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Entrevista, miércoles 21 de marzo: Daniel Martínez

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EC —Hablemos de una de las noticias más destacadas de la semana: por la gestión en Ancap en el período 2010-2015, después de que usted estuvo en Ancap, el fiscal de Crimen Organizado, Luis Pacheco, solicitó esta semana los procesamientos de Raúl Sendic, otros cuatro exdirectores políticos de Ancap, tres funcionarios jerárquicos de Ancap y uno de ALUR. ¿Leyó el escrito del fiscal Luis Pacheco?

DM —No, me lo contaron. Mi tiempo para leer cosas se ha reducido, por lo menos para leer cuestiones políticas. Después siempre trato en casa de leer alguna cuestión literaria o histórica, me gusta mucho. El escrito no, leí el resumen. En realidad lo que habían presentado creo que era de 2005 en adelante, después el fiscal decidió concentrarse en 2010 en adelante. Sí, leí. Aparte me impresiona, porque algunas veces he escuchado a dirigentes de la oposición defender con vehemencia la independencia del Poder Judicial y si de repente había dirigentes frenteamplistas que criticaban alguna decisión judicial los cuestionaban, cuestionaban que se cuestionara la decisión judicial por independencia, y después los he visto tantas veces enojadísimos cuando los involucra a ellos. Creo que hay que ser coherente. De la justicia hay varias cosas que no me han gustado a lo largo de mi vida, pero yo no opino.

EC —Pero todo partió de denuncias de la oposición que en el FA se rechazaron, se habló de circo político, en fin, hubo una desacreditación de la preocupación por esos asuntos vinculados con la gestión de Ancap. Ahora resulta que el fiscal encuentra mérito para pedir procesamientos por varios delitos, contra varias personas.

DM —Sí, casi todos por abuso de funciones. El abuso de funciones es un tema que algún día el sistema político va a tener que tratar, porque es tan vasto y tan general… Todo el mundo en los pasillos te dice “sí, hay que cambiarlo”, pero después por oportunidad política varios decidieron no apoyar el cambio. Habrá que ver, encontrar un texto que a todo el mundo le guste, porque en sí me parece que el concepto va a existir, porque el abuso de funciones puede existir. Hoy por hoy es tan vasto y tan restrictivo que todo el mundo dice “no, pará, esto es excesivo”.

EC —Pero teniendo en cuenta que usted estuvo en Ancap, pero además que es dirigente del FA y que eventualmente va a ser candidato, ¿cómo evalúa este hecho judicial vinculado a lo político?

DM —Políticamente evalúo que los hechos fueron evolucionando y que el FA demostró tener reservas institucionales. Institucionalmente tomó una decisión muy correcta, que fue la que terminó con la renuncia de Raúl Sendic a la Vicepresidencia de la República, después de una comisión que trabajó, que fue cuestionada por alguna gente, pero que trabajó, fue respaldada también por muchos en su independencia de criterio, por muchos sectores y personas del FA, y llegó un plenario que iba encaminado de determinada manera y que terminó antes de comenzar con la renuncia de Raúl. Creo que lo más importante de eso es la institucionalidad, que la institucionalidad funcione. Yo soy de los que creen en la institucionalidad de un país y de un sistema político, creo que las reglas de juego de la institucionalidad son la garantía de la democracia y para los más oprimidos y el pueblo en general de que las cosas se pueden hacer bien y de que haya canales de transparencia y de control. A mí lo que más me importa es que el FA demostró que la institucionalidad era suficientemente fuerte y generó los hechos.

EC —Está bien, pero a propósito de lo que el fiscal encontró en Ancap, usted que conoce Ancap por dentro, ¿qué dice?

DM —Yo qué sé, no sé. El tema abuso de funciones es tan laxo… No dudo de que el fiscal hizo lo que tenía que hacer, parto de esa base. Repito, no me voy a poner a opinar porque me da la impresión de que hay que ser coherente, si decís que la justicia es independiente, es independiente, me gustará o no me gustará.

EC —Pero se pide el procesamiento de directores, exjerarcas, exfuncionarios por hechos que van desde el adelanto de dinero a una empresa que transportaba cal, la contratación de una barcaza, la forma como se le pagó a la empresa constructora de la planta de etanol en Paysandú. ¿Qué dice eso sobre cómo se gobernaba Ancap? ¿Qué dice desde el punto de vista de la autocrítica del FA por su forma de manejar una empresa pública como esa?

