
EC — ¿Tú estás proponiendo que acá hay que, efectivamente, empezar de vuelta? La base puede ser la infraestructura edilicia y de equipamiento que tienen hoy los centros de formación docente y el personal de esos lugares, pero hay que empezar de vuelta.
AM —Hay que empezar de vuelta. Hay que hacer llamados a concursos desde el jefe de investigación, el director de investigación de un departamento, pasando por profesores de planta a ayudantes y asistentes para verlo en tres grandes escalones. Primero, a nivel internacional, llamados para directores de departamentos y esos directores a partir de nuevas convocatorias elegirán a los investigadores y docentes de planta; cuando esté eso formado los que podrán ocupar cargos de ayudante y de asistente en esa zona.
EC —Un terremoto para los implicados, es un sacudón de aquellos.
AM —Sí, pero es muy interesante eso. ¿Quiénes son los involucrados? Ese es el punto que nosotros olvidamos siempre: el sistema educativo no está hecho para los docentes, está hecho para los estudiantes y para el país. Los involucrados somos nosotros como padres, como abuelos, los estudiantes, los chicos que van a la escuela y al liceo; los involucrados no son los docentes y los funcionarios y los estudiantes actuales. Siempre se olvida cuando se habla de educación que la educación está hecha para el alumno. Entonces el involucrado principal es el que frecuentemente es dejado de lado, es el destinatario de la educación, y a ese destinatario le debemos una universidad que sea realmente una universidad.
EC —Adriana, creo que hemos puesto el acento en lo que, desde tu punto de vista, son los puntos centrales a discutir a propósito de este proyecto de ley. De todos modos, el debate es bastante más amplio, por ejemplo, si esta universidad debe ser autónoma, si debe tener un sistema de co-gobierno parecido al de la Udelar, que de hecho eso es lo que está previsto en el texto. Te agrego este otro asunto, dice Pablo Da Silveira en su columna: "La idea es crear un monopolio que tenga en sus manos toda la formación docente nacional, porque no solo preparará de manera directa buena parte de los futuros docentes, sino que se encargará de conocer, con las condiciones que decida fijar, los títulos de las demás instituciones público-privadas que actúen en el área. Además, por ser una Universidad autónoma, estará afuera de cualquier forma de control por parte de los representantes de los ciudadanos". ¿Qué te parece este punto?
AM —Me parece que la forma del gobierno es instrumental, no es una cuestión de principios. Que haya co-gobierno no le da a la institución el carácter universitario. El co-gobierno es, de hecho, discutido y es algo que arrastramos desde hace un siglo desde Córdoba, fue muy disruptivo en su momento, ahora es un instrumento que fue interesante pero ahora los nuevos procesos democráticos nos obligan a abrir todavía más y darle participación a los ciudadanos. Es decir, de alguna manera, el co-gobierno como está significa un cierre corporativo de la institución, pone el poder en personas que no son los destinatarios de la educación. Esto puede ser discutido, yo lo que pido en este momento es que discuta el fondo, y por supuesto, que el Ministerio de Educación y Cultura conserve su capacidad de acreditar y de revalidar y reconocer títulos pasados.
EC — ¿Ese sería otro cambio al proyecto?
AM —Ese sería otro cambio. Esta universidad no puede tener la capacidad de decir que aquellos títulos que se dieron con anterioridad en institutos no universitarios van a tener a partir de ahora por una especie de bendición un carácter que no tenían. Posiblemente que el Ministerio acredite, si esas personas luego hicieron una maestría, que acrediten la investigación pero de ninguna manera retroactivamente dar un carácter y convertir algo que no fue universitario en universitario. Es una cosa mágica casi.
EC —Adriana Marrero, gracias por acompañarnos esta mañana en la primera de una serie de notas, porque está claro que el asunto da para bastante más.
AM —Para muchísimo más, realmente pediría estudiar y escuchar y ver, porque esta es una oportunidad histórica. No vamos a esperar otros 70 años. Lo sacamos bien o mejor no sacarlo.
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Transcripción: Rodrigo Guerra









