
“Las máscaras permiten enfrentar la vida. Podemos ser lo que queremos… o lo que quieren que seamos. Las máscaras han sido testigos de todas las historias. Construyen identidad. ¿Y tú, qué máscaras has habitado? ¿Cuáles habitas? ¿Qué historias te quedan por contar?”
Así comienza la Primera antología hispanoamericana de narrativas en cárceles, esta iniciativa forma parte del Programa nacional de educación en cárceles del MEC, que implementa propuestas educativas no formales, dirigidas a las personas privadas de libertad.
Los textos que se recopilan en esta antología pertenecen a autores de 21 cárceles diferentes, ubicadas en países como Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, España, Honduras, entre otros.
Uno de esos textos llamado “Con las alas rotas. Las máscaras que habité”, pertenece a Mirna Nahir Silva Suárez, una estudiante universitaria privada de libertad de la Facultad de información y educación de la Universidad de la República. Escuchemos un fragmento leído por ella:
“La máscara que habito hoy es de un aprendizaje de la vida, en el contexto de encierro donde me encuentro, a pesar de haber venido con un título universitario en la mano, nunca hice de la delincuencia mi modus vivendi. Por el envío de una caja, de favor y por generosidad, estoy acá. Igualmente, esta máscara, ¿Me activará las alas rotas para volar más alto? No lo sé, quisiera poder habitar una máscara de aprendizaje para poder entenderlo todo y mejor”
¿Cómo surgió la idea de hacer esta publicación? ¿Qué impacto tienen estos espacios de creación en la vida de las personas privadas de libertad? ¿En qué otras cosas se está trabajando en este programa?

Para conversar sobre estos puntos, Gabriela Pintos conversó con Nicolás Jara, coordinador del programa nacional de educación en cárceles y con Andrea Gil, coordinadora de programas territoriales de la dirección nacional de educación.









