
EC —¿Qué diferencias tiene eso con los grupos CREA?
GG —Tiene cierta similitud por esa horizontalidad que se da y en que el conocimiento se genera a partir de las experiencias y de las miradas particulares de cada uno. La diferencia está en el objetivo. Acá es un objetivo de investigación; en el grupo CREA el objetivo es otro. Hay muy buenas experiencias sobre prácticamente todos los rubros que desarrolla el país en proyectos que ha llevado adelante el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
EC —Yo decía que el agro no para en Semana de Turismo o Semana Santa. ¿Cómo es tu actividad?, ¿qué estás viendo a tu alrededor?, ¿qué ocurre en esa zona?
GG —El agro no para, podrá acelerar o reducir su velocidad en función de las licencias, los feriados, los días, pero no para, con diferencias entre los subsectores del agro. Por poner un ejemplo, quien tiene un tambo trabaja los 365 días del año y quien tiene una explotación ganadera extensiva, más allá de la coyuntura actual de la sequía y demás, tiene alguna movilidad un poco mayor. Pero el cuidado, las recorridas son diarios. La actividad sigue, quizás permite apretar algunas actividades y tomarse uno, dos, tres días, pero hay que seguir, porque las plantas siguen creciendo, los animales siguen necesitando atención.
EC —Hablemos de la ganadería y de la agricultura en particular. Me detengo en esos dos rubros porque son los que han tenido quizás una afectación más fuerte debido a la sequía. ¿Dónde estamos parados?, ¿qué está pasando en cada uno de ellos?
GG —Para empezar, son los rubros mayoritarios en superficie que ocupan, en número de productores, de empresas, en generación de producto bruto, son los rubros clásicos que uno mira. Y efectivamente, la sequía golpeó, en el caso de la agricultura lo que más golpeó, con la importancia que tiene, fue a la soja. Las estimaciones son que los rindes de soja van a estar bastante reducidos, no quiero exagerar ni ser alarmista, pero algunos informes dicen que esos rendimientos van a estar llegando a la mitad del rendimiento esperado o del rendimiento que se tuvo el año pasado. Y digo la soja no porque sea el único cultivo de verano, sino porque es el mayoritario, hay más de 1 millón de hectáreas de soja plantada frente a apenas 60 ha u 80 ha de maíz y sorgo, y el arroz, que va por un carril aparte porque en Uruguay se hace con riego y son unas 160.000 ha. La agricultura fue claramente golpeada, en este momento está cosechando, quiere decir que los datos van a estar saliendo.
En la ganadería el golpe también fue grande y se va a ver probablemente recién a partir de la próxima primavera, cuando paran los ganados que han estado siendo entorados durante estos meses.
EC —Es interesante esa diferencia entre un rubro y el otro: en la agricultura el resultado se va a ver ahora nomás cuando termine la cosecha, ahí van a estar los datos del impacto de la sequía; en la ganadería el proceso es más largo.
GG —Claro, el proceso es más largo. De hecho en la agricultura ahora se está cosechando y se están preparando las siembras de los cultivos de invierno, que básicamente son trigo, cebada y colza, que en los últimos años ha tenido más importancia. Uno prácticamente puede decir que lo ocurrido hasta ahora de déficit hídrico ya no va a incidir en lo que viene ahora, empezó a llover, se solucionó el problema. Estoy sobresimplificando, pero se puede decir así. En la ganadería no, porque los efectos del déficit forrajero asociado al déficit hídrico y al estado de los ganados continúa, porque los ganados son los mismos y continúan. Básicamente va a haber un menor número de terneros en la parición de la próxima primavera, lo cual implica una menor cantidad de terneros destetados en 2019 y por lo tanto menor disponibilidad de hembras para reproducción y de novillos para recría e invernada en 2020 y 2021.
EC —Puede parecer una pregunta elemental, pero…¿por qué por va a haber menos terneros?
GG —Porque en estos meses del año, ahora, durante el estrés hídrico, vamos a poner de noviembre a ahora, es el grueso de los entores; el entore es el período del año en el cual el toro se junta con la vaca para que la vaca quede preñada y deje terneros. Eso tendría que haber ocurrido en estos últimos cuatro meses. Debido al déficit hídrico hay menos forrajes, y un animal subalimentado lo primero que resiente es su reproducción. Por lo tanto la cantidad de vacas que se preñen va a ser mucho menor de la que habría habido en condiciones normales. Eso implica menos terneros en la próxima primavera; la gestación de la vaca dura nueve meses, quiere decir que la próxima primavera, que es cuando nacen los terneros, va a haber un número considerablemente menor de terneros. Esa es la razón bien sencilla.
EC —¿Y qué puede hacer el productor a esta altura?
GG —En cuanto al número de terneros, ya está jugado, eso pasó. Existen algunos sistemas, se puede pensar en un entore de invierno, en hacer doble entore, pero es complejizar bastante el sistema. Frente a eso no hay muchas herramientas. Lo que se debe hacer ahora es cuidar la vaca. Esa vaca que se está entorando tiene además su ternero al pie, lo normal es que se entore con el ternero al pie. Cuando hay déficit forrajero, cuando hay falta de comida, es aconsejable destetar ese ternero para que la vaca mejore su estado corporal, porque el no tener que amamantar le permite destinar la partición de nutrientes que iba destinada a la producción de leche a su propio crecimiento, desarrollo o ganancia de peso. Entonces lo que muchos productores ya hicieron y los que todavía no lo hicieron deben hacer es destetar rápidamente el ternero. Con lo cual se resiente el crecimiento de ese ternero y va a haber menos kilos de ternero para vender en los sectores criadores, que es el negocio del cual vive un criador. Pero va a estar asegurando que esa vaca entre al invierno con un mejor estado corporal y que las pocas vacas que han quedado preñadas lleguen con buena condición al próximo parto, y por lo tanto lleguen con buena condición al próximo entore de noviembre, diciembre, enero, febrero 2018-2019. A veces comprender el largo de esos ciclos es difícil, porque alguien puede preguntar “¿y por qué no le da de comer ahora?”. El asunto es que ahora no hay comida, porque en el Uruguay la comida básicamente es pastura, y es pastura de campo natural, afortunadamente. Esa pastura ya no vino y en invierno crece muy poco. Por lo tanto de lo que se trata siempre en el sector ganadero es de capitalizar los buenos momentos de crecimiento de pasto, acumular ese pasto, ya sea en peso animal o estado animal o en reservas de forraje en pie para ser consumido luego en los momentos de déficit. Así es como se arma ese sistema.
Entonces hoy día los productores están destetando a sus terneros, tratando de que sus vacas entren bien al invierno para que esas preñeces, pocas o menores que ha habido, terminen en un parto, y asegurando que esa vaca llegue con un buen estado corporal al parto, lo que permitirá que tenga luego un buen estado corporal al próximo entore.
EC —¿Cómo juega en ese cuadro la comida que va a ser distribuida por el MGAP en las zonas de emergencia agropecuaria?
GG —Es una de las alternativas que hoy puede tener un productor, darles a suplemento a los animales para paliar la restricción nutricional. Lo que está haciendo el MGAP para determinado universo de productores, que son los productores familiares, que es un universo definido con algunos criterios, discutibles o no, pero que están claros, tiene la ventaja de que no es un subsidio, sino un financiamiento a dos años en pesos y sin intereses, lo que permite acceder a esa cantidad de alimento, que se calcula más o menos en 2 kilos por animal por día durante los próximos 90 días, cuando llegará el próximo invierno. Los productores que accedan a eso van a poder suplementar a sus animales y por lo menos impedir que sigan perdiendo peso.









