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Entrevista, viernes 11 de mayo: Jorge Grünberg

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EC —Estamos conversando con el doctor Jorge Grünberg, rector de la Universidad ORT, a propósito de esta experiencia de hace muy pocos días en Corea del Sur. Veamos, hubo un itinerario largo y una cantidad de visitas. Probablemente una de las más interesantes fue la Universidad Nacional de Seúl…

JG —Bueno, la Universidad Nacional de Seúl nos impresionó mucho, es una Universidad que tiene 28 mil estudiantes, tres hospitales y es una potencia científica en Corea del Sur.

EC — ¿Cómo es el sistema universitario en Corea del Sur? ¿Es estatal? ¿Es una mezcla? ¿Hay instituciones públicas y privadas?

JG —Hay 400 Universidades en Corea del Sur.

EC — ¿Para una población?

JG —De 45, 50 millones de habitantes. Hay 400 Universidades, dos tercios son privadas y un tercio son públicas, ninguna es gratuita. Acá está un rasgo cultural muy… Ninguna es gratuita, algunas son más caras que otras pero ninguna es gratuita y ninguna es de acceso irrestricto. La selectividad al ingreso a la Universidad es un rasgo cultural, ellos no entienden otra manera de brindar acceso a las plazas universidades que no sea a través de la selección por mérito. Además la selección por mérito está muy inserta en la tradición confucionista, que la esencial a la cultura del país. No existe acceso por lotería, ni acceso irrestricto; todo se accede por mérito y ninguna es gratuita.

EC —Pero, ¿volviendo a la Universidad Nacional de Seúl?

JG —Bueno, lo que decía el rector de la Universidad Nacional de Seúl, con quien tuve ocasión de conversar un rato largo, me decía que sus padres eran granjeros y él había llegado a ser el rector de la Universidad. Le pregunté cómo es que sus padres, siendo granjeros en un país empobrecido -porque cuando él era niño en la década del 50 no olvidemos que la guerra de Corea terminó en 1953 y Corea del Sur quedó destruida y el país divido, y los recursos naturales quedó del lado del norte. Geográficamente todos los recursos más importantes: el hierro, la madera, el carbón está del lado del norte-, entonces ellos vieron la educación como su camino para adelante. Lo que ellos siempre dice es, y es lo que a veces tiene contraste con América Latina, es decir: Una buena educación no es resultado de la riqueza de un país, no es que cuando un país se enriquece y se industrialice puede tener una buena educación, es al revés, una buena educación es la que permite al país enriquecerse. Yo le pregunté a este señor cómo es que siendo hijo de granjeros de un país empobrecido había podido entrar a la Universidad hasta llegar a ser rector, entonces me dijo: "En la tradición coreana, la familia sabe que tiene que asumir la responsabilidad de la educación de sus hijos". Entonces cuando nace un hijo compran un buey, entonces el buey crece a la misma velocidad que el hijo, cuando el hijo llega a la edad de ir al liceo o la Universidad, ahí venden el buey y con el producto de la venta del buey es que se paga la educación del hijo. Esa es la visión del esfuerzo que tiene que hacer toda familia coreana para la educación de sus hijos, y el resultado es el que vemos ahora.

EC —Sí, lo hemos visto, por ejemplo, en las pruebas PISA. ¿Cuántas veces al llegar al informe se hace la comparación entre el desempeño de Uruguay y Corea del Sur? Pero hay otros números que estaba repasando a raíz de esta entrevista: el 70% de los egresados del liceo entra directamente a la Universidad.

JG —Lo más impresionante es que al terminar la guerra de Corea había 60% de analfabetismo…

EC —Por eso, estamos hablando de un salto enorme "en poco tiempo".

JG —Exacto, uno lo ve en las reuniones: cualquier persona de más de 50 años en Corea tiene un nivel educativo -en cuanto al no manejo de inglés, en cuanto a su nivel educativo- totalmente diferente a los menores de 30. Es un país donde el tránsito generacional hacia mayores niveles educativo y mayor prosperidad, y mayor formación cultural ha sido tan rápido que uno no puede evitar contrastar. En ese momento, en la década del 50, donde Corea era un país empobrecido, donde había carretas con bueyes por Seúl, en nuestro país ya casi no había analfabetismo y había un relativamente alto nivel de ingreso a la educación secundaria, entonces uno no puede evitar la sensación de frustración de que mientras algunos países salieron adelante, países como nuestros que ya habían alcanzado una alta posición, han ido retrocediendo.

EC —Hay otro 70% interesante que veía en un informe en The Economist: "Si consideramos a las personas entre 25 y 24 años de edad, el 70 % tiene un título universitario". Es impresionante porque en el año 2000 esa proporción era 37%.

JG —Exactamente. Bueno, en Uruguay el porcentaje de personas con un título universitario es 13%, hoy en día en esa franja de edad. Ahí tenemos un poco la comparación. Corea adoptó la decisión en la década del 60, que como no tenía recursos naturales, si quería romper el límite de su desarrollo tenía que apostar a la educación y ahí nos llevaron a una empresa electrónica, no de las más grandes sino que una de las medianas pero muy innovadora, y el cartel adelante decía: "Nuestros recursos están limitados pero nuestras ideas no tienen límites". Me pareció muy inspirador porque si uno ve en estos países del este asiático, especialmente Corea, realmente ve que las ideas pesan más que las ideologías.

Uno ve en América Latina, y en nuestro país lamentablemente, que todavía las ideologías a veces pesan más que las ideas, entonces las propuestas en vez de evaluarlas por la calidad de las ideas que tienen atrás y el potencial de beneficiar a la ciudadanía, se evalúan a través de ideologías que por ahí están hace décadas. Por ejemplo, el TLC con Chile es realmente muy difícil de explicar cómo un país… Yo conozco bien la situación de Chile porque es el único país del mundo, Uruguay quiero decir, que tenemos un acuerdo académico desde hace más de 100 años. Es el único país del mundo en el que el médico uruguayo puede ejercer en Chile, y viceversa, sin ningún tipo de trámite, o sea ya nos conocemos muy bien. ¿Cómo es que ahora resulta tan complicado? Yo no soy economista y no estoy dando una opinión desde un punto de vista económico, ni siquiera político, pero sí lo que estoy viendo que cuando las ideas se ven frenadas por las ideologías del tipo que sea, capaz que en la década del 70 se vio frenado por las ideologías de la doctrina de la seguridad nacional, ahora se ve frenado por otras.

Las ideas tienen que tener primacía, en este viaje más allá de Corea tuve ocasión de conversar con el rector de la Universidad de Hanoi, que es un país que está un paso atrás de Corea, pero que también -por lo menos hablando con él, que es un buen representante del mundo educativo universitario vietnamita- esa sensación de propósito y de que las ideas y los objetivos están por delante de las ideologías. Hablando con él le dije: "¿Usted sabe lo que Vietnam representa en la cultura latinoamericana y todo lo que uno escuchó hablar hace años de la guerra de Vietnam hace años?", y él me dijo que eso era el pasado y que su nuevo problema es que no les dejan entrar a estudiantes a Estados Unidos. Él decía: "Yo lo que quiero es hacer más acuerdos con Estados Unidos para que dejen entrar a mis graduados a hacer posgrados". Así es como están viendo el mundo.

EC —En seguida nos detenemos en el smart learning, que era el foco de esta entrevista.

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