
Nestlé y Conaprole firmaron un acuerdo de co-inversión para lanzar una iniciativa orientada a reducir la huella de carbono en la producción lechera. El proyecto consiste en plantar especies arbóreas seleccionadas en los tambos de productores cooperativistas de Conaprole. Estos árboles funcionarán como sumideros de carbono, capturando gases de efecto invernadero y disminuyendo el impacto ambiental de los ingredientes lácteos que Nestlé adquiere. En esta primera etapa participan más de 40 productores y se espera que se sumen más en los próximos años. La iniciativa es financiada en conjunto por ambas empresas y los productores, quienes además accederán a conocimientos actualizados y mejores prácticas en agricultura sostenible.
Uruguay fue elegido por su reconocimiento como uno de los países más sostenibles y por su liderazgo en producción lechera sustentable. Un estudio de AgResearch (Nueva Zelanda) determinó que el país tiene una de las huellas de carbono más bajas por litro de leche a nivel mundial, lo que lo posiciona como proveedor estratégico en cadenas de valor sostenibles.

Nestlé, la mayor empresa de alimentos y bebidas del mundo, opera en 186 países y mantiene un fuerte compromiso con la sostenibilidad. En 2020 presentó su hoja de ruta hacia emisiones netas cero, con el objetivo de reducir un 30% sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y alcanzar la neutralidad en 2050. Aproximadamente el 95% de sus emisiones corresponden al Alcance 3, es decir, aquellas generadas fuera de sus operaciones directas, siendo los ingredientes lácteos y ganaderos responsables del 30% del total.
Conaprole, principal exportador de lácteos de América del Sur, tiene presencia en más de 70 países y es reconocida por la calidad de sus productos, su trazabilidad y su compromiso ambiental. Su estrategia de sostenibilidad se basa en el programa Tambo Sustentable, que impulsa prácticas como la gestión de efluentes, reducción de emisiones, economía circular, menor uso de plásticos y forestación. Uno de sus objetivos es reducir en un 15% las emisiones para 2030. Actualmente, su huella de carbono es de 0,88 kg de CO₂ por kg de leche corregida por grasa y proteína, en línea con su hoja de ruta.
El acuerdo entre ambas empresas refuerza su compromiso con la sostenibilidad y la acción climática, promoviendo un modelo de producción responsable alineado con los objetivos globales de reducción de emisiones y agricultura regenerativa.
















