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Entrevista, jueves 19 de abril: Nicolás Albertoni

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EC —Se fue al demonio el esquema, porque si se puede aceptar que esto sea un problema de seguridad nacional, cualquier país va a poder decir “tengo un problema de seguridad nacional con tal otro”.

NA —Eso mismo. Y eso abriría un debate que generaría un mundo de represalias comerciales que sería muy complicado. Y en todo este sistema multinacional de comercio una palabra clave es la confianza en el sistema en sí mismo. Si los países no se sienten respaldados van a empezar con una bilateralidad, positiva o negativa incluso, muy compleja, en la que países pequeños como los nuestros se pueden ver afectados si no tienen una red armadita.

EC —Tú decías que lo que tenemos hasta ahora es una especie de “guerra fría” comercial, una cantidad de anuncios, de amenazas, la guerra comercial como tal no está oficializada, pero un escenario como este no les pega solo a los dos grandes contendores, también impacta por otros lados. Esta situación hoy incomoda a varios otros países.

NA —Sí, y esto se basa en este sistema de comercio que nos rige hoy, la OMC. Uno no puede discriminar positiva o negativamente a un país específico, la única forma y excepción a esa discriminación es firmando un TLC o una unión aduanera o esos tratados, está establecido en el artículo 24. Si yo me levanto y quiero hacerle mal a un país no puedo subirle el arancel, puedo subir determinados aranceles al producto.

EC —Al producto, no al país; no al producto de un país, sino a determinado producto.

NA —Hay algunas picardías en los procesos, por el nivel de especificidad de los productos, si yo pongo “una determinada computadora, de tal color y de tal sistema”, sé que viene solo de Estados Unidos. Entonces indirectamente lo estoy haciendo. Y ahí uno puede decir: “Dadas las características de esta suba de arancel, me siento discriminado porque es muy específica”. Y ahí empieza lo que la OMC tiene que resolver, cuánto esto es discriminación o no.

¿Dónde nos vemos afectados el resto y por qué esto no es bilateral? Porque el razonamiento de China puede ser afectar el Midwest de Estados Unidos para que se sienta afectado un senador específico que puede votar o no la aplicación de esta norma, pero a veces en estas idas y vueltas nos afectan a nosotros también porque tocan productos que compartimos.

EC —Tú decís que China, para no violar la normativa internacional, a la hora de responder a Estados Unidos, sube aranceles por productos, no por productos de Estados Unidos específicamente. Por lo tanto, en las categorías de los productos afectados terminan perjudicados o terminan involucrados otros países, no solo Estados Unidos. Se me ocurre un ejemplo concreto: la soja. Estados Unidos le exporta soja a China, la soja ha caído dentro de la lista de medidas que China está tomando, y ahí estamos nosotros también.

NA —Así es. Después viene el plano de los alimentos, porque los países necesitan seguir consumiendo. Puede ser que haya ventanas en los procesos, quizás necesiten un proveedor alternativo y puedan facilitar el ingreso específicamente para Uruguay.

EC —Se ha producido un aumento del precio de la soja.

NA —Así es, pero me refiero al ingreso del destino, puede ser que haya ventanas de oportunidad para Uruguay.

EC —¿Algún ejemplo?

NA —La soja. China puede llegar a generar un arancel más alto para la soja en el mundo porque quiere ir contra Estados Unidos, pero alguna soja en el mundo va a tener que seguir consumiendo al precio de antes, porque si no se le desbalancea el mercado, entonces ahí puede que se genere un beneficio para determinada soja de América Latina con los países con los que tiene acuerdo. Puede poner ese tipo de títulos en términos de comercio y ahí puede haber ventanas de oportunidades para esos países. Pero son muy específicas, porque eso puede ser denunciado enseguida, “le está diciendo que no a uno y que sí a otro”. Y China lo sabe, si quiere jugar y ganarle en el plano institucional a Estados Unidos, tiene que seguir esa narrativa institucional de forma continua.

En la Universidad del Sur de California hemos hecho estudios de cómo impacta esto también y quiénes pueden verse más afectados, tomando lo que pudo haber sido una guerra comercial en la crisis del 2008, que despertó mucha suba de arancel y desconfianza en el comercio. Y vimos que los que a veces se salvan de estas historias son los que tienen más acuerdos comerciales, porque cuando yo subo un arancel a un producto puedo por otra parte generar la excepción: “dejo de lado a aquellos con los que tengo acuerdos comerciales”. Es la forma de discriminar sin que la OMC me venga a tocar la puerta.

Ahí es donde entra nuestra vulnerabilidad. Y entramos en otro debate, sí o no a los acuerdos, pero en medio de esta vulnerabilidad que hay en el mundo del comercio tener una red de acuerdos nos blinda un poquito para por lo menos salir a reclamar de forma más directa. Porque si llegamos a tocar la puerta de que está afectando nuestra soja porque sí, China nos va a decir “no tengo ningún acuerdo contigo, no tengo ninguna forma de hacerte una excepción”, más que llamar por un tiempo a Uruguay para que entre la soja. Por eso son muy delicadas estas cosas.

EC —En una situación como esta, los países que tienen menos tratados comerciales firmados son los que quedan en una posición más vulnerable.

NA —Los que tienen más acuerdos comerciales quedan menos vulnerables en el sentido de que están más blindados a recibir este tipo de cosas. O sea que cuando China aplique un arancel, la única forma de hacer una discriminación sería “saco de esta lista a aquellos con los que tengo acuerdos comerciales, no los voy a afectar con este arancel”, pero no puede decir porque sí “saco de esta lista a Uruguay”, porque no tiene acuerdo, o “saco de esta lista a Paraguay”, que tampoco tiene acuerdo.

Ahí es donde entra el plano, y no concretamente con China, con el mundo, de que si tengo una buena red de acuerdos cerrados, sé que por lo menos con esos países puedo no verme tan afectado directamente.

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