
EC —¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Cuál fue la causa?
AC —Es una combinación de factores, nunca es un factor. Se acabaron los grandes proyectos, cuando termina Montes del Plata el proyecto que podía haber tomado el relevo era Aratirí, que no se materializó.
EC —Tampoco el puerto de aguas profundas.
AC —El proyecto del puerto de aguas profundas nunca pasó de ser una idea. En el otro había un inversor, tuvo posibilidades de llevarse a cabo, todos conocemos esa historia. Ahí se acabaron los grandes proyectos. Eso tiene un impacto, se acabó el superciclo de los commodities, Uruguay entró en un período de crecimiento mucho más bajo, mucho más lento de lo que había sido durante ese período de oro que termina más o menos en 2013, 2014, y también hay un proceso de desinversión argentina en el agro uruguayo, que es una mezcla de que las perspectivas del agro uruguayo empezaron a ser crecientemente peores y que Argentina entra en un proceso de cambio político, por lo tanto de cambio económico y por lo tanto muchos de los inversores que habían sido corridos de Argentina y se habían pasado a Uruguay para canalizar sus inversiones vuelven a encontrar atractivo ir a Argentina y se da un proceso de salida de capitales por ese motivo. Cuando se suma todo eso, esto bajó.
EC —¿Se pueden recuperar aquellos niveles altos de inversión, esos picos que llegamos a tener?
AC —Poderse, obviamente se puede…
EC —¿De qué depende?
AC —Hay factores coyunturales y factores estructurales o de mediano plazo. En los dos el Uruguay puede influir. En los coyunturales, por ejemplo si se materializa la UPM 2 como parecería y ojalá ocurra, es un volumen de inversión extranjera que en Uruguay mueve la aguja. Ahí hay alta probabilidad de que se superaran los US$ 2 billones durante el período de construcción de la planta. Porque no es solo la planta, sino que es toda la infraestructura alrededor de la planta, que hay que ver cómo se materializa, pero seguramente involucre inversión extranjera. Aparte todos estos grandes proyectos traen una constelación de otros proyectos alrededor que también empujan. Eso sería algo coyuntural, porque es puntual, sube y cuando termina la construcción el efecto neto se detiene. Lo otro es lo estructural. Si Uruguay quiere atraer más inversión extranjera tiene que mejorar las condiciones para la inversión en general. Uruguay no es un desastre en esa materia si miramos América Latina, Uruguay tiene cosas positivas para mostrar, pero también tiene mucha oportunidad de mejora.
EC —Vamos a profundizar en eso. Porque parece bastante claro que al gobierno le interesa que se concrete el proyecto UPM 2, pero está preocupado por que la inversión crezca también por otros lados.
AC —Correcto. Y es lógico, está en lo correcto. Además estos proyectos grandes por supuesto que hay que perseguirlos, tienen un impacto muy grande, pero pueden no ocurrir por culpa nuestra o por razones totalmente ajenas a nosotros, hasta que no se hacen no se pueden dar por seguros. Por lo tanto es correcto también por ese motivo no jugarse todo a un proyecto de esos.
EC —Ese es un aspecto que ha resultado muy polémico del memorándum de entendimiento firmado por el gobierno uruguayo con UPM. Ahí se dice expresamente que la decisión todavía no está tomada, Uruguay tiene que hacer una serie de deberes para que después en determinado momento, en el verano próximo, UPM termine resolviendo sí o no, en función de lo que se haya hecho acá y en función del contexto internacional también.
AC —Exactamente. Pueden ocurrir cosas en las que Uruguay no tiene nada que ver en el contexto internacional, en la demanda de celulosa, o incluso en la propia empresa, que es una empresa que tiene un track record muy bueno, pero el mundo está lleno de cosas inciertas. Yo no habría tenido un trabajo durante 30 años si las cosas improbables no ocurrieran de vez en cuando.









