
EC —Hablábamos de dos de las líneas de trabajo, las canchas polideportivas, las Escuelas Celestes, pero no se agota ahí el espectro, hay bastante más. Por ejemplo, ayuda a selecciones amateurs. ¿Qué es esto?
GR —Como te comentaba, se trata de impulsar el deporte, si bien el fútbol es el alma de todo, somos conscientes de que el deporte tiene una amplia gama en la cual se puede desarrollar y generar ese vínculo con los jóvenes. Se ha apoyado el hándbol, el hándbol femenino, y también la actividad del fútbol con capacidades diferentes.
EC —¿Qué ha implicado eso? ¿La compra de pasajes para que puedan participar en competencias en el exterior?
GR —No, más que nada indumentaria. Por ejemplo, se había viralizado en su época toda la selección femenina de vóleibol o de hándbol con ropa o con campera, para que tengan un tema de identidad con Uruguay, un bolso, algún accesorio generalmente, según la necesidad del plantel que se acerque. O tratamos de buscar el nexo para que se dé alguna ayuda, un facilitador en este caso.
EC —Me imagino que ahí la tarea es complicada, porque hay un espectro enorme de selecciones, de deportes. ¿Cómo eligen?
GR —Generalmente o por tema de tiempo, el tema del calendario, competencia, o la importancia de la competencia, ver si se puede involucrar a algún otro actor. Son varias puntas. También el público afectado, porque si bien en los deportes individuales les toca bailar con la más fea, generalmente estás ayudando a uno solo. Hay que ver eso también, si es colectivo o no.
EC —Se ha hecho un trabajo particular en Las Piedras, en Canelones, con la Liga de Fútbol Infantil. ¿Por qué se puso el foco ahí?
GR —En general este es un programa piloto, la intención es multiplicar. Estás hablando del programa Tarjeta Celeste. Es un programa que ya veníamos ideando, veníamos dándole forma, si bien el espíritu no fue idea nuestra, se ha impulsado en otras partes del mundo. El tema es marcar o sacar tarjeta, una tarjeta positiva, con la cual uno festeja o celebra buenas acciones y buenas actitudes.
EC —Se promueve el fútbol infantil, que el partido de fútbol infantil sea un disfrute.
GR —El disfrute y el juego por sí mismo.
EC —El fair play entre niños, entrenadores, padres. Todo un tema.
GR —Sí, es cierto, porque en sí el fútbol infantil no es ajeno a la sociedad en la que está inserto. Vemos una realidad en cuanto a violencia, no solo violencia física, sino social, en cómo uno se comunica o cómo se mueve. Todo lo que engloba el trabajar en valores, que está un poquito flaca la cosa.
EC —¿Y cómo es esto de la Tarjeta Celeste?, ¿cómo juega la tarjeta en el partido?
GR —Se va a promover la hinchada o los padres que tengan mejor aliento positivo, con cero gritos ofensivos, que el técnico se dirija con responsabilidad, como debe ser, hasta con cariño a los infantiles, que puedan participar todos. Valorar las acciones dentro de la cancha, que son muchas y a veces si no intervenimos los adultos los niños las resuelven con una facilidad tremenda, incluso pasan más desapercibidas. Dentro de las canchas infantiles hay excelentes acciones que también pasan desapercibidas.
EC —En cada partido uno de los dos equipos se lleva la Tarjeta Celeste.
GR —Sí.
EC —¿Y qué hace después con esa tarjeta?
GR —Se va a llevar una tabla de puntos en la cual va a haber un equipo ganador, como la tabla del fair play, pero más simbólica, porque de hecho hay ligas que no sacan tarjetas amarillas o rojas a los más pequeños, sí a los más grandes. De repente le avisan al técnico “este niño está observado”, “cambiá este niño por tal falta”. Pero a los más grandes sí se les saca. Ahí estás penalizándolo, marcándole una actitud negativa. Entonces mostrarle también que le reforzás una actitud positiva, una buena actitud, lo va a ayudar en su autoestima y es el mensaje que también se quiere transmitir a los demás, incluso a los adultos.
