
EC —Se dan situaciones de esas, o se enfrentan a decisiones de ese tipo.
GGP —Sí, a veces en la novelería tecnológica aparece en el menú ofertas tecnológicas pasadas de rosca que son buenas tecnológicamente pero que nos encarecen el proceso de producción.
EC —Por ejemplo, ¿cuál?
GGP —No voy a quemar a nadie, pero hay casos. El mercado lo acomoda, porque la gente no los compra, si no tienen esa utilidad o si te suben los costos la gente no los usa.
EC —Sobre este punto, no sé si los otros quieren decir algo…
ROM —Yo comparto esa visión, y comparto que la tecnología por la tecnología en sí misma no sirve para nada. Les contaba a ellos afuera que durante el proceso del sistema de trazabilidad muchísimas veces venía gente y me decía “¿por qué no hacen esto?, ¿por qué no incorporan esto y lo otro?”, y siempre les decía “¿para qué?”. Es una cosa a dos puntas, no es solamente del lado del que compra, en este caso el productor, sino también del que genera ideas, las empresas de informática. Uno no puede generar ideas innovadoras, de provecho en sentido productivo y aceptadas por los productores si se maneja en un castillo tecnológico sin tener en cuenta la realidad. Ese es el tema clave, hay que entender la realidad del campo uruguayo, que no es igual a la de otros países. En el caso de la ganadería estamos hablando de ganadería extensiva, a cielo abierto, tiene características distintas de lo que puede ser en Europa o en otros países. Eso es dificultoso y a veces hace que, más allá de la necesidad de incorporación de tecnologías, esta evolución sea más lenta, porque hay que juntar dos puntas de pensamiento.
Las empresas de informática no somos ajenas a lo que es la sociedad en general en el Uruguay, donde todavía, a pesar de que ha habido cambios, hay gente que piensa que los productos agropecuarios son commodities que significan atraso y que sería mejor que exportáramos otras cosas. Falsas contradicciones como la producción de software contra la producción agropecuaria, cuando en realidad deberíamos entender que son complementarias. Las empresas informáticas tenemos el problema de la macrocefalia de todo el país, no conozco ninguna empresa más o menos relevante de informática que esté radicada en el interior, están todas radicas en Montevideo. Y en general con poco conocimiento de la realidad del campo. Entonces es todo un proceso que hay que trabajar juntos.
JMU — Comparto con Roberto, Roberto es crítico, es de los más críticos que tenemos en la industria, por eso también es muy respetable su posición. Y comparto mucho con Gerardo, nosotros muchas veces empujamos soluciones que no tienen un sustento real en la economía o no tienen un beneficio real.
Me gustaría tirar el tema del internet de las cosas, que es algo que está un poco manoseado, en el sentido de que en cada evento todos hablan de lo mismo y en realidad no dicen mucha cosa.
EC —Recordemos qué es el internet de las cosas.
JMU —Para aterrizarlo con algo sencillo, hoy se ha democratizado mucho a nivel de costos la posibilidad de desplegar sensores en terreno, algo que antes era impensado. Hoy se pueden desplegar miles de sensores de muy bajo costo, con una batería operativa de cinco años, con un alcance de 20 km en el campo y de 2 km en la ciudad. Eso permite hacer una cantidad de cosas que antes eran imposibles de pensar, porque dependían de que alguien fuera a medir la humedad o a aplicar el riego. Hay sistemas de fotografía aplicados en drones que analizan las fotografías, saben qué es lo que está cultivado abajo y dónde hay que regar y dónde no, cuál es la salud de lo que se está plantando. Internet de las cosas también quiere decir que hoy un alumno de secundaria, como ya ha pasado con un equipo que viajó al exterior, con Arduino, con una placa que puede programar él, puede controlar esos dispositivos.
EC —Estás hablando del ejemplo del liceo de Tala.
JMU —Sí. Creo que la gran revolución que habría que aplicar al campo –y por eso lo que hay que hacer es abrir, como la Hackathon, que lo que busca es abrir ese mundo– es juntar una cabeza con la otra, buscar aplicaciones de una tecnología que está superdisponible hoy, barata, con gente que quiere hacer cosas. Porque en el pasado ¿qué pasaba con el agro? Había que desarrollar algo, había que contratar una empresa, salía una fortuna; hoy hay cantidad de equipos de desarrollo que están ávidos de desarrollar aplicaciones y entregarlas, muchas de ellas gratis. Entonces creo que hay un mercado, algo que está creciendo que sería buenísimo poder juntar, y es buenísimo que estemos juntos en la mesa para pescar oportunidades, para poder descubrir estas oportunidades.
