
RA —Usted recién mencionaba la experiencia de CABA y la definición de cerrar ese negocio, que no era prioritario para la empresa. ¿Hay otras unidades de negocio, otras empresas en que sea necesario considerar el cierre para seguir mejorando los números de Ancap y hacer los precios de los combustibles más competitivos en ese sentido?
DL —El negocio en Buenos Aires ya está bastante encaminado hacia eso, se entró en concurso, se liquidaron líneas de producción. Hay que poner arriba de la mesa también el tema de la regasificadora, notoriamente ya no tiene mucho sentido mantener la estructura de Gas Sayago. Creo que por ahí pasan las grandes cosas. Después hay algunas participaciones que tiene Ancap en algunas empresas, como por ejemplo la del gas natural, que probablemente tampoco tengan demasiado sentido seguir teniendo en el Uruguay del 2018 ni en el de los años que vienen. Pero no siempre es fácil salir de esas participaciones.
EC —Se refiere a la participación de Ancap en las empresas distribuidoras de gas por cañería.
DL —Por ejemplo en Conecta, son empresas que empiezan a no tener demasiado sentido, por lo menos empieza a no tener demasiado sentido que Ancap esté participando.
EC —¿Por qué dice eso? Gas por cañería va a seguir habiendo. ¿O no?
DL —Claro, la pregunta es si tiene sentido que Ancap siga subsidiando eso, con pérdidas todos los años. No sé si tiene mucho sentido esa participación. Hoy Ancap tiene el 45 % de la empresa. Entonces ¿hasta dónde tiene sentido? Creo que ahí hay que seguir dando pasos, analizando y viendo. Creo que con respecto a todas estas participaciones de Ancap en muchos negocios uno casi a diario tiene que preguntarse “¿por qué estoy acá?, ¿por qué estoy en este mercado?, ¿qué les estoy aportando a los uruguayos estando acá?”. Creo que en algunas de esas empresas uno se pregunta y no ve el valor agregado de estar ahí.
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Transcripción: María Lila Ltaif