EC —Obviamente los niños tienen la esperanza de ver a los ídolos del fútbol, tener delante a esos que habitualmente ven en televisión. ¿En qué medida, con qué frecuencia los jugadores van a alguna de estas actividades?
GR —Muchos me llaman o tratamos de coordinar y de hecho han ido algunas jornadas incluso, pero son más las veces que van en forma anónima. Muchos de repente hacen muchas acciones que pasan desapercibidas, aunque parezca mentira es así. Y la gente lo disfruta, porque de repente están en una redondilla, como fue uno de los programas que ya terminó, La Banda Celeste, que duró dos años y medio. Fue un programa que se hizo con el Ministerio del Interior y otros enfocado en adolescentes que estaban con pequeñas entradas a comisarías, delitos leves, muy livianos, para tratar de que esos jóvenes no volvieran a caer en esos malos pasos.
EC —En ese programa en más de una ocasión aparecieron los jugadores.
GR —Sí. Estaban Castillo, Seba, la Tota cuando andaba por acá, Andrés Scotti y otros. Dos por tres estaban jugando con ellos, jugaban al rugby, de repente se aparecían y veías a Andrés corriendo con ellos. Son cosas que esos muchachos no olvidan más.
EC —Si pasamos raya y pensamos en el futuro, ¿qué tienen por delante? ¿Hay iniciativas nuevas?
GR —Esto es el árbol celeste, si entran en la web lo van a ver. Están las raíces, que no se nombraron aquí, porque también tenemos una mirada hacia los jugadores de fútbol de nuestra historia, los cuales también necesitan algún tipo de ayuda, entonces hay un programa que les da alimentos, pañales, etcétera, como una ayuda al adulto mayor, en este caso exfutbolista, que no la está pasando bien y queda un poco olvidado en la historia. Están nuestras raíces, nuestros troncos, que vendrían a ser las proyecciones en cuanto a las escuelas y proyectos a continuar, en que los frutos y las hojas puedan tener su mirada hacia el futuro.
Hay algunas cosas con actores, apostando a fortalecer lo que ya tenemos. Educación, apoyar más que nada eso; trabajar con el tema de la salud, estamos tratando de generar un vínculo con Anda para trabajar el cero caries, por ejemplo, el programa de ellos de higiene bucal. Ir generando esta red de fortalecimiento para que la infancia y la adolescencia tengan más contención en su desarrollo.
EC —Tengo acá uno de los mensajes que mandan los oyentes que puede servir para el cierre. Dice Miguel: “Con el ejemplo de Japón, de los hinchas japoneses en el Mundial limpiando las tribunas donde habían estado al final de un partido, pensaba anoche por qué la FIFA no establece reconocimientos y premios a la hinchada fair play por su comportamiento en cada campeonato, excelencia de comportamiento, etcétera”. Quizás por acá también ustedes puedan trabajar, adelantándose a la FIFA eventualmente.
GR —Está bueno, está muy bueno. En general se trata de estimular eso desde la infancia. Hay Escuelas Celestes que trabajan mucho en eso, hay escuelas que trabajan con el cuidado del medioambiente, otras trabajan el tema de plantar, la importancia de tener una huerta. Los niños van, juegan al fútbol, pero también tienen sus plantitas. Los días de lluvia, cuando no pueden estar al aire libre, hay educadores, orientadores técnicos y referentes que trabajan con ellos, les regalan una plantita que tienen que cuidar, regar, porque así es la vida. Entonces también generan ese vínculo de compromiso y responsabilidad. Trabajar siempre por ese lado. El medioambiente es uno de los puntos a cuidar.
EC —Vas a tener que agradecerme porque te distraje durante un rato, te di una oportunidad de bajar la ansiedad…
GR —Sí, pero ya estuve mirando algunas imágenes y ya estoy con el nudo en la garganta.
EC —Mejor te dejo ya que te zambullas.
GR —¡Lo mejor para hoy y para todos los celestes!
EC —Felicitaciones por el trabajo que hacen.
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Transcripción: María Lila Ltaif









