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Entrevista, martes 15 de mayo: Adriana Marrero

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EC —La Universidad de la Educación es una de las prioridades del gobierno para este año. Lo que está en juego es un salto cualitativo en la formación de los docentes, fundamental para cualquier reforma de la enseñanza. El proyecto comenzó a votarse este mes en Comisión del Senado, requiere mayoría especial de 3/5, por eso la negociación con la oposición es fundamental para no repetir el fracaso que ocurrió durante la presidencia de Mujica. Pero hay otros frentes de discusión, concretamente con los actores vinculados al tema, con la academia. Justamente estamos hablando con una de las voces más críticas del texto tal cual está redactado. Estamos con la socióloga Adriana Marrero.

Estaba mirando, Adriana, los mensajes de los oyentes. Uno de ellos tiene que ver con la descripción que tú hacías de cuál es la realidad hoy en materia de formación docente. Lo que incluye el Consejo de Formación en Educación dependiente de la ANEP, anotan que no mencionaste a los centros regionales.

AM —Efectivamente. Disculpas, porque los centros regionales fueron efectivamente una innovación importante. Creo que en sus orígenes y en sus intenciones desencaminadas, porque justamente volvió a reproducir ese tipo de lógica de transmisión de conocimiento sin investigación pero parte de la omisión tuvo que ver con la realidad de la imposición de un modelo único de formación docente con la uniformización de programas en la formación, en el IPA y en los centros regionales. En el interior son fundamentales y mucho más fuertes a veces con los IFD.

EC —Dice otro oyente, Hernán: "¿Qué inconveniente ve la entrevistada en que un docente sea solo quien transmite conocimiento y haya otros que investiguen?"

AM —Bueno, es evidente. Si yo solo estoy transmitiendo un conocimiento y no tengo, porque además pensemos en el régimen de trabajo de estos docentes con 20 y 40 horas, ¿qué posibilidades tienen esos docentes de ponerse al día con lo que está investigando la universidad? Qué además se investiga por el solo interés y la sola lógica de la disciplina. El investigador en la universidad está investigando en las fronteras del conocimiento, tratando de generar conocimiento. ¿Es ese el conocimiento más pertinente para enseñar? ¿Qué vinculación y qué capacidad tiene ese docente para investigar el modo de enseñar ese conocimiento si no lo domina de primera mano? Ese es el problema porque va obsolesciendo ese conocimiento.

EC —Tú has dicho a propósito de este proyecto, y a propósito del objetivo en el que estás de acuerdo de que se cree una Universidad de la Educación, tú has dicho: "Acá tiene que ocurrir un acto de disrupción, una ruptura con lo existente y el comienzo de algo nuevo". Eso no lo ves en el proyecto y parece que el tuyo no es el único punto de vista de ese estilo. Estaba leyendo la columna que publica hoy en el diario El País Pablo Da Silveira, que los oyentes saben que es un especialista en estos asuntos y principal asesor en educación de Luis Lacalle Pou, él dice: "Un proyecto nefasto"…

AM —Sí, no deja dudas.

EC —Pero en un momento dice: "Lo que se propone no es crear una Universidad pública, sino dar ese nombre al conjunto de centros de formación que hoy existen sin hacer ningún esfuerzo por reducir la inmensa que lo separa del mundo universitario". Creo que tú pensás algo parecido.

AM —Sí, algo parecido.

EC —Yo vi en la columna que publicaste en Brecha y algunas declaraciones públicas.

AM —Sí, lo que pasa es que la diferencia entre Pablo y yo es que Pablo, a quien saludo, opta por descartar el proyecto de algún modo, y lo que yo propongo es aprovechar la oportunidad para mejorar el proyecto y crear una universidad que sea verdaderamente universitaria.

EC —Él dice: "¿por qué se hace ese intento? En parte porque el oficialismo cultiva el pensamiento mágico. Parecería que si empezamos a usar el vocabulario propio del mundo universitario, la formación docente alcanzará espontáneamente ese nivel. Desde luego, eso no va a ocurrir". Tú también utilizás esa expresión, ¿no? La del "pensamiento mágico".

AM —Sí.

EC — ¿Por qué ves ese problema en el proyecto?

AM —Bueno, porque no es tan difícil de ver, sobre todo al final del articulado, cuando…

EC —Voy a buscar el texto, mientras te escucho.

AM —Al final del articulado nosotros empezamos a enterarnos que para fundamentar las necesidades de la institución nueva empieza a afirmarse que ya se tienen edificios, que son los actuales edificios donde se desempeñan ahora los institutos de formación docente en su más amplio sentido, eso pasarían. Son los mismos edificios, no se plantea creación de gabinetes, de espacios para reuniones, de laboratorios, de espacios de arte que son prácticamente obligados para una Universidad. Entonces, el edificio es el mismo.

EC —El artículo 37 dice: "La ANEP transferirá a la Universidad de la Educación los recuerdos humanos, bienes y créditos presupuestales destinados al consejo de formación de educación así como aquellos afectados a los institutos de formación y educación que se encuentran hasta la fecha bajo su órbita en oportunidad de las instancias presupuestales que correspondan". ¿Va por ahí?

AM —Exacto, y luego dice: "los recursos humanos" y más tarde reafirma que todos los docentes que ahora están revistiendo como docentes en los institutos de formación docente van a pasar como docentes a la nueva universidad sin modificación de su estatus actual.

EC —Acá lo tengo. Dice: "Los funcionarios docentes y no docentes que a la fecha de vigencia de esta ley se desempeñan en el Consejo de Formación en Educación, pasarán a prestar servicios en la Universidad de Educación manteniendo la situación funcional. La Universidad de la Educación realizará un proceso de adecuación presupuestal de los cargos y sus retribuciones. En ningún caso la redistribución, o la reasignación de funcionarios efectivos, significará disminución de la retribución que el funcionario venía percibiendo con anterioridad a la misma".

AM —Lo que es totalmente absurdo. No estamos hablando de los profesores efectivos, no se está hablando de que haya profesores efectivos que tienen derechos, que de alguna manera pueden interponer sus recursos, etc. ¿Cuántos son los profesores efectivos que están hoy enseñando a ese nivel terciario, no universitario? El 9%. Quiere decir que el restante 91% son profesores, docentes interinos, que tienen posiblemente sus cargos en otros lugares -cargos efectivos en primaria o en secundaria- y que accedieron allí por unos concursos que fueron pautados de modo totalmente anti-universitario. ¿Por qué digo esto? Porque son concursos que en la mayor parte de los casos se reglamentaban por estatuto de personal docente de la ANEP, que da prioridad a los egresados de esos mismos institutos. Los llamados universitarios son universales, por definición, es decir que puede presentarse alguien de Harvard o de Oxford, y si se puede presentar puede ganar. En estos cargos, llamados de esa manera, era muy difícil que un egresado de Oxford, con las máximas calificaciones, pudiera entrar a dar clases en el IPA. Todo eso significa que vamos a consolidar un cuerpo docente, que no sabemos qué tipo de experiencia tienen en investigación, y que además hay algo importante: ha sido formado para trabajar solo además. Esa es otra característica de la academia, el trabajo en equipo.

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