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Entrevista, viernes 11 de mayo: Jorge Grünberg

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EC — ¿Cuánto escuchamos hablar últimamente de dispositivos inteligentes -televisores, automóviles, teléfonos-? ¿Qué tal si ahora incorporamos otra variante: el aprendizaje inteligente? El diálogo con el doctor Jorge Grünberg, rector de la Universidad ORT, con quien estamos conociendo algunas de las conclusiones, algunos de los datos y algunas de sus vivencias de este viaje a Corea del Sur. Una singularidad, sin dudas interesante, es esto del smart learning, el aprendizaje inteligente. Vamos a explicar de qué se trata. Por un lado es lo que yo acabo de traducir, pero aparte smart es una sigla. Veamos.

JG — Para mí fue una gran satisfacción el aspecto de la tecnología educativa porque nos llevaron a los 15 rectores al Ministerio de Educación, al departamento que se encarga de esto que se llama KERIS. Nos atendió el director del proyecto, un señor por supuesto coreano que es científico y que dirige el proyecto de tecnología educativa para todo el país -un país de 50 millones de habitantes y líder mundial de informática-. Es un proyecto muy grande y mi satisfacción fue que empezó a presentarse uno por uno, y había dos rectores de China, uno de Vietnam, uno de Estados Unidos, otra de Australia, etc. Cuando llegó, dijo: "¿Quién es de Uruguay?" Yo levanté la mano, no es común que se conozca a Uruguay, se conoce a Suárez, pero de Uruguay se conoce poco. Él dijo: "Yo conozco el proyecto Ceibal" y yo me sentí…

EC — ¿Es llamativo eso?

JG —Es llamativo sí y yo me sentí muy orgulloso. Él me dijo que desde Corea habían prestado atención al proyecto Ceibal y que habían enviado a una persona a Uruguay a conocerlo. O sea, un técnico de su equipo había venido a Montevideo a conocer el proyecto Ceibal y a intercambiar experiencias. Realmente tengo que decir que con el proyecto Ceibal tenemos un producto de exportación: tenemos a Suárez y a Ceibal, con mucho orgullo por los dos. Lo que uno ve en Corea…

EC —Es curioso esto porque ayer cuando ordenaba punto y veía en qué consiste el smart learning encontraba algunos puntos de contacto con el Plan Ceibal, pero es más ambicioso. Vamos a explicar de qué se trata.

JG —Claro, hay un tema de escala: ellos tienen 50 millones de habitantes y lo que han hecho es llevar la tecnología educativa al mismo estilo de nuestro proyecto Ceibal a todos los rincones del país -a todas las escuelas, a todos los liceos- y lo que han hecho es crear, y en eso quizás han empezado algunos años antes que nosotros, un depósito enorme de lecciones, que se llaman "objetos educativos". Entonces, por ejemplo, un docente dice: "Yo quisiera un enfoque distinto para enseñar el teorema de Pitágoras", entonces tiene a su disposición un repositorio con tres o cuatro objetos ya preparados con ejemplos, con videos, con una aplicación que se puede usar desde tabletas, desde celulares, desde pantallas en salones de clase. Si el docente quiere enseñar algo en Secundaria sobre propulsión de jets va a tener videos, va a tener programas de simulación, va a tener segmentos de películas -todo con la propiedad intelectual, por supuesto, ya resuelta-, pero además va a tener una red en la cual un docente en secundaria puede directamente decir que está interesado en explicar mejor cómo son las nuevas cámaras del Galaxy S9 y por qué la cámara puede hacer 3D, porque está dando una clase de óptica, y puede establecer una conexión en línea con científicos de Samsung o de LG que va a aparecer en pantalla de su salón de clase a responder preguntas de los docentes. Es una educación sumamente conectada.

EC —Sí, por ahí va la cosa, ¿no? Yo decía que por un lado smart es inteligente, pero por otro lado es una sigla. Cada una de las letras quiere decir algo a propósito de cómo se aprende en esta variante, ¿no?

