
EC —Llega el momento de empezar a ver las propuestas concretas. ¿Cómo aterriza esta reforma, o mejor dicho, esta iniciativa según el enfoque que ustedes manejan? Hay un pilar allí, que es el marco curricular común, ¿no? ¿Adriana?
AA —El marco curricular común es una aspiración de dar sentido, no de dar unidad hegemónica, sino de dar un sentido integral y de coherencia a lo que se hace en la educación. El currículum inclusive, etimológicamente, es recorrido, es una cosa que avanza y lo que nosotros pretendemos es dar un marco en competencias globales y transversales que lideren el currículum desde que el niño entra a los tres años hasta que termina, por lo menos, la educación básica o hasta las 14 años, con algunas competencias transversales que tienen que ver con lo que decía Renato al comienzo: las alfabetizaciones funcionales fundamentales -la lengua, la matemática, la cuestión de la relación del deporte, la programación- todo lo que tiene que ver con las competencias ciudadanas, las competencias que tienen que ver con el saber hacer, y las competencias que tienen que ver con… Renato, ¿la cuarta?
RO —Sí, lo que tiene que ver con el hecho de que somos parte de un mundo global…
AA —Ciudadanía global, exacto. También hoy es un tema que afecta el currículum desde muchas disciplinas. Ahí el desafío está…
EC —Ustedes lo plantean así: "Un marco curricular de tres a 18 años, que se estructura en torno a un conjunto de competencias que formen en valores, determinación personal, conocimientos y capacidades, y actitudes", pero a su vez esto se divide en dos grandes franjas, ¿no?
RO —Exacto, en dos grandes bloques: una educación que va de tres a 14 años, que es la nueva educación primaria, digamos; lo que históricamente fue la educación primaria en Uruguay ahora se amplía para encubrir la educación inicial, primaria y media-básica.
EC — ¿Eso es todo de un tirón? ¿Desde educación inicial hasta lo que ahora llamamos tercero de liceo?
RO —Exacto. Pero el hecho de que exista un marco curricular común no significa que apostamos a una educación homogénea, es todo lo contrario. El marco curricular común es la base de referencia para que cada centro educativo haga ese traje a medida aterrizado en función de ese marco curricular. Justamente, lejos de la homogeneidad es la diversidad de encares de cada centro para ver cómo puede aterrizar este bloque de capacidades y conocimientos en función de las realidades y lo contenidos…
EC —Ahí está una de las claves: mayor autonomía de los centros.
RO —Mayor autonomía de los centros para liderar los procesos educativos.
EC — ¿Qué quiere decir esto? A ver…
RO —Quiere decir que el sistema educativo está pensado para que los centros educativos no lideren, sino que ejecuten lo que se dice a nivel de arriba.
AA —Hasta ahora…
RO —Hasta ahora. Nosotros decimos: "Vamos a formar directores para que tengan capacidad de liderazgo". ¿Qué significa el liderazgo? Significa tener capacidad de aterrizaje de la propuesta, tomar decisiones, armar equipos, trabajar en equipos, buscar conexiones con la comunidad. Te decía ayer: si Emiliano Cotelo va a dar una charla sobre periodismo a la luz del mundo digital, tiene que pedir permiso el director de un centro al Consejo de Educación Secundaria para que Emiliano vaya. Ese tipo de cosas lo queremos… porque eso tranca el sistema.
AA —Lo que nos imaginamos es que eso quedaría en manos del director o del equipo directivo o docente.
RO —Pero vamos hacia más cosas progresivas. No podemos poner esto en marcha de un día para el otro porque los directores no están formados para liderar, pero nuestro objetivo es que a la larga los directores tengan la decisión de armar sus equipos, de ser responsables, que puedan movilizar recursos; es decir, ir progresivamente hacia un modelo donde desde el marco curricular común, que es un marco garante, cuando decíamos "Estado garante", ¿dónde está el Estado garante en esta respuesta? En que hay un marco curricular común con expectativas y con resultados de aprendizaje para todos por igual, sean públicos o privados de diferentes ámbitos.
AA —Lo que el centro educativo decide es cómo va a llegar a eso que el marco le prescribe. Es como que tú tenés el final del camino y vas tomando las decisiones para llegar hasta ahí.
RO —Es de un marco, además, que existe en cada centro y que está puesto en los espacios de formación…
AA —Y los mapas de progreso…
RO —Y con mapas de progreso. Además existen tutorías personalizadas: cada estudiante va a tener un tutor de referencia para apuntalar aprendizaje y anticiparse a dificultades de aprendizaje. Después, el otro gran bloque es la educación de 15 a 18 años, donde creo que ahí están los gérmenes de una revolución…
EC — ¿Una revolución?
RO —Sí, sí.
EC — ¿Por qué?
RO —Porque es una educación fragmentada por bachilleratos -tecnológicos, humanísticos, científicos, biológicos- a una formación donde el propio estudiante toma la decisión de qué integra de conocimientos en función de sus intereses y motivación. Tú tenés una formación básica universal para todos y después el estudiante combina formaciones: tú combinás arte con matemáticas, música con ciencias sociales, filosofía con periodismo; el tema es que el estudiante, en función de ese mundo, que estamos diciendo que tiene que responder que no es mundo que vienen disciplinas, sino que vienen problemas de donde tienen que tomar diversos saberes. El propio estudiante, motivado por sus necesidades, arma el rompecabezas, por ejemplo: esos de la reforma que está llevando a cabo Francia, que con el gobierno de Macron está poniendo en marcha a partir del año que viene una reforma que elimina los bachilleratos de la manera tradicional de Francia, que tenemos una tradición muy parecida a Francia. Entonces es el estudiante que combina formaciones.
EC — ¿Adriana, querías agregar algo sobre esto mismo?
AA —Sí, decía que nuestros profesores del famoso bachillerato francés, que era nuestro modelo. Lo interesante es que se empiezan a unir cosas que nosotros aprendimos en facultad. El aprendizaje significativo que lideró todo nuestro diseño curricular y lo enseñamos en formación docente. El aprendizaje significativo es lo que el estudiante entiende lo que le significa, y cuando le significa lo motiva, se entusiasma y no abandona porque produce. El chico tiene oportunidad de crear cosas, liderar proyectos con sus compañeros, investigar cosas que le interesan y así van descubriendo. Uno de los grandes dramas que tenemos hoy es para dónde van sus talentos y su orientación vocacional. De esta manera puede florecer de otra manera que si le imponemos una cantidad de asignaturas de una manera poco significativa, repetitiva y contenidista como es todavía hoy.









