
EC —¿Una especie de voluntarismo?
JM —Sí. Por ejemplo, Alur, con el petróleo a US$ 40, US$ 50 el barril es un clavo remachado, desde el punto de vista de la comparación de costos. Ahora, con el petróleo a más de US$ 100, como estaba cuando se tomaron las decisiones, otro gallo cantaba. Cuando se pierde esa perspectiva sacamos juicios lapidarios.
EC —¿Y la elección de Raúl Sendic para presidir Ancap cómo la analiza a distancia? ¿Era la persona adecuada?, ¿tenía las credenciales, tenía la autoridad, tenía la formación para esa responsabilidad? Lo digo teniendo en cuenta todo lo que le FA durante décadas ha insistido a propósito de la forma como se nombraban antes, en gobiernos de los partidos tradicionales, los directorios de los entes, que eran premios consuelo, que eran decisiones que no tomaban en cuenta la solvencia técnica.
JM —Creo que era bastante esforzado y que tenía preocupación. La dirección de Ancap es una dirección colectiva y tal vez no estuvo a la altura. La señora que está ahora en la presidencia de Ancap yo no la he vuelto a ver, esa señora la conocí en México…
EC —Marta Jara.
JM —Sí, señor. La conocí en México y ahí en México me enteré, me dijeron “esta señora está al frente de la colocación de regasificadoras […] en el Pacífico”. Y yo dije “¿y qué estamos haciendo, teniendo esta señora acá, trabajando para una empresa, y no teniéndola en el Uruguay?”. A partir de ahí me preocupé por que viniera. Nunca más la vi, nunca más la vi hasta hoy. A veces las cosas se dan así.
Probablemente a veces no elegimos lo más, y esta es una de las razones por la cual le digo que no debo agarrar la candidatura. Si fui tan malo, tan penoso, ¿para qué me quieren?
EC —Hay mucho de ironía en ese planteo.
JM —No, no, estoy más allá del bien y del mal ahora.
EC —Su nombre en estos días aparece en la discusión parlamentaria por otro asunto, por esta comisión de la Cámara de Diputados que está investigando el financiamiento de campañas electorales. Lo están citando a usted a raíz es la forma como se arregló un diferendo que tenía la DGI con la empresa Tenfield, que en un momento se planteó del monto de US$ 100 y después ese cálculo se bajó. Lo cierto es que ese litigio se archivó, se optó por archivarlo. En ese contexto, el diputado de su sector Alejandro Sánchez sostuvo que la “cercanía” de Mujica con “Paco” Casal, “le hizo daño” a usted, al ex presidente. Lo planteó de esta manera:
(Audio Alejandro Sánchez.)
Yo creo que le hizo daño. Por muchas cosas, por lo que tiene que ver con todo lo que viene de adentro del fútbol uruguayo, que es una cosa muy complicada. Y las relaciones que hay ahí adentro y las matufias y las negociaciones que hay ahí adentro.
(Fin audio.)
EC —¿como reaccionó cuando escuchó esto de Pacha Sánchez?
JM —El fútbol uruguayo tiene sus problemas, y como cualquier sector empresarial de la sociedad puede tener sus matufias. Los empresarios no son necesariamente carmelitas descalzas, son gente que está luchando con su presupuesto por mantener y multiplicar sus empresas. Y pasan muchas cosas. Pero no creo que los del fútbol sean peores que otros ni sucesivamente.
Ahora bien, el problema central no es quién tenía la verdad o no tenía la verdad. El problema que yo no puedo creer que Deloitte, que […] y Regules, que un montón de estudios, que Langón, que Pérez Novaro, infinitos, varios estudios, con una base documental de miles de hojas, atestiguando y defendiendo jurídicamente que se estaba cometiendo un error, de diverso calibre, se hayan confabulado o se hayan vendido al vil dinero de Tenfield. Porque no creo que empresas que tengan semejante prestigio en nuestro medio estén dispuestas a sacrificar ese prestigio si no tienen un marco de veracidad importante.
EC —Usted está citando consultas en estudios jurídicos en particular y en consultorías en temas económicos que estuvieron a favor de la solución que se terminó adoptando.
JM —No, criticando los pasos y las decisiones que se habían tomado. Porque lo que nosotros heredamos fue un pleito. Y una cosa es la verdad y otra cosa es el resultado del pleito. Acá lo que cuenta, cuando una verdad no es verdad jurídica, marchó al espiedo. Esto amenazaba con ser un pleito interminable, que al final lo terminara perdiendo el Estado y pagando costos alucinantes. Este es el problema. Si no se ve la juridicidad que hay en esto no se entiende, íbamos camino a perder un fabuloso pleito y tener que cargar con todo lo que venía. Y la experiencia indicó, en esos días que tomamos la decisión habían aparecido unos señores que llevaron adelante un pleito de la época del gobierno de Sanguinetti, por la Estación Central, que le lleva al país más de 20 años arrastrándose y que aun en el caso de ganarlo ha sido pura pérdida porque tal vez uno de los edificios que tiene Uruguay está abandonado ahí. Entonces optamos por un camino de terminar, porque era un peligro hacia el futuro. Y consultamos todo lo que pudimos y utilizamos un recurso. Eso tiene que ver con el valor de la verdad jurídica; por desgracia la experiencia enseña que la verdad que no es verdad jurídica no sirve.
EC —Esa es la argumentación que usted va a manejar cuando concurra a la comisión.
JM —No, voy a pedir que se llame a la gente que respaldó, voy a llevar todos los informes y naturalmente, que se lleve también el dictamen del fiscal de gobierno, señor al cual no conozco y que es francamente terminante desde el punto de vista jurídico.
EC —Está hablando del doctor Daniel Borrelli, que hoy está en la Jutep.
JM —Sí, señor. Porque no es una decisión en el aire, es una decisión como consecuencia de algo que heredamos.
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Transcripción: María Lila Ltaif









