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Entrevista, martes 15 de mayo: Adriana Marrero

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EC — ¿Y dónde ves eso en el proyecto? Yo recorro el texto y encuentro, por ejemplo, el artículo 2, que dice: "La Universidad de Educación tiene como objetivo la formación de nivel universitario de profesionales de la educación a través del desarrollo de las funciones de la enseñanza, investigación y extensión. Se regirá por las definiciones de fines y orientaciones de la educación del título 1 de la ley 18.437 y lo establecido en la presente".

AM—Bueno, ese artículo debería ser el 2, ¿no?

EC —Es el 2.

AM —De ese artículo 2, donde dice cuál es el objetivo, el primer objetivo de esa universidad debería ser generar conocimiento nuevo en todas las disciplinas vinculadas con lo educativo.

EC — ¿Pero no está dicho implícitamente? Porque dice: "Tiene como objetivo la formación de nivel universitario de profesionales de la educación a través del desarrollo de las funciones de la enseñanza, investigación y extensión".

AM —Claro, pero…

EC —Pero la investigación está prevista…

AM —No, no. Está bárbara la pregunta porque exige explicitar qué es lo que leemos las personas que somos expertas en la materia. Hablar, primero, de nivel universitario tiene el problema que ya vimos: el universitario no es un nivel, es otra cosa. Segundo, hablamos de profesionales, está muy bien el intento de profesionalizar la docencia pero hay que tomar en cuenta que lo profesional es solamente uno de los aspectos de lo universitario como era en el viejo modelo napoleónico de formar para profesiones. Si el objetivo de una universidad es generar conocimiento nuevo, el principal objetivo es formar académicos, no solo profesionales. Yo allí incluía algo así como formar académicos, profesionales y técnicos porque puede haber un tipo de formación auxiliar que pueda tener lugar en esos institutos.

La falta de, primero, hablar de nivel y no de tipo; el hecho de omitir a los académicos -lo técnico se puede incluir en lo profesional-; el hecho de excluir lo académico una y otra vez, porque si tú te fijás lo académico no aparece, aparece lo de los profesionales que es importante pero se está hablando de alguna manera de alguien que aplica un conocimiento que viene creado de otro lado pero que no genera su propio conocimiento. Eso es lo que hace el académico típicamente, entonces cuando se habla de cumplir funciones en investigación lo que muestra esa redacción es que la persona verdaderamente carece de la idea de lo que es investigar, porque no es que yo cumplo con la función de investigar, es que la función de investigar y de enseñar son una misma cosa y de difundir. Es lo que estoy haciendo acá, yo he investigado esto y al mismo tiempo he generado conocimiento sobre esto y lo enseño en mis clases de Sociología de la Eduación y lo divulgo acá. Es un mismo proceso y si puede hablar de esto con propiedad es porque lo he investigado, no es conocimiento que saqué de un libro -porque ningún libro dice lo que estoy diciendo acá-. Ese es el tipo de lectura que hay que hacer y sobretodo ver lo que falta.

EC — ¿Y qué es lo que falta?

AM —Lo que falta es justamente la generación de conocimiento. Falta una atención a lo disciplinar.

EC — ¿Qué quiere decir esto?

AM — ¿Qué quiere decir "lo disciplinar"? Cuando nosotros examinamos, de alguna manera, cómo ha sido la historia del país en los últimos 70 años -estamos hablando de 70 años porque el IPA fue creado en 1949, antes de que Uruguay fuera campeón del mundo en el 50- nos hemos movido con una división del trabajo entre una Universidad que empieza tardíamente a generar conocimiento centrado en las disciplinas específicas -filosofía, física, artes, etc.- y por otro lado, el IPA que es tomador de conocimiento y lo transmite a las siguientes generaciones. Eso genera una obsolescencia y de alguna manera muerte del conocimiento que se transmite. Cuando se transmite ese conocimiento, el conocimiento de alguna manera ya no es más válido, porque se sigue produciendo en la universidad pero los profesores no están en contacto con él porque no lo fabrican ellos, no lo producen, toman conocimiento que está en otro lado. La universidad se encuentra desvinculada de la enseñanza pre-universitaria.

Allí donde se genera el conocimiento se carece de la capacidad de transmitirlo a
las generaciones jóvenes, y donde existe la posibilidad de transmitirlo a las generaciones jóvenes, no existe producción de conocimiento. También se da algo así como la división supuesta del trabajo, donde el IPA y magisterio se encargan de lo pedagógico, y la Udelat de las disciplinas, que son lo que enseña. Primero, en los institutos de formación docente no hay investigación tampoco sobre lo pedagógico. No hay investigación. Otro punto es cómo reflexionar, es decir cómo enseñar una disciplina si no pensamos cuál es el mejor modo de enseñarla. ¿Cuál es el mejor modo de generar en los jóvenes, mejor dicho de no matar la necesidad de saber que caracteriza a la especie humana? Nosotros tenemos una relación con el saber desde que nacemos, cualquiera que haya tenido un bebé sabe que lo único que el niño quiere es aprender el mundo: está lleno de curiosidad, todo se lo lleva a la boca, empieza a preguntar por qué y lo dejan de hacer apenas entran a la escuela. Eso tiene que ver justamente con que los docentes, de alguna manera han perdido esa relación con el saber auténtica que tiene que ver con la curiosidad más que con la certeza.

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