
EC —En medio de esta discusión que ha tomado estado público se conoció una nueva encuesta de intención de voto con datos que no lucen muy tranquilizadores para el FA. Según Opción Consultores, el FA tiene 28 % de intención de voto y queda segundo, 3 puntos detrás del PN, que logra 31%. El otro enfoque para tener en cuenta es la comparación con toda la oposición: 28 % para el FA, 54 % para la oposición sumada. ¿Lo preocupa ese estado de la opinión pública?
JM —Por supuesto, desde luego. Hay que prestarle atención.
EC —¿Ese elemento está formando parte de este debate de nombres?
JM —No sé si del debate de nombres, pero sí de la preocupación del FA por su performance en la opinión pública, sin duda. Las encuestas de opinión pública, que nosotros mismos seguimos, contratamos y estudiamos regularmente, no son el oráculo de Delfos seguramente, pero son la herramienta de investigación que existe en la sociedad para ver cómo uno se va posicionando, cómo se va posicionando la fuerza política en la opinión pública. Desde luego que preocupa, sin duda.
EC —Constanza Moreira en declaraciones en Brecha el viernes pasado recordó que el FA entra en la campaña electoral con su peor intención de voto en 15 años, por lo que necesita una fórmula renovadora. Hay que apelar a la “inteligencia y la creatividad”, dijo.
JM —Comparto totalmente que hay que apelar a la inteligencia y a la creatividad. Creo que no es solo un problema de fórmula, creo que la fórmula es importante, no es menor, pero creo que también son muy importantes los aspectos programáticos. Y ahí creo que la inteligencia y la creatividad deben ser centrales. Y el diálogo y la construcción del programa.
A diferencia de otros actores políticos, de otros partidos políticos en este país, el FA viene trabajando el tema del programa desde diciembre del año pasado. Hemos juntado 32 unidades temáticas a la discusión, hemos promovido la discusión en todo el país y venimos construyendo un programa. No hacemos un casting programático como proponen otros, que es salir a escuchar a la gente para entonces construir el programa, sino que es efectivamente dialogar con las bases frenteamplistas de todo el país y los técnicos para ir construyendo un programa.
EC —¿Eso de “casting programático” es un palo para Lacalle Pou?
JM —A ciertas formas de manifestaciones cuasipopulistas, “vamos a conversar con la gente para construir el programa”. Eso es lo que hizo Novick en su momento con la candidatura.
EC —¿No lo han hecho muchos dirigentes políticos en campañas anteriores? ¿No lo han hecho dirigentes del Frente, incluso?
JM —La construcción es un tema serio, tiene que ser un tema articulado, conducido, no es meramente inductivo, sino que hay una propuesta programática.
EC —Pero conviene palpar qué es lo que piensa, qué es lo que siente la gente, dónde están los reclamos.
JM —Por supuesto, hay que hacerlo, no hay la menor duda. Pero los partidos no solo deben escuchar a la población, sino que también deben conducir en la sociedad. No solo son receptores de lo que la sociedad piensa, sino que le proponen a la sociedad un camino de deber ser, es prospectivo.
EC —¿Y por qué si alguien escucha a la gente se supone que no va a conducir o no va a tratar de conducir?
JM —El problema es cuando en términos de campaña electoral uno dice “yo voy a ir a escuchar para construir mi programa a partir de lo que la gente dice”. Eso es una suerte de caída populista, “ustedes van a construir el programa”, la población. Creo que hay más una jugada que una apuesta seria a la construcción de un programa.
EC —Dejando de lado ese debate, usted decía que el FA está trabajando en su programa, sin embargo toda esta conversación a propósito de nombres en estos días, la que ha ocurrido, la que no inventó la prensa…
JM —Sí, por supuesto que ha ocurrido, no hay duda.
EC —… no está atada a programas, no se menciona el nombre tal porque resulta que desde el punto de vista del programa tal cosa.
JM —No, no. Yo no tengo la menor duda de la importancia que tienen los candidatos, las personas que encarnan los proyectos. Una parte significativa de la población, muy significativa, creo que todos en alguna medida también elegimos en función de las personas que encarnan los programas. Lo que digo es que es muy importante dar la discusión programática, quiero reivindicar –sobre todo para la izquierda, porque es la tradición de la izquierda– la construcción del programa. El programa está en plena construcción, venimos haciéndolo desde hace muchos meses. La designación de Ehrlich como presidente de la Comisión de Programa del FA tiene que ver con eso, y yo quiero reivindicar la función programática. Este inciso de nuestra conversación en estos minutos transitaba por el siguiente punto: creo que es importante la discusión de candidatos, pero no creo que alegremente se pueda decir “vamos a salir a escuchar a la gente para construir nuestro programa”. Habría que estar haciéndolo ya, nosotros lo venimos haciendo, y no es solo una apelación a “diga lo que usted piensa que yo lo voy a incluir en el programa”, porque además no es cierto.
EC —Está bien, pero como que usted sale a abrir una controversia con el PN…
JM —Es que yo quiero controvertir con el PN, no quiero controvertir en la interna del Frente.
EC —A mí me interesa saber cómo está viendo usted o cómo se está analizando en la dirección del FA el rumbo que toma este debate en torno a candidaturas.
JM —Por supuesto, lo venimos siguiendo. Creo que no es buena cosa que trasciendan las reuniones, creo que es bueno que los dirigentes se reúnan, que discutan cuáles son las mejores candidaturas.









