
EC —Ahí está la M de smart, el motivated, ¿no?
JG —Ahí es donde el Ceibal…
EC —El aprendizaje resolviendo problemas y aprendizajes.
JG —Exactamente.
EC —Eso me hace acordar justamente al Ceibal, a propósito del lanzamiento de esta semana: El CeiLAB, que es un espacio de trabajo en pensamiento computacional donde se combinan herramientas digitales y materiales. Esto se va a instalar en 20 centros educativos de Primaria, Secundaria y UTU, y lo que busca es utilizar disciplinas vinculadas a la programación y se aplica identificación, simplificación y resolución de problemas complejos de cualquier área del conocimiento. Para eso el equipamiento es muy amplio, porque incluye desde censores hasta drones, impresoras 3D, placas de distinto tipo, gabinetes, contenedores.
JG —Sí, el Ceibal está lleno de promesas. Realmente a mí, junto con Suárez se ha vuelto representativo del Uruguay. Yo estoy muy orgulloso de eso, está lleno de promesas pero el gran desafío del Ceibal, que está llevando 12 años, es que finalmente se integre en forma orgánica al sistema educativo porque por ahora está trabajando, no en los márgenes pero está trabajando en forma paralela a nuestro sistema educativo orgánico. El gran desafío va a ser que en el futuro no solo los docentes más motivados lo utilicen, sino todos; que en los centros de formación docente esto sea parte desde el primer año de la carrera de profesorado, se esté trabajando con estos modelos educativos. Ese el gran desafío a futuro.
EC —Otros cambios, otros términos. Primero se habló del E-learning, el aprendizaje electrónico basado en computadoras; después se habló de mobile learning, aprendizaje móvil por el empleo de las tecnologías de celulares y de tablets; ahora se está hablando de U-Learning, donde la "U" viene de ubicuo y la idea es que los estudiantes puedan estudiar en todo momento y en cualquier lado. ¿De esto también te encontraste en Corea del Sur?
JG —Sí, claro. El desafío para el mundo entero va a ser, pero Corea, Singapur y Japón lo están viviendo antes que muchos de nosotros, es que el conocimiento está cambiando demasiado rápido en relación a los tiempos de aprendizaje. El paradigma al que nosotros estamos acostumbrados en nuestra generación es: primero aprendo y luego aplico. Entonces voy a un centro educativo y después lo aplico, y muchos años después vuelvo a la facultad y actualizo mis conocimientos. Eso está dejando de ser funcional porque hay muchas disciplinas en las cuales el cambio de conocimiento y el cambio tecnológico es tan rápido que eso ya no funciona. Por ejemplo, nosotros enseñamos Ingeniería en Sistemas, es una carrera que dura cinco años, pero hay muchos conocimientos que duran dos años y medio entonces el alumno cuando está por la mitad de la carrera ya hay una parte que quedó obsoleto. Esto ocurre en computación, en biotecnología, en telecomunicaciones y en muchas disciplinas en las que los estudiantes van a querer buscar trabajo.
El paradigma de "primero estudio y después aplico" ya no funciona porque cuando llego al mercado de trabajo ese conocimiento ya no funciona. Esto es, por un lado, vamos a tener que enseñar muy bien las ciencias básicas para que el estudiante pueda estar aprendiendo todo el tiempo, pero además vamos a tener que cambiar nuestro paradigma: ya no va a poder ser "aprendo y luego aplico", va a tener que ser "aprendo, aplico mientras aprendo, aprendo mientras aplico, genero conocimiento mientras absorbo el conocimiento, produzco conocimiento, lo aplico y vuelvo a aprender". Vamos a tener que reestructurar nuestra vida educativa y nuestra vida laboral de otra manera, por eso es importante lo del U-learning, el ubicuo. Fijate que hasta ahora el ser humano estaba cableado para decir: "En los 25 primeros años de existencia dedico 80% a educarme y 20% a trabajar", pensá en nuestras adolescencias, pero eso en el futuro no va… Pero eso en el futuro va a ser: "20% estudiar y 80% trabajar". Eso no va a poder ser, a partir de ahora vamos a tener que dedicar un porcentaje muy grande de nuestro tiempo a estar aprendiendo continuamente. Quizás va a ser 50-50 en el futuro, por eso vamos a tener que estar aprendiendo en la facultad, pero también en nuestras casas, en nuestros trabajos; las empresas van a tener que dejar de ser lugares solo de consumo de conocimiento, van a tener necesariamente que rediseñarse para que todos sus empleados tengan oportunidad de enriquecer sus conocimientos dentro de la empresa y no solamente a través de cursos, sino de estar participando en los proceso de la empresa ganando conocimiento y aplicándolo. Es otro mundo.
