Análisis económico: Claves del mercado eléctrico uruguayo durante el 2019

La generación eléctrica aumentó un 14 % con respecto al 2018.

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ROMINA ANDRIOLI (RA): Cerró 2019 y estamos en plena temporada de balances. Por eso y aprovechando las cifras oficiales que divulgó UTE en estos días, en el espacio de análisis económico de hoy les proponemos repasar la situación del mercado eléctrico uruguayo, un sector muy particular y que ha venido atravesando profundas transformaciones durante los últimos años. Para eso, estamos en diálogo con Alicia Corcoll, economista de Exante.  

FELIPE LLAMBÍAS (FL): Alicia, si te parece comencemos por repasar los números clave del mercado eléctrico uruguayo del año pasado: ¿qué ocurrió con la generación? ¿produjimos más electricidad que en 2018? 

ALICIA CORCOLL (AC):En todo el 2019 la generación eléctrica alcanzó a 14.000 GWh aproximadamente, lo que supuso un aumento fuerte frente al 2018, de 14 %. Es un cambio de dinámica realmente importante, porque veníamos de varios años con aumentos bastante moderados en la producción de electricidad (por ejemplo, la generación subió 3 % en 2017 y sólo 1 % en 2018). 

UTE publica regularmente información con bastante apertura y se puede ver qué está ocurriendo a nivel de cada una de las distintas fuentes y esos datos lo que muestran es un comportamiento variado, el aumento no fue generalizado por recurso.

FL:  – ¿Cuáles son los destaques por fuente de generación? 

AC:  En realidad, a diferencia de años previos la energía eólica no creció en 2019 y la fotovoltaica tampoco. De hecho, la generación de esas dos fuentes se mantuvo estable (en niveles prácticamente idénticos a los del 2018). 

Acá tampoco hay que perder de vista que son dos fuentes cuya generación venía creciendo a tasas súper fuertes en los últimos años, a raíz de todo lo que fue el cambio en la matriz energética de nuestro país. La producción eólica, por ejemplo, creció a tasas enormes hasta el 2015. En los años más recientes seguía creciendo a tasas altas pero ya más moderadas: un 25 % aproximadamente en 2017 y 2018. Y ahora el 2019, como decíamos, ya fue de estabilidad, pero en niveles que igual suponen una escala bien importante para lo que es el sistema uruguayo. En 2019 la generación eólica representó un 35 % de la producción total, mientras que en 2015 por ejemplo había sido menos de 20 % y en 2010 apenas era un 1 %. 

Algo similar ocurre con la energía fotovoltaica, aunque en este caso su peso en el total es mucho más acotado: pesa más o menos un 3 % en la generación total.

FL:  – ¿Y qué pasó con las otras fuentes renovables? Con la biomasa o con la generación de las represas, por ejemplo.

AC:  – Hubo un aporte relevante de la producción de energía en base a biomasa que subió cerca de un 5 % frente a 2018 y contribuyó con un 6 % de la generación total. Allí obviamente es clave la biomasa forestal de las plantas de celulosa que operan en Uruguay. Y en el caso de la energía de las represas, sí vimos un aumento muy fuerte y que en definitiva explica ese aumento total que comentábamos antes. La generación hidroeléctrica subió casi un 30 %, rebotando después de lo que había sido un verano 2018 de sequía. 

Así que si sumamos todo esto que venimos mencionando hasta ahora, en 2019 un 98 % de la producción eléctrica del país provino de fuentes renovables. Este no es un número que sorprenda, porque hace años que Uruguay viene abasteciéndose casi exclusivamente con estas fuentes, cada vez se recurre menos a las centrales térmicas de UTE.

FL:  – Ahora, venimos marcando que la producción eléctrica subió casi un 15 % el año pasado, esa electricidad: ¿se está destinando a cubrir una mayor demanda de electricidad por parte de las familias o de las empresas? ¿O se trata más bien de que Uruguay está exportando cada vez más flujos importantes de energía a la región?

AC:  – Es una muy buena aclaración. En realidad, el consumo interno de electricidad hace muchos años que no sube, lo cual está en línea con una economía que crece poco y con avances tecnológicos que tienden a hacer más eficiente el consumo. En 2019, en particular, el consumo interno tuvo una pequeña caída, de 1 % versus lo que se había consumido durante 2018. 

Lo que está ocurriendo, como tú decías, es que en 2019 subieron muchísimo las ventas de energía eléctrica a la región. Los flujos de exportación vienen teniendo oscilaciones fuertes mes a mes, pero llegaron a sumar unos 3.000 GWh durante todo el 2019: más que el doble que en 2018. 

Ahora, me parece que también es importante tener en cuenta que así como han subido mucho los volúmenes exportados, los precios a los que se vende esa energía todavía siguen siendo muy bajos. Si miramos los registros de comercio exterior, estamos hablando de un promedio de US$ 30 por MWh en 2019. 

Lo que en general señalan los especialistas del sector es que Uruguay tiene una holgura bastante grande en términos de capacidad instalada por todas las inversiones que hubo en el sector en la última década, que se está aprovechando con más envíos a la región pero que no está siendo rentabilizada con buenos precios de venta. El desafío aquí parece ser avanzar en conseguir precios más atractivos en esos negocios de exportación.

FL:  – Para terminar, ¿hay cifras de cómo ha cambiado la composición de este mercado en relación a la participación del sector privado? Te lo pregunto porque tradicionalmente la UTE era el actor preponderante, pero con todo ese crecimiento de la capacidad instalada de generación eólica, solar y de biomasa la transformación ha sido fuerte.

AC:  – Sí, en realidad UTE también ha invertido en proyectos de renovables. Pero es claro que hubo un cambio muy relevante. En 2019 un 35 % de la capacidad instalada del sector estaba en manos privadas, 45 % en UTE y un 20 % correspondía a la represa de Salto Grande, que suele distinguirse en las estadísticas porque en realidad es de propiedad binacional. Si lo miramos en generación efectiva (y no en la capacidad de producción), los generadores privados representaron casi un 40 % de la producción el año pasado. Es un número realmente significativo si miramos la foto de algunos años atrás. En 2010, por ejemplo, ese porcentaje era menos de 5 %. 

En definitiva, todas las cifras de 2019 reafirman que se trata de un mercado que cambió enormemente: en lo que hace a la capacidad de generación, a los volúmenes producidos, a la tecnología empleada. Los cambios en el margen ya no son tan fuertes como los que vimos algunos años atrás, pero sin duda son cambios que han llegado para quedarse. Y seguro es un mercado interesante para seguir mirando de cerca, porque cambios en los patrones de demanda y en la tecnología probablemente van a seguir empujando otras transformaciones en los próximos años.

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Gabriela Pintos

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