DM —Ya te dije que no leí, leí más que nada el resumen general de las cosas. Incluso cuando fui citado por la comisión investigadora sobre Ancap, buena parte de las preguntas eran: “¿Usted qué hizo en tal tema?, ¿por qué cree que Sendic hizo lo contrario o algo diferente?”. La oposición centró su orientación en eso y yo decía: “Cada gestión es cada gestión, hay decisiones que las tomas en el momento”, y no estaba en el pellejo ni de Sendic ni de Germán Riet ni de ninguno de los directores ni de los gerentes que estaban en eso. Me tendría que meter muy en el detalle. Eso del adelanto de dinero no sé bien a qué se refiere, lo de la contratación de la barcaza tendría que mirar muy en detalle en qué marco se dio, si se dio fuera de las reglas, habrá que verlo. Igual, algo interesante: el fiscal dijo que no hubo enriquecimiento personal.

EC —Voy a lo que dice por ejemplo Esteban Valenti: “Lo que siento es vergüenza, mucha vergüenza. Lo que salta a la vista leyendo el documento es el clima general de desorden, descontrol total que reinaba en Ancap. Se contradicen de manera explícita, clara, reiterada y con alevosía valores que fueron fundacionales en la izquierda y yo diría que en la República Oriental del Uruguay”.

DM —Ya te digo, no leí en detalle. Creo que sí, que el control, la rigurosidad es base de la buena administración. No puedo opinar sobre esto porque me tendría que meter en el detalle. En toda mi gestión he buscado ser riguroso y a veces he tomado decisiones que no eran las mejores. El caso concreto en mi gestión: cuando perdimos el hipernegocio de comprar aquel lugar que era el mejor posible, lo más barato… Las pruebas lo dan, terminamos gastando más del doble en algo que creo que no tenía nada que ver con la Intendencia, era por otro lado, el famoso laboratorio. No era un negocio, era un negoción para la Intendencia. Desde el punto de vista de la oportunidad nunca vamos a conseguir un negocio tan bueno para un laboratorio.

Sin embargo tomé la decisión de cortarlo porque se había generado un hecho, porque había cosas que no daban toda la transparencia o daban la posibilidad de que alguno interpretara eso. Entonces dije: cortemos. Es un ejemplo. Pero eso lo hace cada uno ante cada situación. Y te aseguro que se nos caen las lágrimas porque lo que estamos buscando, lo que hemos salido a buscar estamos hablando del doble o del triple. Era un lugar ideal, porque había sido un laboratorio, era recontracéntrico para que todo el mundo llegara y además salía baratísimo. En todo caso, estaba mucho más cerca del otro número. Sin embargo uno toma determinadas decisiones en determinado momento. No puedo, hay que meterse, es muy difícil.

EC —Da la impresión de que habría que meterse, que ustedes tendrían que analizar a fondo un dictamen como ese, porque tiene que ver con lo que ha ocurrido y con lecciones para el futuro.

DM —Sin duda, en general uno siempre tiene que ver de qué forma generar transparencia. En la administración pública –es lo que tiene de “malo”– muchas veces uno termina tomando decisiones que no son las mejores desde el punto de vista de la organización y hasta en definitiva de la plata de la gente –porque una organización pública municipal maneja dinero de la gente–, y de repente hay opciones que serían mejores sin embargo uno no las toma.

EC —¿Por qué no las toma?

DM —Justamente por transparencia, para no generar rispideces. Eso entra en otro tema, por eso digo que habría que revisar el abuso de funciones. Tú sabes que están el derecho más latino que se maneja en Uruguay de controlar todo antes de que pase y el derecho más anglosajón que castiga con mucha más vehemencia las desviaciones. Yo me inclino más por lo anglosajón, que te arranquen la cabeza, ser mucho más estricto si tú cometes un desvío y se te comprueba, no lo que pasa en la administración nuestra, de origen latino, que tiene toda una constelación de controles que hacen que uno a veces se mueva con unas limitaciones y pierda oportunidades porque “esto puede ser interpretado”. Es un tema para discutir. Es bastante más complejo de lo que puede decir un fiscal que, está bien, se basa en la justicia que existe, es lógico.

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