JG —Sí. Es difícil devenir del coreano al inglés y al español… Yo traté de traducir el Ceibal al inglés para que lo traduzcan al coreano y es muy difícil. Ya explicar qué flor es el ceibal me costó un rato, y todas esas siglas son un poco complicadas.

EC —Bueno, pero en nuestro sitio de internet vamos poner qué significa la sigla Smart, porque por ejemplo, la S quiere decir self directed, la M quiere decir motivated, la A es adapted, la R research enriched y la T technology embeded. Algunos de estos términos tienen que ver con aspectos y detalles que recién mencionabas.

JG —Bueno, cuatro de las cinco letras tienen que ver con lo que yo decía –connected, embeded-: el alumno va a tener en su celular, en su televisión inteligente, en su tableta, mañana en otra plataforma, va a tener acceso a mucha educación. Hay una letra que tú dijiste, que es la próxima frontera, que es adaptative, que quiere decir "adaptativo", es que la educación que uno da tenga conocimiento real del alumno real con el que se va a encontrar. El diseño educativo actual nuestro, y en la mayor parte del mundo, siempre piensa en un alumno promedio. Cuando uno diseña planes de estudio piensa cuánto le va a llevar al alumno promedio entender el principio de incertidumbre; cuánto le va a llevar entender ecuaciones cuadráticas, pero en realidad el alumno promedio no existe. Existen alumnos que van mucho más rápido y que van mucho más lento. Existen alumnos que comprenden ecuaciones cuadráticas utilizando gráficas, otras narrativas y otros símbolos matemáticos. No existe el alumno promedio.

A través de técnicas de big data, que es la última frontera, que es de la acumulación de grandes bases de datos y analizando millones de estudiantes o millones de lecciones dadas a lo largo y ancho del país se puede estudiar realmente qué patrones se puede extraer de ahí y cuáles son para el estudiante los mejores ejemplos para usar y la mejor manera de evaluar. Esa es la próxima frontera.

EC —Ellos hablan de flexibilidad, un sistema flexible que construye un aprendizaje a la medida, tanto desde las preferencias individuales del alumno, como de las carreras que piensa seguir.

JG —Eso ya es a nivel universitario, pero las dos grandes tendencias en el mundo a nivel secundario…

EC — ¿Acá estamos hablando de educación a nivel secundario?

JG —El gran aporte es a nivel primario y secundario, especialmente secundario, porque ya en la Universidad uno entra en otro territorio. Lo que la Universidad necesita es que le vengan graduados de la secundaria y bien formados. A partir de ahí empieza otro nivel, por supuesto que a nivel universitario se habla hoy de la educación híbrida: el alumno tiene parte de su enseñanza en clase, parte en el laboratorio, parte en la empresa, parte en proyectos; pero a nivel secundario, que es donde los países se juegan la calidad de su educación. Ese es el drama de nuestro país y nuestro gobierno lo reconoce. La ministra de Educación estuvo ayer en nuestra Universidad dando una conferencia y ella misma lo dijo a un grupo de extranjeros que nos estaba visitando: "El gran desafío para Uruguay es la mejora de la tasa de la graduación secundaria y de la calidad del aprendizaje en secundario".

Las dos grandes fronteras en el mundo, para nuestro país, son: utilizar big data en secundaria para que cada alumno reciba el apoyo que necesita, porque no es lo mismo que enseñar al alumno que viene de Casavalle que el que viene de Punta Carretas; a veces no es lo mismo el alumno que viene de una familia fracturada que el que viene de una familia con mucho apoyo. A través de las técnicas de big data uno puede perfilar mucho mejor la educación. Esa es una de las tendencias. La otra gran frontera es el aprendizaje basado en proyectos, donde mucho menos de la educación sea a través de un docente parado frente a la clase y hablándole a 30 personas, y que la educación sea basada en un principio activo donde el alumno se sienta y haga proyectos.

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