
EC —Queda clarísima la diferencia.
MLV —Y sobre la venta, sobre la renta. Entonces además de que el porcentaje va a ser mucho menor, van a tener una ventaja en lo que tiene que ver con el costo financiero, porque es cuando la venden y si la venden, pero queda abierto el destino de las mercaderías. Si no vendieron, pueden reexportarla, importarla para consumo, mandarla a otro régimen. La nuestra no, la nuestra muere, se puede pasar de moda, vencer, eso es a costa del empresario freeshopista, porque no tiene otro destino posible. Entonces cuando hablamos de productos importados, pensemos que entran los uruguayos. O sea, tú vas a poder comprar la leche Conaprole más barata del lado brasileño.
EC —Con una diferencia en materia de aranceles de 9 o 10 puntos. En Uruguay los aranceles están entre 12 % y 17 % y en Brasil van a estar entre 3 % y 6 %.
MLV —Exacto.
EC —Ahora se conoce esta reglamentación y se viene la instalación de las lojas en free shops del otro lado. Pero esta posibilidad cabía desde hace seis años.
MLV —Digamos que cinco, estamos a punto de los seis, pero Brasil tiene jurídicamente un límite de cinco años para reglamentar una ley. O sea que eso lo sabíamos.
EC —¿Qué pasó? Porque que la ley se había votado era algo público, y que ustedes habían hecho advertencias y además tuvieron reuniones con distintas autoridades de gobierno es un hecho también. ¿En este tiempo no hubo ninguna gestión? Podía haber habido gestiones del gobierno uruguayo ante el gobierno brasileño para modificar esa ley.
MLV —Claro, para que saliera de una manera acordada, en cumplimiento además de los tratados del Mercosur.
EC —¿Está en juego el Mercosur? ¿Acá hay una violación del Mercosur?
MLV —Uruguay ha respetado el tratado y ha cuidado las relaciones buscando en todo caso la complementariedad económica en todas las medidas. Y cuando decimos que entran productos de origen brasileño, tenemos además los temas de escala económica. Nosotros estamos en la presidencia de la Asociación desde el 2016, pero en el período anterior también se venía hablando, se les ha planteado a todos los actores políticos, con las otras organizaciones. Muchos no querían o no queríamos creer que esto fuera a reglamentarse; es cierto que se aceleró en los últimos meses, fue mucho más rápido de lo que pensábamos, porque la Receita Federal no estaba muy convencida de que esto saliera porque es un tema muy difícil de controlar para la interna de Brasil. Esto afecta la economía de las ciudades de Brasil no fronterizas, como Bagé, Rosario, el comercio de esas ciudades.
EC —Sí, estamos hablando de los perjuicios que provocaría del lado uruguayo, pero dentro de Brasil mismo en esa zona de influencia estos comercios van a competir en condiciones muy favorables.
MLV —Sin duda.
EC —¿Y qué pasó? Tú decías que no era claro que fuera a salir porque hasta la propia Receita Federal tenía dudas. ¿Y por qué se precipitó, por qué terminó ocurriendo ahora esto?
MLV —Entendemos que hay intereses políticos de los Estados, porque va a ser en 32 municipios, en todos los lugares donde Brasil tiene ciudades gemelas. Pero tenemos información extraoficial de casi todas las [canas] importantes que se instalan van a estar en la fronteras con Uruguay, en esas en todas. Se veía hablando, queríamos ver en qué condiciones iba a salir, y lo que planteamos es la necesidad de aggiornar nuestro decreto. Ahora con el diario del lunes y sabiendo cómo es el decreto, planteamos que tenemos que pasar nosotros también a una lista negativa.
EC —Pero mi pregunta era qué pasó, por qué no se tomaron decisiones. ¿Simplemente se confió en que no iba a salir la reglamentación? Es un poco riesgoso haber procedido de esa forma.
MLV —Lamentablemente creemos que sí. Hemos tenido un buen diálogo, nos han recibido en las secretarías de Estado afines, Turismo, Relaciones Exteriores, Economía, pero no se tomaron medidas.
EC —¿No se tomó ninguna medida en estos cinco años?
MLV —No; se han hecho gestiones a nivel de Cancillería de acompañar el tema…
EC —¿Qué quiere decir acompañar el tema?
MLV —Cuando se publicó en el 2017 en un seminario en Brasilia cómo sería el decreto, el canciller envió al embajador nuestro, se han mantenido al tanto, pero los movimientos de acompañar se aceleraron en los últimos seis meses.
EC —La reacción parece tardía. Y lo primero que se ha hecho ¿qué es?
MLV —Estuvieron estas gestiones de cancillería, ahora la primera demanda nuestra era que la cuota de compra de Uruguay se extendiera a US$ 300 para que Brasil no bajara a US$ 150 la cuota de los brasileños. Esa medida fue publicada en la página de Presidencia la semana antes de Turismo. Además de las reuniones en el Parlamento, anteayer tuvimos una reunión en el MEF con el subsecretario y el canciller, en la que se nos anunció esta medida y se abrió una agenda de trabajo que pretendemos que sea una agenda muy rápida para pensar en medidas para mitigar la situación en un plazo breve, porque pensamos que en agosto o setiembre puede haber free shops brasileños instalados.









