
EC —Estamos esperando las estadísticas de delitos del primer semestre del año, pero el propio gobierno ya ha anticipado que no serán nada buenas. Fernando Gil, director de la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior, escribió hace poco: “El Uruguay se apronta a reconocer, con datos objetivos, una de sus peores estadísticas de delitos desde que se lleva registro. Lejos de los guarismos a la baja con que cerró los años 2016 y 2017, este 2018 marcará un triste récord en materia de violencia”.
Por otro lado, cada semana se da una movilización nueva de vecinos de barrios de Montevideo o de ciudades del interior reclamando justamente por situaciones de inseguridad. ¿qué pasa? ¿Por qué el gobierno no logra encauzar esta crisis de la criminalidad?
JM —Es un fenómeno muy fuerte que está evidente en nuestra sociedad, y tal vez tengamos que hacer mucho más y no hemos podido. Seguramente hay una cantidad de factores, multicausal tiene que ser esto, y creo que es una larga batalla, y desde luego que no se encauza solo por la acción represiva, pero que no se puede ignorar que una vez desatada no tiene otra vuelta que tener eficacia represiva, aparte de otras consideraciones más de fondo y de largo plazo.
EC —Ese es un tema que ne la interna del FA da lugar a diferencias, ese criterio que usted acaba de manejar en particular.
JM —Sí. En el Martín Fierro, el hijo de Martín Fierro cuando viene de la cárcel, donde pasó algunos años, dice escuetamente, Hernández, con enorme sabiduría, hablando de la cárcel: “Allí sabrán su inocencia esos que todo lo saben”. Ese mundo tiene su peripecia, el mundo del delito. Curiosamente tenía valores, ciertos valores definidos como frenos, autofrenos culturales que han ido desapareciendo, y desaparecieron por la ola de costumbres e ideológica que fue generado el narcotráfico, influencia que va mucho más allá del narcotráfico en sí. Le digo todo esto porque yo estuve preso en cárceles con presos comunes, puedo asegurar que hay ciertos valores y ciertos códigos había en ese mundo. Todo eso se desfibró.
EC —Es interesante lo que dice, pero también es cierto que ya es una realidad más o menos conocida. La pregunta es por qué no se logra desactivarla, enfrentarla.
JM —Seguramente porque se necesita más esfuerzo y mayor capacidad de la que tenemos.
EC —Al frente del Ministerio del Interior, casualmente, está uno de los principales dirigentes del MPP, Eduardo Bonomi. Entonces, ¿cuánta responsabilidad sienten usted y su grupo político en estos resultados que no son buenos?
JM —Claro que la sentimos, ¿cómo no la vamos a sentir? No somos inermes. Es un proceso muy difícil.
EC —Se ha invertido mucho en la reforma de la policía, en su equipamiento, en sus sueldos…
JM —Como nunca. Los recursos que se invirtieron seguramente no son suficientes, según demuestran los hechos. Se ha invertido como nunca y no hemos tenido los resultados que esperábamos y que buscábamos.
EC —¿Entonces? Por ejemplo, ¿no es momento de que, aunque sea como un gesto de sensibilidad del gobierno ante esta problemática, Bonomi deje su cargo? Se discute todo el tiempo sobre esa posibilidad.
JM —¿Usted cree que se arregla cambiando el ministro y prendiéndole fuego a otro ministro?
EC —Conozco ese argumento, pero hay quienes dicen que se ve al gobierno demasiado pasivo en esta materia, se necesitan golpes de timón.
JM —Es falsa esa especulación que hay por ahí de que le ponemos un precio al doctor Tabaré Vázquez en el apoyo por esto y por esto. NO, esto es una decisión del señor presidente, y cualquiera sea la decisión que él tome al respecto va a comprar con nuestro apoyo. Esto no es un problema de cuota política, esto es una decisión y una confianza que tendrá o no tendrá el señor presidente. Así se lo defino.
EC —Otro tema: combustibles, Ancap. Ayer la ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse, dijo, a propósito del aumento que se aprobó esta semana, “nadie está contento con aumentar una tarifa, pero no es una arbitrariedad, tiene fundamentos, Ancap no va a recaudar más con el ajuste que se aplica ahora, simplemente se van a mantener las medidas que previó al principio del año, en particular la vocación de ahorrar US$ 25 millones en sus costos. Y agregó esta frase:
(Audio Carolina Cosse.)
Yo no quiero volver a tener una Ancap con los problemas que tenía Ancap en el 2015. Y en eso estamos trabajando. ¿Para qué? Para que podamos ser lo más transparentes posible…
(Fin audio.)
EC —La ministra Carolina Cosse, que usted decía que es independiente, pero cercana al MPP, cuenta con apoyo del MPP, dice eso, “no quiero volver a tener una Ancap con los problemas del 2015”, después de su gobierno, justamente. ¿Cómo está analizando eso, lo que terminó pasando con Ancap en el período anterior?
JM —Hubo un cúmulo de inversiones y un intento de un gesto adelante y tal vez un bocado más grande de lo que se podía, según se vio en los hechos. Soy lo suficiente viejo como para recordar que con el diario del lunes hay cosas que parecen muy claras pero no antes. Vi caer al Partido Colorado, irse Luis Batlle después de gobernar 90 años, porque sencillamente se combinó en el mundo una crisis del precio de la carne y de la lana juntos y lo mataron, y a él y a Perón en Argentina. Cuando nos pusimos a razonar, por el intento de la regasificadora el petróleo andaba a US$ 110 el barril y todo indicaba, los analistas, etcétera, que seguía, se sacaban las cuentas y hasta era negocio que los taxímetro pudieran andar a gas. Nadie pronosticó que el petróleo se iba a venir hasta US$ 35, como llegó a bajar. Por eso le dije hace un ratito que éramos pequeños, y muy dependientes de ciertos factores internacionales. Creo que con Ancap paso tal vez algo de eso y se quiso invertir más de lo que se podía.









