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Entrevista, lunes 9 de abril: Pedro Feliú Ribeiro

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EC —Hablemos del escenario político electoral que se viene. Supongamos que Lula es liberado, supongamos que este miércoles se produce ese fallo del STF y Lula puede continuar litigando en libertad. De todos modos, la posibilidad de su candidatura está cuestionada.

PFR —Exactamente. Lo que va a pasar con su candidatura será analizado por el Tribunal Superior Electoral, su inscripción seguramente será rechazada, por cuenta de la ley de […], que dice que condenados en segunda instancia no pueden elegirse. Pero puede poner un recurso, y mientras el recurso es analizado puede ser candidato. Así que en el peor escenario posible, que los recursos no tengan un juicio suficientemente rápido, él puede llegar a la urna electrónica y la gente puede votar por él. Y si el juicio del recurso es rechazado se anulan los votos. Creo que eso es lo que quiere que ocurra el PT, ese es el juego fundamental del PT, llegar hasta la urna electrónica. Eso puede no pasar si el juicio es rápido, pero ese escenario es posible hoy. Así que no sabemos todavía qué va a pasar.

EC —A ese escenario puede llegarse si Lula mantiene su decisión de ser candidato, que haya una votación en la que él participe pero que después termine siendo anulada. ¿En qué derivaría eso? ¿Cómo se arreglaría una situación como esa?

PFR —Desde el punto de vista legal, si Lula mantiene su intención de voto en primer lugar, el segundo y el tercero colocados van a la segunda vuelta. Desde el punto de vista legal no hay ningún problema, hay previsibilidad, el problema está en el contexto político-social. Pienso que pueden ocurrir huelgas, manifestaciones fuertes, violencia política. Ahí puede darse un escenario mucho más de conflicto y ahí tenemos un problema para la democracia, que justamente sirve para institucionalizar los conflictos políticos. Sería un problema institucional muy fuerte por cuenta de la movilización. Eso es lo que tiene el PT ahora, la popularidad de Lula es su principal forma de combatir, el partido no tiene tanta fuerza electoral sin Lula. Eso es lo que tiene, así que pienso que su estrategia es el juego con la popularidad de Lula.

EC —Entonces, si Lula mantiene su decisión de ser candidato, puede ocurrir que su votación en las próximas elecciones termine siendo anulada, y entonces pasarían a la segunda vuelta el segundo y el tercero.

PFR —Sí, no hay problema en eso. Porque su voto es igual a un voto nulo, ni siquiera será contabilizado como voto válido. Pero otro escenario puede ser que los recursos sean más rápidos y Lula ni siquiera llegue a ser una opción para el elector. Eso también puede pasar.

EC —Que el asunto se resuelva antes de la votación misma. Y en ese caso, ¿qué pasa? ¿El PT a quién termina teniendo como candidato real, autorizado?

PFR —El PT pierde su candidatura y no lograría más tiempo para poner a otro candidato, es como si renunciara a su candidato. Por eso decía que la identidad de Lula se confundió con la identidad del partido, si el partido tiene liderazgos fuertes sería mucho más seguro poner a otro candidato, pero no parece una opción posible.

EC —¿Y cómo hay que entender que el sábado pasado, en ese acto que desarrolló frente al sindicato metalúrgico, Lula estuviera buena parte del tiempo acompañado por precandidatos que no son del PT, Manuel D’Ávila y Guilherme Boulos, concretamente, del PC do B (Partido Comunista do Brasil) y del PSOL, respectivamente?

PFR —Exactamente, por eso decía que parece que la izquierda se queda huérfana. Esos dos candidatos saben que de quedarse al lado de Lula puede resultar algún porcentaje de votos de ese 36 %, creo que esa sería la estrategia política, porque incluso el PSOL fue oposición al gobierno de Lula y Dilma. No el PC do B de Manuel D’Ávila, ese es un aliado de alta fidelidad al PT. Pero el PSOL siempre fue oposición, surgió en 2006 como parte del PT y es oposición a Lula. Pero me parece que la popularidad de Lula atrae a todo el campo de la izquierda. Así que no tengo la seguridad de que los votos de Lula se transferirían a Manuel D’Ávila o a Boulos. Creo que no, creo que todo está centrado en la figura personal de Lula.

EC —¿Y qué posibilidades tienen hoy, según las encuestas, estos otros nombres de la izquierda no petista?

PFR —El principal es Ciro Gomes, del PDT (Partido Democrático de los Trabajadores), que es el partido de Brizola, un partido tradicional de izquierda en Brasil. Su intención de voto más reciente es de 7 %, junto con el […] de PS do B (Partido Socialista do Brasil). Pero Bolsonaro, que es un candidato mucho más a la derecha, de un partido muy chico, tiene el 18 %. No estoy seguro de que haya alguien que pueda combatir tan efectivamente a Bolsonaro como Lula, pienso que Ciro Gomes sería la opción más viable para la izquierda hoy en Brasil.

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