
EC —Explicalo un poquito mejor.
NA —Uno ve cómo se compone el Senado de Estados Unidos, el republicanismo por un lado y los demócratas por otro, y más allá de la minuciosidad de los productos, uno ve que China apunta directamente, por ejemplo, al speaker de la Casa de Representantes.
EC —¿Cómo que apunta al speaker? ¿En qué sentido?
NA —Al estado, a los productores, porque ese representante viaja a su estado cada 15 días y le van a decir “me enteré de que esta guerra comercial puede afectar algunos de nuestros productos”. En el plano de lo político desde China se está moviendo con mucha estrategia.
Entonces hoy esas medidas siguen en el plano de la dialéctica, pero hay un matiz, porque esto no afecta solo el plano bilateral, si algo ha hecho el sistema multilateral de comercio moderno es que estas cosas se aplican contra los productos.
EC —¿Se puede decir ya que tenemos una guerra comercial?
NA —Creo que no, todavía se sigue en el plano de lo que se puede llamar una “guerra fría”. Si hablamos de guerra es en el plano de la publicidad de estos temas, el ida y vuelta, el tratar de mostrar que se es el más fuerte, y el último paso concreto de esta “guerra” o ida y vuelta entre China y Estados Unidos es la denuncia de China a Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), el sistema que desde un primer momento tendría que haber recibido esto.
EC —¿Cómo fue ese paso?, ¿en qué consistió?
NA —Consistió en denunciar una discriminación. Estos son los términos de comercio, cuando uno ve que se apunta directamente a un país, cuando un país se siente afectado por una política de otro, lo que denuncia al sistema multilateral de comercio es la discriminación, sentirse discriminado en la normativa que pone ese país y lo pasa a un sistema de controversia que se tiene que expedir en un determinado tiempo. Creo que se debería expedir en estos días.
EC —Hay algo de paradójico en eso de que China recurra a la OMC, porque es un miembro relativamente nuevo allí.
NA —Sí, China es parte desde la OMC desde el 2001, y si hay un fundador es justamente Estados Unidos.
EC —Hoy China se planta y se posiciona y se presenta en el mundo como un defensor del libre comercio.
NA —Hay otro plano, que estamos siguiendo de cerca y que es el temor de todo esto, que es que si la OMC se expide negativamente hacia Estados Unidos pocas dudas habría de que una de las decisiones de Trump sería retirarse de la OMC.
EC —¿Efectivamente esa es una posibilidad?
NA —Es una opción. Viviendo en Estados Unidos y siguiendo estos temas, hemos visto un actual presidente que no ha tenido miedo de virar en cosas grandes –por ejemplo el TPP, que no es de las dimensiones de los ciento y tanto participantes de la OMC– y una de esas puede ser esta. Porque al final del día él sabe que tiene la herramienta de retorno a estas instituciones, como pasó con el TPP, que es un ejemplo multilateral; ahora está con ganas de volver en las próximas semanas.
EC —Ahí está, las amenazas de Trump son muy particulares. Él utiliza la amenaza, juega muy fuerte, pero en más de una ocasión es simplemente una herramienta de negociación.
NA —Sí, vemos que en este plano que ahora toca, el comercial –lo hemos visto en otras cosas–, sabe jugar, o al menos cree saber jugar bastante con los medios. Porque esta guerra se está siguiendo a través de los medios, todo esto que ha pasado ha sido una puja narrativa. Ahora en Ginebra se tiene miedo de que nada menos que Estados Unidos pueda retirarse ante amenazas en Twitter hace pocos días de “ven que la OMC al final del día no nos sirve”. Ese tipo de cosas puede pasar del plano de la amenaza a la realidad.
EC —Decías que es un brete complicado para la OMC porque puede tener como consecuencia el retiro de Estados Unidos. Lo que está de por medio es la argumentación que el gobierno de Donald Trump maneja para tomar estas medidas proteccionistas. Ha invocado la seguridad nacional.
NA —Sí, eso fue la mayor sorpresa, si se quiere.
EC —Era la única causa que podía esgrimir.
NA —Exactamente, tenía que buscar un argumento lo más técnico posible para ir contra un determinado país. Y el artículo 21 del GATT –que es como la constitución del sistema multilateral del comercio actual– que dice que si un país se siente amenazado por razones de seguridad, o incluso por la paz y demás, en tiempos de guerra, puede aplicar este tipo de cosas. El tema es que nada de esto sucede hoy. Esto abre un plano de análisis, porque si la OMC habilita esto, deja abierto a que muchos países digan “yo quiero aplicar lo mismo por razones de seguridad”.









