
EC —Pero, por ejemplo, ¿puede un defensor de oficio meter una chicana? ¿Mete una chicana a veces un defensor de oficio?
AB —¿Qué quiere decir con “una chicana”?
EC —Ejemplo concreto de ahora, de la nueva etapa: ¿un defensor de oficio puede sugerirle al defendido que presente un recurso de inconstitucionalidad contra el nuevo CPP?
AB —Si cree que el acta es inconstitucional, sí.
EC —¿Así logra que se paralicen las actuaciones y no haya prisión, a la espera de que se pronuncie la Suprema Corte de Justicia?
AB —Primero le voy a sacar el concepto de chicana. Creo que los recursos procesales que habilita la Constitución y que habilitan las propias normas no son chicanas. Se interpretan desde esa perspectiva porque a alguien le duelen, le duelen las prendas cuando se hace ese tipo de cosas, pero creo que quien lo hace lo hace convencido de que es legítimo derecho promoverlo. O sea que yo no lo voy a considerar una chicana, para mí eso tiene otra connotación. El ejercicio abusivo de los recursos puede ser una chicana, en muchas causas se recurre una vez, se recurre dos veces, para encontrar la misma solución y para posponer una decisión. Eso es una decisión profesional.
EC —Pero eso puede llevar a que quede en libertad, y quién sabe por cuánto tiempo, alguien que usted, defensora de oficio, sabe que efectivamente es culpable de narcotráfico, sicariato, delitos espantosos.
AB —Si yo considero que el proceso en el que está inmerso tiene un acto de ilegalidad, debo advertirlo.
EC —Eso si el proceso tiene un acto de ilegalidad, pero acá…
AB —¿Y la inconstitucionalidad qué considera que es? Quien promueve una inconstitucionalidad es porque está basándose, desde su perspectiva, desde su lectura… En este caso creo que sé por dónde viene usted, supongo que será por las inconstitucionalidades promovidas contra la estructura del proceso penal…
EC —Sí, a eso iba.
AB —Ahí lo único que puedo decir con relación a la defensa pública es que no conozco un solo defensor público que crea que el proceso penal actual es inconstitucional. Al revés, nos hemos empoderado del proceso penal, consideramos que es lo que mejor le permite a la defensa actuar en garantía de los patrocinados, ningún defensor público va a promover una inconstitucionalidad contra el proceso en sí.
EC —A eso iba.
AB —Porque desde nuestra perspectiva jurídica, del estudio que hemos hecho, de la participación que hemos tenido, entendemos que este nuevo CPP no tiene visos de inconstitucionalidad.
EC —Sigamos hablando de la tarea. Supongo que en muchos casos es desgastante, genera estrés, genera tensión, hasta los afecta psicológicamente, por el tipo de delincuentes con los que tienen que tratar, defendiéndolos. Pienso en un violador, en un asesino serial, en alguien que viola a una niña y después la mata, caso de Rivera, el que ayer tuvo el avance que tuvo. ¿Cómo es eso?
AB —Muy difícil, terriblemente difícil. Además la gente tiene derecho a pensar lo que quiera, pero tenemos la doble carga de patrocinar con legitimidad, con legalidad, cuidar garantías y que el corazón no se nos parta, porque somos humanos. Yo no me mimetizo con el homicida, el violador, pero si no creyera en lo que hago no lo puedo hacer. Entonces si no puedo soportar emocionalmente eso, me voy a hacer otra cosa. Es doble carga, porque eso forma parte de la vocación y del cargo. Yo tengo muchos años de experiencia, viví cosas irrepetibles, el 99 % la única que sabía de mi vida en ese sentido era mi hermana, con la que lloraba, porque no podía llegar a mi casa con esa carga de negatividad. Y nos pasa a todos, porque todos tenemos familia y tenemos vínculos. Ahora, ¿quién nos cuida?, “¿quién cuida al que cuida?”, decía una antropóloga argentina. En este país no nos cuida nadie. Nos tenemos que cuidar entre nosotros, hacernos cargo entre nosotros, y los que necesitemos terapia nos la tenemos que pagar.
EC —Concretamente, los defensores de oficio que acaban de trabajar con los homicidas de Valentina Walter…
AB —Destruidos, emocionalmente destruidos, se lo puedo asegurar.
EC —… Esos defensores de oficio que ayer pasaron por la instancia por la que pasaron hoy están de nuevo trabajando, agarrando otros casos.
AB —Hoy están trabajando. Además con la particularidad en esos dos muchachos jóvenes que entraron por concurso, que asumieron ese caso contra viento y marea desde lo legítimo, desde lo garantista, estuvieron siempre presentes. Fue muy duro desde lo personal, ingresaron el 1.º de noviembre.
EC —Eran bien nuevos.
AB —Nuevitos, con años de experiencia en el ejercicio privado, pero para esto…
EC —Yo hablaba de lo desgastante que puede resultar la tarea para ustedes. Y creo que ese de Rivera es un ejemplo muy claro, en dos sentidos, por el hecho de que tienen que tratar y “defender” a gente seguramente execrable, pero porque además reciben la reacción de la gente.
AB —Sí, creo que eso fue mucho más duro que el tratamiento con el imputado. Porque aunque esa conducta sea como usted la define, execrable, cuando uno se sienta a hablar con ese sujeto tiene su propia personalidad, su modalidad, su forma de hablar, que uno a veces los mira y dice “¿cómo es posible que haya cometido el hecho que cometió cuando está acá frente a mí sentado con la cabeza entre las piernas y llorando?”. Increíblemente, a veces es mucho más difícil manejar el asedio, el agravio y el insulto del colectivo social que el vínculo con esta persona.
EC —Son dos vínculos, el vínculo con el acusado, eventualmente con el delincuente, y el vínculo con la gente que pueda reaccionar mal alrededor.
AB —Sí; a veces uno tiene que elegir por quién se deja pegar. Creo que es mucho más difícil excluirse del golpe social, a veces duele más. Porque ese es desde la más absoluta ignorancia, porque que me perdonen, pero muchos de los golpes sociales o en las redes o de tratarte de… –no voy a decir acá de qué– vienen de la ignorancia, porque ¿quién nos garantiza que usted o yo o cualquiera de nosotros enfrentados a un hecho límite de nuestras vidas no cometamos un acto espantoso? ¿Usted la tiene segura?
EC —No, no.
AB —Yo tampoco, por eso lo digo. Entonces, el acto es horroroso, pero me gustaría que alguien alguna vez me entendiera si lo cometo. Esa es la garantía de la defensa, nadie va a venir a decir que yo soy inocente. Lo que se preocuparon esos muchachos, y lo hicieron con la más absoluta conciencia de que ni una más ni una menos dentro del proceso penal. Con una actuación legítima de la fiscalía, que lo trabajó muy bien, pero para ellos fue extremadamente agotador. Aunque la comunidad y la sociedad de Rivera han demostrado una madurez, una cohesión social importante. Me ha sorprendido gratamente y a ellos para nada se los ha marcado con el dedo.