EC —Es otro mundo, pero si lo pensamos mínimamente es coherente con transformaciones que, de hecho, ya estamos experimentando, ¿no? Tecnología mediante, eso de que estamos nosotros dos conversando acá pero en un segundo yo giro y estoy en contacto con otra gente que está en otro lado. La conversación no es esta solo, la conversación incorpora puntos de vista, discusiones que se están dando en otras partes; voy y vengo entre Uruguay, Estados Unidos, Alemania, Corea del Sur en muy pocos segundos con gran facilidad. Eso de compartir el tiempo, estar con varias pantallas al mismo momento se traslada ahora también a esta relación, por ejemplo, entre trabajo y educación que tú mencionabas, ¿no?
JG —Bueno, es que la mente humana en la evolución adaptativa de los humanos aceleró la película ahora. Nosotros estábamos acostumbrados ahora a que los cambios adaptativos, el pulgar, duraba 500 mil años. Ahora, por ejemplo, la mente humana está programada para darle mucha importancia a la distancia, es decir, a mí me asusta mucho más un león que está acá adentro del estudio que un león que está a 500 km, sin embargo, a través de la tecnología la distancia desapareció: tu oyente o nuestro oyente en este momento, el uruguayo que está en Australia, que nos está escuchando él está viviendo este programa igual que el que está acá en la Plaza Independencia. La distancia despareció…
EC —Sí, y no ocurre solo en la entrevista periodística en un medio de comunicación. Eso pasa en la vida cotidiana de todos: estamos al mismo tiempo interactuando con gente que tenemos al lado y con gente que tenemos muy lejos con mucha naturalidad.
JG —Bueno, no sé si viste hace dos días Google presentó, hay unos vídeos en internet, que se llama Google Asistant. Se te paran los pelos de punta porque lo que muestra es la nueva frontera de la inteligencia artificial del lenguaje natural. Entonces te muestra un ejemplo como alguien que llama para pedir hora en una peluquería y lo atiende automáticamente el programa y le dice: "En esta peluquería no hay lugar. Esperá que te busco en otra" y le pide hora, y el propio programa le manda un Uber que lo va a levantar y lo va a llevar a la peluquería y ya averigua qué shampoo le gusta usar. Este programa, y no quiero entrar a hacer técnico, pero este programa pasó lo que pasó el "Test de Turing", que es algo que viene desde la década del 50 y dice: "Vamos a saber que alcanzamos la inteligencia artificial cuando tú dialogues con una computadora y no puedas saber si esa una computadora o un humano". Este programa de Google que salió en estos últimos tres días pasó el Test de Turing, lo hicieron utilizar a miles de personas en pruebas y la gente no sabía si estaba hablando con una telefonista o asistente humana, o un programa. Entonces es un poco un Blade Runner puesto aquí y ahora.
EC —Pero nos metimos en este lado a propósito de educación, a propósito de conceptos como el de smart learning o el de U-learning. Entonces, a partir de todo esto visto y discutido en la vista a Corea del Sur. ¿Qué cabe esperar acá en Uruguay?
JG —Bueno, Uruguay no es Uruguay, hay dos países -y esto es lo que ve el visitante extranjero, el turista, el inversor y nosotros-: tenemos un Uruguay del proyecto Ceibal, que es Uruguay de las energías renovables, y donde hay seis universidades donde antes había una sola; hay un Uruguay que se ha estado moviendo. Por otro lado, tenemos un Uruguay donde las ideologías de un lado y del otro han dejado muy inmóvil nuestro mapa de ruta, que está muy paralizado. Dificultades de los ciudadanos de todos los días (problemas de violencia, bloqueos educativos…), todo eso tiene una conexión con el hecho de no poder separar las ideas de las ideologías, por eso vivimos en dos Uruguay: uno moderno que busca salir adelante, y del cual con gran orgullo nos reconocieron en el exterior no por el fútbol; y por el otro lado, otro Uruguay donde tenemos bloqueos en cada paso que damos porque no logramos aggiornarnos o actualizarnos hacia la búsqueda de un futuro mucho menos ideologizado. Hay países donde este bloqueo no ha sido superado, por ejemplo Venezuela, y en ellos encontramos futuros que nosotros no queremos para nuestro país. Y tenemos países como Corea del Sur, donde estos bloqueos fueron superados. La gran pregunta por delante es cuál de los dos Uruguay es el que va a permanecer en el futuro.
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Transcripción: Rodrigo Guerra









