
EC —Hablemos del clima de inversión, de cómo está hoy el clima de inversión de Uruguay. ¿Cómo calificarlo?
AC —Hay luces y también sombras. Del lado positivo, Uruguay es un país que tiene una institucionalidad comparativamente fuerte, sobre todo si se compara a nivel latinoamericano; con índices de corrupción comparativamente bajos, sobre todo a nivel latinoamericano; con índices de institucionalidad en general buenos, es uno de los 20 países del mundo que The Economist considera democracias plenas, uno de los dos en las Américas, el otro es Canadá. Entonces desde el punto de vista institucional Uruguay tiene fortalezas, pero no debe bajar la guardia, hay que protegerlas cada mañana, pero en la comparación regional e incluso internacional la mayor parte de los países ni siquiera sueñan con resolver problemas que acá están resueltos. Ahí hay un capital importante, hay una estabilidad relativa de las reglas de juego que a nivel de percepción de los inversores juega bien.
A veces cuando miramos a Uruguay desde dentro nos quejamos y tenemos razón de quejarnos porque miramos lo micro, miramos las cosas que hay que cambiar y hay que mejorar, pero cuando lo miramos desde fuera, sobre todo como lo miran inversores que invierten en América Latina –porque hay inversores que solo invierten en Estados Unidos, en Europa y son otros inversores–, hay muchas cosas que no les van a gustar. Pero los inversores que vienen a Uruguay son inversores que invierten en el mundo emergente y para ese tipo de inversores que tienen estómago para la incertidumbre, para el riesgo y para los cambios diferente del que tienen los otros…
EC —¿Estómago?, ¿es una cuestión de estómago?
AC —Hay que tener una tolerancia de la incertidumbre que hay inversores que no tienen, que quieren que las cosas sean de una forma; ojalá fuéramos de esa manera, porque atraeríamos también a esos inversores. Ese tipo de inversores invierten solo en el mundo desarrollado y por eso en el mundo desarrollado hay ese nivel de inversión. Pero para los que vienen al mundo emergente Uruguay destaca como un lugar atractivo.
EC —Hasta ahora estamos hablando de puntos a favor en ese clima de inversión en Uruguay. ¿Cuáles son los debes? Sobre todo, si hay debes que han aparecido últimamente, si hemos tenido retrocesos.
AC —Esto es algo puntual de hace unos años, pero el mundo de los fondos de capital de riesgo, lo que se llama […] equity dentro de las inversiones de mayor tamaño, es un mundo muy interconectado, en el que se hablan mucho entre ellos. Y hace unos años un fondo muy importante adquirió una de las principales cadenas de farmacias en Uruguay, que había sido propiedad de un inversor uruguayo, y dentro de los seis meses posteriores a esa operación Uruguay cambió totalmente las reglas que afectaban a las farmacias. Más allá del impacto que eso tuvo sobre ese proyecto puntual, esa experiencia se extendió como reguero de pólvora entre la comunidad de los fondos y tiene que haber desincentivado a otros fondos a mirar a Uruguay como un destino atractivo.
EC —La famosa estabilidad de las reglas del juego de la que siempre ha hecho alarde Uruguay, por lo menos en las últimas décadas, ahí tuvo una mancha.
AC —Exacto. En todos los países hay situaciones, así que este es un caso puntual, pero en aquel momento fue un caso que se comentó mucho en la comunidad de los fondos de capital privado y por lo tanto fondos que tal vez estaban considerando hacer inversiones en sectores expuestos a la regulación –porque hay sectores que están menos expuestos a la regulación– dijeron “ojo”, porque acá hubo una operación y en cuanto una empresa pasó de manos uruguayas a manos extranjeras le cambiaron totalmente las reglas de juego de una forma que destruyó el plan de desarrollo que habían pensado. Entonces ese tipo de situaciones, aun en el aspecto en que Uruguay es importante es fuerte, pero tiene sus oportunidades de mejora. Con esto no quiero decir que Uruguay no tiene reglas de juego claras. En la comparación latinoamericana Uruguay tiene una cierta estabilidad de reglas de juego, pero no todo es color de rosa y cuando se dan esas situaciones el gobierno no siempre reacciona a la velocidad a la que tal vez podría hacerlo cuando se da cuenta de que comete un error. En ese caso concreto, en mi opinión personal no ocurrió.









