
EC —Hace un par de semanas se reunió con el presidente Tabaré Vázquez. Fue para hablar de asuntos de gobierno, pero ¿también estuvo presente lo electoral?
JM —No, mi preocupación más sentida en esto tenía que ver con la vida interna del FA y la conducta colectiva que llevamos. Estaba percibiendo que el tiempo también va volando sobre nuestra tácita conducta colectiva como organización. Gente de la vieja izquierda que participó en las décadas que desembocaron en la construcción del Frente, que fue una épica de lucha por la unidad de la izquierda, esa cosa tan difícil, tan difícil en el mundo, y lo lograron, por cuestiones del paso de los años están desapareciendo, y tengo la sensación y la evidencia de que nos cuesta cada vez más asumir la responsabilidad de conducta colectiva. Y un país puede tener un gobierno bueno, malo o regular, pero tiene que tener gobierno, y el gobierno se basa en que haya un fuerte andar unitario a pesar de las diferencias que se puedan tener del todo, del Frente. Y eso nos está costando. Quería conversarlo con él, quería que había que trabajar. No se logra la unidad de una vez para siempre, y unidad hay que tener bien claro que significa no concordar punto por punto, sino tener la capacidad, a veces, de tener que acompañar una decisión mayoritaria con la que no se concuerda.
EC —¿Un ejemplo de esas dificultades es lo que pasó con el tratado de libre comercio Uruguay-Chile, todo el tiempo que se demoró para que el FA finalmente diera el visto bueno a la aprobación en el Parlamento?
JM —Sí, esa es una cosa, y puede haber otras, a veces más pequeñas, menos trascendentes, pero que se notan.
EC —Por ejemplo, ¿cuál?
JM —Nos han pasado. Por ejemplo, medidas que toma el gobierno las vamos a discutir a la Mesa Política y gastamos de repente una energía bárbara en esas discusiones y gastamos poca energía en la movilización interna del propio Frente o en la visión de futuro. Los gobiernos pasan pero el partido queda, y el partido es a la larga la herramienta y debe irse recomponiendo y reestructurando mirando hacia mañana. En fin.
EC —Ese era el tema. ¿La inquietud era suya, usted pidió la reunión, o la inquietud era de Vázquez, que es el presidente y se encuentra con ese tipo de rozamientos dentro del funcionamiento del FA?
JM —La inquietud era mía, pero tuve concordancia con el presidente. ¡Parecíamos dos viejos rezongando!
EC —¿Y a qué conclusión llegaron o qué camino salió de allí? Porque según Búsqueda, después de ese encuentro usted comenzó a asistir a las reuniones de los viernes de la Mesa Política del FA.
JM —No, todavía no fui, me estoy informando, me estoy enterando y pienso ir, pero quisiera que otros compañeros de otros sectores me acompañaran, que le diéramos más importancia a la representación en la Mesa Política en este momento, más que criticar tratando de ayudar.
EC —Así que, primero, todavía no ha empezado a participar en la Mesa Política, lo va a hacer, pero entiende que otros líderes de sectores del FA deberían hacer otro tanto, que la Mesa Política debería tener otro relieve, otro peso.
JM —Sí, efectivamente. Tenemos que respaldar al presidente, ayudar en esa tarea tácitamente y mover la influencia que podamos tener dentro de nuestras respectivas fuerzas. Jerarquizar una tarea.
EC —¿Fue un fruto de ese nuevo trabajo o de esa nueva línea a partir de ese encuentro el respaldo que el MPP terminó dando en el Plenario del FA a la aprobación del TLC con Chile, un respaldo que resultó determinante para que se diera la votación?
JM —En realidad, en lo que me es personal, yo hacía mucho tiempo que tenía decisión al respecto. Estamos en un mundo que no quiere decir que le guste a uno, pero la realidad es la realidad. Como lo que menos existe en este mundo es el libre comercio, hay un estrepitoso fracaso de aquel proceso que arrancó en la Ronda Uruguay, en Punta del Este, que después creó la OMC y eso desagraciadamente es lo que menos hay, se multiplican los acuerdos bilaterales y multilaterales creando zonas, parcelas por todas partes, y vamos quedando como acorralados. Entonces no hay más remedio que encontrar algunos lugares donde podamos encajar nuestra conveniencia y por lo menos contribuir a no perder tanto valor en la cuestión arancelaria.
EC —Esa era su mirada sobre el tema del acuerdo Uruguay-Chile.
JM —Sí, yo tengo conciencia de lo que sería hermoso y de lo que es, pero más conciencia tengo de las dimensiones del Uruguay. Cosa que muy frecuentemente en Uruguay olvidamos, me parece.
EC —Esa era su posición, también la de la senadora Topolansky, pero el MPP estaba dividido, tenía posiciones diferentes en su interior.
JM —Tenía, tenía gente joven, grande y hay mucha libertad de opinión, y está bien, y a veces cuesta.
EC —¿Entonces? ¿Usted jugó para volcar esa postura a favor del sí?
JM —Creo que la que más jugó y la que más trabaja es Lucía. Yo trabajo mucho menos.
EC —Pero hubo un trabajo en ese sentido en esos días previos.
JM —Sí, en cierta medida sí.
EC —Uno de los argumentos -según trascendió, había una nota en El País que lo mencionaba- era que era imprescindible que el gobierno apareciera con respaldo, que se le estaba dando al país y a la oposición en particular una mala imagen de partido de gobierno, de oficialismo, de un gobierno bloqueado.
JM —Efectivamente, hay algo de eso. Me han criticado, me han dicho “ahora que estás viejo te has puesto astorista” y cuestiones por el estilo. No es que me haya puesto ni en un lado ni en el otro, es que estamos con la responsabilidad de gobierno y me guste un poco más, me guste un poco menos tal o cual cosa, hay que respaldar al gobierno, que en definitiva está encabezado por un señor que fuimos a buscar para que agarrara esa changa. Entonces está muy bien la libertad de ideas, pero tiene que haber una unidad de acción.









