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Entrevista, viernes 13 de abril: Fernando Amado

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EC —Los dos partidos tradicionales tuvieron inconvenientes en la previa dentro de ese instrumento PdelaC.

FA —Que eran los socios. Porque lo de Edgardo Novick era como decir “ta, traigamos a otro chiribichi para que corra por otro lugar, más tipo outsider”. Pero el acuerdo fue PC-PN, PN-PC, y los dos tuvieron problemas. El PC obviamente tuvo problemas, pero el instrumento desde mi punto de vista, como decíamos antes y repetimos, es equivocado. Porque nace mal parido, nace “en contra de”, nace con la obsesión de “sacar a” del gobierno, pero sin un sueño político, sin un claro programa político.

EC —Si hace la comparación con el FA, ¿qué le da? Porque el FA cuando se creó, en el año 71, también era “en contra de”.

FA —Puede ser que fuera en contra de, pero era a favor de muchas cosas. Fue la conjunción, hay que viajar en el tiempo hacia aquel escenario. Era una coyuntura diferente, mundial y nacional. Lo mundial repercutía en la nacional: un mundo bipolar, guerra fría, etcétera. Pero además había una amalgama ideológica de sensibilidades que permitía que distintos partidos, que hasta ese momento habían comparecido individualmente, independientemente, sintieran a partir de ciertos lugares comunes que podían generar ese acercamiento. Nosotros sostenemos desde hace tiempo, y en eso tenemos diferencias con algunos correligionarios, que el PC, y sobre todo el batllismo –no de Jorge Batlle, el batllismo de Batlle y Ordóñez, que es el que heredamos y queremos representar, actualizado al siglo XXI, y no significa decir “todo aquello no vale porque fue hace 100 años”– está muy distanciado por ejemplo del herrerismo, son ideologías muy diferentes. A veces se pone el ejemplo, cuando se habla del FA: “acordaron democratacristianos y comunistas”. Sí, pero había algunas sensibilidades y puntos comunes que les permitían decir “tenemos…”, y de hecho se ha visto a lo largo del tiempo en la evolución del FA. En el caso de la Concertación yo siento que el lugar común es querer sacar al Frente.

EC —En el caso concreto de su ubicación en el espectro político, usted dice “yo, que soy batllista, que me considero batllista, no quiero saber nada con el herrerismo”. ¿Ese es el planteo? “No puedo votar con el herrerismo”, ¿eso es lo que dice usted?

FA —No, yo quiero que el PC vuelva a llenarse de batllismo histórico. Y para eso el PC tiene que comenzar a transitar un camino diferente del que ha transitado en las últimas décadas. Eso también lo venimos diciendo desde hace tiempo.

EC —Una transformación interna del partido.

FA —Interna, pero ¿para qué?, para conectar con todos esos batllistas extramuros. Uno recorre el país –a usted le debe pasar en su condición de ciudadano y de periodista– y está lleno de batllistas de Batlle y Ordóñez, hay una empatía natural con el proceso del batllismo, etcétera. Pero no votan al PC, porque no sienten que el PC de hoy y de los últimos tiempos represente esa sensibilidad batllista histórica. Lo decimos con total honestidad, a cara descubierta, como lo decimos siempre, nos gusta ser muy frontales y a veces eso gusta o no gusta, pero es como lo sentimos. Nosotros dentro del PC venimos recorriendo un camino que todos nuestros compañeros saben que es un camino si se quiere de puntero izquierdo, tratando de recuperar esa tradición histórica, tratando de volver a sintonizar con esos batllistas extramuros, muchos de los cuales obviamente han venido votando al FA por sentir que ese batllismo histórico estaba más representado en el FA, pero hay muchos desencantados hoy de ese FA y puede ser una enorme oportunidad.

Muchas veces dentro del PC se me dice, y por eso también lo planteamos: “Es muy valioso lo que estás haciendo, es muy importante lo que estás haciendo, no estás pescando en la pecera, estás yendo a buscar afuera, con todo el riesgo que tiene, etcétera”. Si es tan valioso, déjenme trabajar. Porque se me hace difícil y se nos hace difícil como sector que venimos transitando otro camino y que venimos nutriéndonos de gente que viene de otros lugares entrar en un partido que ya está acordando con otro.

EC —Ahí estamos en uno de los capítulos delicados o interesantes de todo esto. La última encuesta de intención de voto de Factum ubica al PC tercero con 7 % de las preferencias, y es de las encuestas que le dan mejor al PC, hay otras que lo tiran más abajo todavía. Entonces, teniendo en cuenta eso, ¿es sensato pensar en el PC compitiendo en solitario, aislado en la oferta?

FA —¿Por qué no? Sí, sí, creo que sí. Al sistema político y a la sociedad, porque el sistema político está integrado por uruguayos y uruguayas, nos cuesta mucho el sinceramiento de verdad, el casi sincericidio.

EC —¿Cuál es su sinceramiento acá?

FA —Yo sostengo una y otra vez que al PC le va a llevar tiempo recuperarse, entonces no puede jugar el gran partido que está disputando la próxima elección.

EC —Esta elección no es para que el PC gane, no hay forma. Usted lo descarta por completo.

FA —El PC tiene que entender que tiene que transitar un camino de recuperación política, ideológica, la electoral es el último eslabón de esa cadena. Y para transitar ese camino es probable que tenga que transitar un desierto con una cantimplora y poca agua. Lo que pasa es que hay compañeros –y ahí viene lo de la Concertación y los acuerdos, etcétera– que legítimamente –no hago juicio de valor–tienen una concepción que creo que equivocada desde el punto de vista profundo, filosófico, y también desde el punto de vista táctico-estratégico, porque sostienen que para que el PC vuelva a crecer hay que hacer un acuerdo con el PN para eventualmente ocupar algunos espacios de poder, tener algún ministerio, que allí haya algún colorado que desde allí logre generar su trampolín para volver a conectar con los ciudadanos. Y yo creo que no es a través del poder, es a través de las ideas que vamos a conectar nuevamente con la gente.

EC —Esa es una de las razones que puede estar impulsando alguna gente para una coalición formal de partidos de la oposición compitiendo en la primera instancia, la de octubre. Pero hay otra que es más directa y también entendible: la forma de desplazar al FA del gobierno. Hay muchos colorados que dicen: “Una prioridad tiene que ser que contribuyamos efectivamente al cambio de partidos en el poder, a la rotación en el poder”. Y para eso el instrumento es una coalición, una coalición de primera en la elección de octubre, no votar juntos después en un eventual ballotage. Esa visión también existe.

FA —Existe, pero parte de un lugar en el cual nosotros obviamente no estamos.

EC —¿Para usted no es prioridad la rotación en el poder?

FA —La prioridad es sacar al gobierno incluso si el peaje que hay que pagar es la extinción del PC. O la desconfiguración total del PC.

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