ROM —La Hackathon es una muy buena iniciativa de CUTI en ese sentido, tratar de promover.
EC —Ahí sí se da el intercambio entre los que manejan la tecnología y los que tienen determinadas necesidades.
ROM —Creo que esto es un trabajo de todos, en el cual la CUTI cumple su papel, las gremiales agropecuarias cumplen otro, las empresas en particular cada una. Es un proceso que nos abarca a todos. Esto que yo decía de conciencia agropecuaria nacional es un tema de todos, también de ustedes los periodistas. Entonces no es que sea crítico, digo que hay que trabajar, hay que trabajar mucho entre todas las partes en generar esa conciencia que haga que podamos visualizarnos como país desarrollado basado en la exportación de productos agropecuarios, y que eso no significa la exportación de commodities sin valor, sino al revés. Un caso paradigmático es el de Nueva Zelanda. Yo soy productor aparte y capaz que eso mezcla mi visión, pero nosotros compramos todos los días balanzas electrónicas, dispositivos de lectura, todo neozelandés, entonces creo que es un ejemplo para seguir.
Creo que el fondo de la cosa, y esto es de largo alcance, es eso, es una conciencia entre todos, empresas y sector agropecuario, de que podemos hacer, desde el punto de vista de las empresas cosas de mucho valor, de mucho valor tecnológico, asociadas a la producción agropecuaria.
GGP —Complementando, en la ARU, que somos de 1871, si habremos pasado por etapas distintas de la tecnología en el mundo y en el Uruguay que en su momento apoyamos el alambramiento de los campos y ahora apoyamos la Hackathon. Siempre estamos tratando de apoyar cosas que van tres pasos adelante y marcando el nivel de las cosas a las cuales se podría llegar. Siempre hay que estar tratando de jugar en los escenarios que pueden darse en el mundo futuro y darles oportunidad a los jóvenes. Porque no es necesariamente para los jóvenes, pero los que aparecen, los actores que aparecen son los jóvenes. En este mundo tecnológico que está globalizado y hay información de todo tipo, hay muchos chicos uruguayos que están saliendo al exterior. Yo tengo dos sobrinos ingenieros agrónomos recién recibidos que están en Australia, mi generación no iba cuando salíamos de Agronomía a vivir a Australia un año, o a Nueva Zelanda, que son dos países referentes nuestros, que viven en el libre mercado. Uruguay vive en el libre mercado, entonces otra de las cosas es que las tecnologías tienen que aplicarse al tipo de producciones en las cuales te toca vivir. Es distinta me imagino la tecnología que se puede aplicar en el campo en países que viven con subsidios que en países en los cuales vivimos a cielo abierto, seguramente Uruguay, Nueva Zelanda y Australia son de los pocos del mundo que lo hacemos.
Entonces esos jóvenes que están saliendo y vuelven, vuelven mucho más completos que cuando se fueron, vuelven con muchas más cosas y vuelven sabiendo cosas que funcionan bien en el exterior y algunas que funcionan mal y que de alguna manera te ayudan a ratificar las cosas que estamos haciendo acá. Yo contaba que nuestros avances en riego en el SUL en Cerro Colorado se basaron en la vivencia de uno de mis hijos y sus amigos en Nueva Zelanda en el 2007, que cuando vivimos y comprobamos que tenían las áreas de los tambos 100 % regadas, los mayores de la dirigencia acá nos dijimos “¿por qué no lo podemos probar?”. Ese es un ejemplo de cosas que viven los chicos en el exterior que hacen que las pruebes en Uruguay y vayas dando pasos en la dirección de la tecnología que vas probando si funciona o no. Siempre es la tecnología llevada a la relación económica que justifique en el ambiente en el cual vivimos y producimos, que es Uruguay.
EC —Una pregunta podría ser ¿tecnología para qué?, que aparecía hace un rato. ¿Para qué? Para bajar costos, para mejorar la productividad, para aumentar la calidad…
ROM —Está todo mezclado. El correcto uso de la tecnología genera más uso de la tecnología. Yendo al caso del sistema de trazabilidad, en toda una etapa de consolidación del sistema lo que valía era hacer que esto fuera usado por la gente, hoy la cadena cárnica depende absolutamente del manejo y el funcionamiento del sistema de trazabilidad. Pero hoy hay nuevas etapas, generamos durante años un montón de información, ¿qué hacemos con ella? Ahí entran nuevas tecnologías. Big data, inteligencia artificial, vi, manejo de información. La tecnología bien usada genera a su vez horizontes para poder aplicar tecnología más moderna, porque hoy en el campo de la informática si hablamos de big data e inteligencia artificial estamos hablando de allá arriba. Es muy importante entender eso.









