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Entrevista, jueves 17 de mayo: Julio María Sanguinetti

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EC —Hace unos minutos, cuando yo le preguntaba por qué se mete en este "baile", por qué a esta edad baja al "ruedo", por qué comienza a participar en actos en barrios. ¿Va a ir al interior también?

JMS —También. El 26 tenemos un acto en Las Piedras, así que ahí vamos a estar.

EC —Usted decidió exponer lo que son, no sé si son angustias -no sé si es el término apropiado-…

JMS —Está bien, es una expresión.

EC —Lo que a usted le preocupa del debate político hoy en Uruguay, de lo que está y de lo que no está.

JMS —Sobre todo lo que no está, porque incluso en estos días, cuando sale el director Nacional de Policía a desnudar la realidad del Uruguay, felizmente ocurrió eso porque llevó el debate al gran escenario y al lugar donde debía estar ocupado.

EC —Le pregunto ya sobre el final sobre este episodio en particular. Usted algo dijo, alguna pincelada largó más temprano, pero ¿qué conclusiones ha sacado?

JMS —Bueno, conclusiones tremendas. Digamos que el policía mayor del país, el hombre encargado de la seguridad de la nación, el que ha estado con toda la realidad del delito desde que comandaba las drogas, dice que el Estado está superado, que hay una suerte de anomia -usa esa palabra sociológica tan precisa- porque las leyes no se cumplen y nadie hace nada por cumplirlas. Nos revela que El Guardián, ese mecanismo de investigación telefónica está superado, que ya no va a haber más requisas de drogas porque no hay medios para enfrentarlas, dice que vamos camino a Salvador o a Guatemala. Lo dice el jerarca mayor de la Policía, que a su vez es una figura de gran confianza de todos los gobiernos. Por primera vez se revela una realidad que todos estábamos viendo. Yo nunca dije que íbamos camino a El Salvador, pero sí me aburrí de hablar de este tema con muy poco eco porque se decía que los delitos estaban bajando cuando en realidad estaban subiendo. A fin de año, cuando la ola de homicidios barrió con toda esa situación, es un cambio cualitativo en cuanto desde las entrañas del Estado se reconoce que están en crisis y que hoy la droga es un factor decisivo en la vida social del país.

Yo me he aburrido de hablar de las drogas, me miran un poco porque piensan que el tema es la marihuana; no, la marihuana es un capítulo de esto y no se ha asumido aún hoy, aún después de lo que dijo Layera, no se asume un enfoque global del fenómeno de la droga…

EC — ¿A qué se refiere?

JMS —Ahora estamos discutiendo si el Mides colabora o no con la Policía, lo cual está bien, pero no me parece central. Se está discutiendo, que eso es muy importante, la aplicación del Código de Proceso Penal, que es una aplicación notoriamente deficitaria, pero ¿había necesidad de que ocurriera esto, cuando desde hace dos o tres meses todos los fiscales están diciendo "tenemos mil expedientes", Zubía hasta se fue porque dijo: "Yo no aguanto más esto porque voy a terminar preso porque no tengo modo responsable de atender mil expedientes, no tengo personal"? ¿Por qué? Porque la Fiscalía no está armada para esto, la Fiscalía antes dictaminaba; es decir, el juez conducía una investigación con la Policía, la Policía le traía un expediente al fiscal en cierto momento, el fiscal leía y decía: "Procesen o no procesen". Ahora conduce la investigación y eso ha sido un cambio cualitativo que mucha gente, desde la cátedra desde hace muchos años, estaba defendiendo. Lo que es evidente que la aplicación ha sido notoriamente deficitaria, no estaba preparada la Fiscalía para esto.

EC —Ahora, todos los partidos políticos apoyaron esa ley. Todos los partidos apoyaron, en todo caso se distrajeron con el diagnóstico de si estaban dadas las condiciones.

JMS —No es el diagnóstico, aprobaron un código. Después el código se tiene que aplicar, en este caso son la fiscalías que son del Poder Ejecutivo, eso no tiene nada que con el Parlamento. El Parlamento dictó un código que todas las cátedras consideraban un progreso, yo no soy especialista en eso y nunca fui entusiasta del método inquisitivo pero puede ser una visión de alguien que mira lejos el derecho procesal. Se votó una ley, se votó un sistema y todos estaban de acuerdo de que era mejor, pero luego no se hizo lo necesario para aplicarlo. Tan simple como eso. Se siguió con la misma Fiscalía de siempre, el fiscal de Corte decía que se podía fusionar con esto y los fiscales gritaban que no y ahora estamos ante la evidencia clamorosa de que las fiscalías no están preparadas para eso. Sobre todo además, una cosa muy importante, la Constitución se basa en que la prisión solo la decreta el juez. Antes era la Policía y el juez, y el fiscal solo opinaba. Ahora resulta que tenemos a la Policía actuando con el fiscal para la persecución del delito. Una vez que han actuado y que la Fiscalía llega a una conclusión si tiene que mandar preso a alguien tiene que ir al juzgado, lo cual hemos introducido un factor más. Esto quiere decir que requiere mucha coordinación porque ahora tenemos una instancia más.

Esto es evidentemente lo que ha ocurrido. No me interesa decir dónde está la responsabilidad, está claro que la responsabilidad está en el Poder Ejecutivo genéricamente. Hay que rearmar la Fiscalía para que funcione así.

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