
EC —En estos días, aparentemente, la represión contó con el apoyo de algunos grupos progobierno llamados vulgarmente “turbas”. ¿Es así? ¿Cómo surgieron? ¿Puede contarnos de este aspecto?
MZ —El partido en el poder… no sé si llamarlo partido en el poder, no estoy segura de si es todavía un partido en el poder, porque como izquierda creo que son más derecha que izquierda, el programa histórico del FSLN se perdió hace rato y no es cierto que hay una derechización. En este momento acá en Nicaragua […] han tenido un binomio, un matrimonio con el sector privado del gran capital. Y lógicamente la mayoría de la población responde a esto, entonces el partido en el gobierno ha desarrollado, organizando en los territorios, en diferentes zonas. Hay una organización comunitaria que ha venido retomando nombres, que no tiene un funcionamiento reglamentado, orgánico, que no es parte de un partido serio, se viene cambiando gente desde arriba. A la par de estas figuras que aparentemente son sociales, comunitarias y responden a la mayoría de la población en los territorios, barrios, comunidades, municipios, también hay grupos que han estado de manera invisible, clandestinos, visibles o no, actuando detrás de la policía o en paralelo, detrás de la policía al fin. Si querés acusar no tenés caras, pero hay toda una maquinaria armada para desarrollar este tipo de acciones contra la población.
EC —¿La Juventud Sandinista sigue siendo fiel al presidente Ortega?
MZ —La Juventud Sandinista ahora no es la Juventud Sandinista de los 70, no es el movimiento estudiantil de antes del 79. Sigue siendo fiel al partido en el poder, al gobierno, a Daniel Ortega y su gobierno, la Juventud Sandinista es solamente grupos de jóvenes que acatan órdenes, es un partido que impone desde arriba, no hay una participación desde abajo, sus líderes también son impuestos. En las organizaciones de barrio, comunitarias, etcétera, también son impuestos de arriba, no hay el famoso centralismo democrático, como se decía antes, eso no existe. La militancia fue incluso carnetizada en algún momento como un regalo para mucha gente que trabaja en el Estado y que también está con temor, porque está ocupando y defendiendo un puesto.
EC —Durante las protestas fueron censurados varios medios de comunicación, canales de televisión y portales digitales de algunos diarios. ¿Cómo cayeron esas medidas? ¿Alimentaron la protesta a su vez, alimentaron el malestar?
MZ —Sí, la censura de medios de comunicación para que no comunicaran debidamente a la población fue realmente una burla al dolor de la población, ante una propuesta original, genuina, que no es conducida por ningún partido, sino que es espontánea como un movimiento social. Ahora se ha restituido uno de los medios, 100 % Noticias. Pero eso no significó nada, y más bien se nota el desconocimiento de la revolución cibernética y de los adelantos de la tecnología, puesto que la población, los jóvenes, todo el mundo se comunica de forma digital. Entonces las redes siguieron informando, los videos siguieron corriendo, los teléfonos siguieron siendo arrebatados para no que no filmaran las agresiones, muertes, capturas, disparos. Hay cantidad de documentación digital filmada alrededor de todas estas acciones de violencia, de agresión nunca imaginada en Nicaragua, y la censura efectivamente fue un mecanismo para no informar lo que estaba pasando. Pero eso no se pudo ocultar, se trató de desinformar por todos los medios, televisivos, radiales, también por los medios digitales y las redes sociales, sin embargo ha podido más una gran población, un porcentaje muy alto de la población informando lo que pasa. La población ha estado apoyando totalmente en los barrios, en las casas; es algo masivo. Es algo que a nosotros que estuvimos en un proceso revolucionario nos duele porque no es cierto, aquí no hay una derechización, yo quiero desmentirlo desde mi posición. El partido revolucionario de izquierda perdió su programa histórico.
EC —Hubo una condena internacional fuerte, coordinada, a la represión que se dio en estos días en Nicaragua. Por ejemplo, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, en Ginebra, instó “a las autoridades nicaragüenses a asegurar que haya investigaciones prontas, profundas, independientes y transparentes de las muertes”, muchas de la cuales pudieron haber sido “ilegales”. Se pronunció también el secretario general de la OEA, Luis Almagro, pidiendo medidas que, dentro del marco de la Carta Democrática Interamericana, permitieran la normalización institucional de Nicaragua y aseguraran una paz social duradera. También Amnistía Internacional para América Latina, dijo Erika Guervara-Rosa: “La matanza de manifestantes, incluidos varios jóvenes estudiantes, que salieron a ejercer sus derechos de libertad de expresión y reunión pacífica, será recordada como uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de la nación”. ¿Este tipo de planteos llegados del exterior y de estas organizaciones tuvieron eco en el gobierno?, ¿le parece que influyeron de alguna manera?
MZ —Creo que están influyendo de alguna manera y es importante la opinión internacional y sobre todo las instancias de defensa de los derechos humanos y las voces de los relatores de derechos humanos de Naciones Unidas, pero hasta el momento lo que hay es un ofrecimiento de diálogo. Aunque de parte de algunos dirigentes importantes que están a la cabeza de la conducción de este gobierno –porque no son solamente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta, hay un conjunto de dirigentes políticos que también forman parte de este gobierno que están ratificando y avalando lo que el gobierno hace– lo que hay es como una burla, su preocupación es hacia fuera, que no se vaya la inversión, que no se vaya el capital. Otro actor que ha entrado, un actor que acá en Nicaragua ha jugado un papel importante en diferentes momentos de la historia, es la Iglesia católica, que en algún momento también ha venido cogobernando con el sector del gran capital. Entonces también la Iglesia se muestra ahora preocupada ante toda esta opinión internacional.
Lógicamente la expectativa de la población es que esta opinión internacional siga tocando los corazones y la sensibilidad de los gobernantes para que haya una respuesta verdadera, se asuma el diálogo como tal y se diga la verdad. Por eso se está pidiendo instalar una comisión de la verdad en la que participen diferentes instancias, la misma OEA, etcétera, para que se pueda conocer la verdad.
Creo que ha habido cierta apertura, el gobierno ha derogado la reforma de la seguridad social que afectaba a los jubilados, ha restituido el medio 100 % Noticias, pero no ha dicho nada de la represión, no se ha castigado a nadie, y no se ha puesto en claro ni se ha dicho nada de los desaparecidos. Nadie saca la cara por el tema de la seguridad y de la vida, que es la parte más delicada de los derechos humanos. Por eso los estudiantes siguen en la Upoli, una de las universidades, porque tienen miedo a salir por la noche. Hay fotos de cantidad de lugares, León, Granada, otras ciudades, que muestran que después de las 19 está vacío, como si fueran ciudades vacías, porque la gente tiene temor. Si bien no hay un estado de emergencia, no hay un estado de sitio, no hay un toque de queda, como hubo en otras ocasiones en dictaduras América Latina, hay un silencio aterrador por las noches, todavía eso no vuelve a la normalidad.









