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La Mesa TIC, martes 8 de agosto

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EC —Es una actividad que se desarrolla durante un par de jornadas.

JMU —Durante un par de jornadas, el 9 y 10 de setiembre, en el Prado. La inscripción es gratuita para los que son investigadores y solamente tiene costo cuando es un equipo de una misma empresa que quiere ir a hacer un proyecto allí, pero es un costo mínimo.

EC —¿Todavía no se sabe cuáles son los problemas que se les van a plantear?

JMU —No, los problemas se plantean dos días antes. Hay un taller que es obligatorio, en el cual se les da una inducción de negocios, de problemáticas específicas, formación, y ahí se plantean las temáticas para que todos partan de la misma posibilidad para hacer los desarrollos durante ese fin de semana.

EC —Se trata de que, reunidos en equipos, busquen esas alternativas.

JMU —Y entreguen un producto mínimo, un prototipo y un plan de negocios de cómo lo implementarían.

EC —El año pasado fue la primera edición. ¿Cuáles fueron los problemas? ¿Cuánto han avanzado los ganadores de aquella vez?

JMU —El proyecto que ganó el año pasado, que fue Viciator, un equipo que propuso una caravana digital para las ovejas y una aplicación para controlar el abigeato, fue un proyecto bárbaro y al día de hoy es una empresa que está desarrollando su producto. Viajaron a Inglaterra, porque fue parte del premio del año pasado, a una exposición, se vincularon y continuaron con el proyecto. Fue muy exitoso. La mayoría de los proyectos del año pasado, aunque había otras temáticas, tuvieron que ver con el abigeato, hubo tres o cuatro proyectos relacionados con esa temática.

EC —Vamos a Victoria Alonsopérez. Yo dije en una frase en qué consistía Chipsafer. Vamos a dar más detalles, aclarando además que ese no es el único camino en el que estás metida.

VICTORIA ALONSOPÉREZ (VA) —Sí, en Chipsafer estoy 100 %. Es una plataforma para el monitoreo de ganado, para detectar anomalías en el movimiento de los animales.

EC —¿Qué quiere decir anomalía en el movimiento?

VA —Generalmente los animales tienen un patrón de movimiento que obtenemos con nuestros algoritmos, y si hay algo anómalo, algún tipo de movimiento que no es el que hacen generalmente, alertamos, porque eso puede significar que tienen una enfermedad. Para eso tenemos sensores que pueden ser caravanas o collares que trasmiten información de la posición y el movimiento de los animales y después nosotros procesamos toda la información.

EC —Esos sensores son independientes de las caravanas del sistema de trazabilidad.

VA —Sí, es otra tecnología completamente diferente. Son sensores activos, la diferencia es que la caravana es un sensor pasivo, tenés que ir con un lector y leerlo, mientras que lo nuestro manda la información. Yo estuve en África a principios de año, ahora estamos también en Europa y en setiembre arrancamos acá.

EC —¿En setiembre empieza a utilizarse esta tecnología acá?

VA —Sí, tenemos un proyecto con una empresa grande, estamos probando a ver cómo funciona acá en Uruguay, porque en América del Sur lo tenemos en Brasil, nada más. Si funciona, ya podría usarlo cualquiera.

EC —¿Otro ejemplo de tus proyectos?

VA —Otro que había hecho antes, en el que ahora ya no estoy, está más mi socio, es el tema de los drones, que son drones para agricultura y para forestales. Yo me fui del proyecto que teníamos acá en Uruguay, ahora estoy en Brasil, y mi socio de ahí tiene una empresa de drones que están desde el 2006. Fueron de los primeros y hacen drones que cuentan árboles o también hacen monitoreo de los cultivos.

EC —Supongo que con un desafío por el lado de la autonomía de esos vehículos.

VA —Sí, compartimos la oficina en Río, siempre hay un dron volando por la oficina, a Gabriel le encanta volar drones. [Risas] Es gracioso, estamos en una mesa como esta y de repente pasa un dron… Es una casa de dos pisos y entran por arriba, van por abajo, todo. Los que se usan para forestales tienen más o menos dos horas de autonomía. Y en este momento tienen una autonomía tan grande que despegan y aterrizan solos.

EC —Vamos al productor, le voy a preguntar a Gerardo en su condición de productor a propósito de experiencias como estas y cómo las están viendo ustedes.

GERARDO GARCÍA PINTOS (GGP) —Es fantástico lo que está pasando en Uruguay en esta dirección de la modernización del sector agropecuario, agroindustrial y todo lo conexo. Porque es algo silencioso pero que ha calado profundamente y los productores nos hemos transformado en usuarios de un montón de cosas de estas, convencidos de que esto mejora la gestión de nuestros establecimientos y nos ayuda a un mejor desempeño y a corregir cosas. Creo que por ejemplo los remates por pantalla, los remates virtuales –recordarás que fuiste al segundo en la Rural del Prado hace exactamente 18 años–, nos han domesticado y nos han puesto en otra dimensión. Ha sido transformar la comercialización del principal rubro agropecuario y probablemente del Uruguay, como es la comercialización de ganados, y transformarla en un grupo de tecnologías que a su vez están basadas en la confianza de las cabezas y de los humanos que las llevan adelante. Porque no es tecnología por tecnología, sino tecnología basada en la experiencia de gente que sabe del negocio, en este caso de comercialización de hacienda. Lo cierto es que en base a software, a comunicaciones, a llegar a través de televisión, de internet y de todos los medios que hoy hay y que la gente crea y opera nos ha ayudado a cambiar.

Otra cosa que también ha ayudado muchísimo en el sector agropecuario ganadero en la misma dirección, que nos ha llevado a todos a aggiornarnos y cambiar nuestro modus operandi, es la utilización de los métodos de selección por EPD (desviación esperado de progenie), que predice con bastante precisión cómo van a ser los hijos de un toro, de una vaca, de un carnero, de una oveja, de un chacho. Eso está basado en software, en métodos de simulación y de predicción y en comunicaciones. Los cabañeros por ejemplo hacemos comunicaciones al SUL (Secretariado Uruguayo de la Lana), al INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias), a la ARU, eso se procesa en software específico y todas esas cosas dan productos que después los cabañeros usamos, pero las usan los productores comerciales.

Por ejemplo, la gente está muy acostumbrada a revisar, antes de los remates, en forma de webs, cómo va a ser la oferta y en base a eso, con mucho más tiempo, meditar sus compras, sus orientaciones. Cuando no teníamos estos instrumentos, si te presentaban un toro o un carnero en una pista tenías que tomar la decisión ahí.

Todo este tipo de cosas han calado, junto con otra cantidad de cosas que están en funcionamiento y otras que están organizándose y que van a venir pronto, que hacen que el sector agropecuario en todos sus rubros esté muy compenetrado, muy aggiornado y muy proclive a recibir nuevos servicios que sean útiles para la producción.

EC —¿Efectivamente hay una apertura? ¿La apertura es extendida?

GGP —La apertura es muy extendida.

EC —¿Qué pasa en materia de costos, cuando hay que encarar un proyecto de estos?

GGP —La apertura es muy extendida. En la Dirección de Asuntos Económicos de la ARU ayer me pasaron una encuesta de la ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación) en la cual está medido que el sector agropecuario es de los más proclives a recibir innovaciones. La cancha está, estamos los productores para recibir el menú de cosas que nos ofrezca el mundo de los servicios, pero somos selectivos, elegimos cosas que sean aplicables y útiles, no la tecnología por la tecnología en sí misma y que encarezca los procesos de producción.

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