candidato se instala rapidísimo y, sin embargo, estamos ya desde todo el año hablando de candidaturas cuando el país se nos está yendo de las manos.
EC —Vamos a hablar en seguida de por lo menos uno de los temas que usted planteó hace un rato, cuando describió por dónde viene su principal inquietud.
***
EC —El expresidente Julio María Sanguinetti está de regreso en el ruedo político… Ya me hace una aclaración. ¿Cómo es?
JMS —No, seguro. ¿Cuántas veces vine acá en todos estos años? Porque estaba en el debate político…
EC —Sí, pero ahora está en la actividad político-partidaria. Le diría algo más: en clave electoral, porque de eso se trata.
JMS —No, estoy en una actividad proselitista para tratar de lograr algún resultado desde ese punto de vista. Le quiero decir, porque es importante, que yo nunca dejé de estar en el debate…
EC —Y en especial se lo notó activo cuando se conoció la noticia de que Pedro Bordaberry no iba a continuar con la actividad parlamentaria. Ahí usted, como que sintió la obligación de salir, ¿no?
JMS —Sí, de salir y de dar una voz partidaria de que el Partido no perdiera la presencia que hasta ese momento se la daba quien oficiaba de líder, que era Pedro Bordaberry. Por supuesto que lo sentí, y hacer oír nuestra voz, y eso lo hemos estado haciendo. Eso es un matiz más, pero yo estaba además desde que salí de la presidencia, dedicado a una tarea que no es partidaria propiamente, pero sí es política: escribiendo la historia reciente, el caso de La agonía de la democracia, escribiendo otras cosas sobre la visión histórica, como el último libro que saqué, que se llama El cronista y la historia. Es una labor también, si se quiere, político-histórica, porque confronta con otras visiones que están instaladas en el país. La política histórica es la política del presente también.









