Análisis Económico

¿Cómo llega el gobierno en materia fiscal en la antesala a la presentación del proyecto de Ley de Rendición de Cuentas? (Exante)

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En Perspectiva · Análisis Económico – ¿Cómo llega el gobierno en materia fiscal en la antesala a la presentación del proyecto de Ley de Rendición de Cuentas?

EMILIANO COTELO (EC): En el día de mañana el Poder Ejecutivo presentará en el Parlamento el proyecto de Ley de Rendición de Cuentas correspondiente al ejercicio 2025.

En esa instancia, el gobierno actualizará oficialmente sus proyecciones macroeconómicas para los próximos años y propondrá modificaciones respecto a los créditos presupuestales definidos en el Presupuesto

De hecho, el viernes el ministro de Economía, Gabriel Oddone, ya adelantó que no será una rendición de cuentas de un artículo y de gasto cero, sino que se contempla un incremento de US$ 31 millones respecto a la planificación del presupuesto original. 

Hoy les proponemos dedicar el espacio de análisis económico a discutir sobre la situación de las finanzas públicas con las que se llega a la presentación del proyecto completo de Rendición de Cuentas.

Seguramente, luego de conocido el documento, volvamos sobre las novedades concretas. Estamos en contacto en los próximos minutos con el economista Luciano Magnífico, gerente en Exante

ROMINA ANDRIOLI (RA): Luciano, ¿cómo llega el gobierno a esta instancia de Rendición de Cuentas? 

LUCIANO MAGNÍFICO (LM): Llega con una restricción fiscal relevante y en un contexto de deterioro de las expectativas, que supone también desafíos a nivel político de cara a esta Rendición de Cuentas.

En el plano fiscal, los últimos datos publicados por el Ministerio de Economía marcaron que el déficit del sector público consolidado se ubicó en el año móvil a abril en 4,6% del PIB (ajustado por un efecto extraordinario por el adelanto de salarios, transferencias y pasividades correspondientes a mayo). 

Si bien por ahora el desvío respecto a la proyección incluida en el Presupuesto es de apenas 0,1% del PIB (el pronóstico oficial era de 4,5% del PIB para este año), existen algunos elementos a tener en cuenta respecto a la evolución futura de las cuentas públicas.

RA: ¿A qué te referís con eso?

LM: Por un lado, el escenario de menor crecimiento económico respecto al previsto en el Presupuesto, que llevó al equipo económico a corregir a la baja la proyección oficial de expansión del PIB de 2,2% a 1,6% para el promedio de este año, ha supuesto que los ingresos públicos tuvieran un desempeño peor a lo esperado.

En particular y repasando los diferentes rubros, las últimas cifras a abril marcaron que la recaudación neta de la DGI se ubica actualmente en 16,4% del PIB frente a una proyección para el conjunto de este año de 17% del PIB. Obviamente la recaudación puede cambiar en lo que queda del año, pero con estos últimos datos hay una brecha de más de medio punto del PIB.

En la misma línea, los ingresos netos del BPS (ajustados por el efecto del traspaso de fondos de los llamados “cuarentones” a este organismo) se situaron en 7,3% del PIB en el último año móvil, por debajo del pronóstico oficial de 7,5% del PIB. 

Por el contrario, los llamados “otros ingresos” del Gobierno Central se sitúan actualmente tres décimas del PIB por encima de la proyección del gobierno (2,5% del PIB vs. 2,2% del PIB). Eso está ayudando a amortiguar los desvíos que mencionaba antes. Sin embargo, también hay que marcar que en el último año móvil entra en este rubro una remisión grande de utilidades del BROU sobre finales de 2025. Es incierto si eso se va a repetir este año. 

RA: Estamos entonces en un escenario en el que los ingresos públicos han evolucionado por debajo de lo previsto por el gobierno, ¿qué sucedió a nivel del gasto público?

LM: Justamente estos desvíos que comentaba recién a nivel de la recaudación se han visto parcialmente compensados por un gasto público que se sitúa por debajo de las proyecciones oficiales para este año. 

A modo de referencia, el gasto primario de la administración central, es decir el gasto antes de intereses, se situó en el año móvil a abril en 28,9% del PIB (ajustado por el adelanto de egresos de mayo), por debajo del pronóstico de 29,3% del PIB.  

Sin embargo, también cabe señalar que la deuda flotante, que recoge pagos que están pendientes de hacer a proveedores, ha venido aumentando en los registros más recientes y se ubicó en el año móvil a abril en 0,6% del PIB. 

Esto implica una suba de 0,4% del PIB respecto a las cifras de cierre de 2025 y un guarismo similar al registrado a principios del año pasado, previo a realizarse el cambio de administración, además de representar un registro muy elevado en perspectiva histórica. 

En la medida en que la contabilidad fiscal es de base caja, todavía no recoge ese gasto, pero lo cierto es que está incurrido y lo esperable es que se pague próximamente; esto en definitiva repercutiría en un mayor nivel de gasto público en los meses siguientes.

RA: Con este panorama entonces, ¿cómo vieron los adelantos que hizo Oddone el viernes sobre el gasto incremental que vendrá en el proyecto de Rendición de Cuentas?

LM: No podemos ser muy asertivos hasta no ver el proyecto en sí. Por un lado, uno podría pensar que US$ 31 millones en un total de presupuesto de gasto del consolidado del Gobierno Central y el BPS de más de US$ 25.000 millones por año es una cifra chica (alrededor del 0,1%). 

Ahora, también es válida la pregunta de si esos recursos no podían justamente obtenerse a partir de reasignación de otras partidas. Tendremos que ver en el proyecto cómo está planteado todo esto y qué cambios hubo en otros incisos.

RA: ¿Está en riesgo el cumplimiento de la regla fiscal? 

LM: De nuevo, hay que esperar a ver el proyecto. El ministro Oddone ha sostenido en diversas apariciones públicas, incluida la del viernes, que las metas fiscales para este año, entre las que se encuentra el objetivo de resultado fiscal estructural de la administración central, se mantendrán sin cambios respecto a lo explicitado en el Presupuesto. 

Ahora, es difícil monitorear las partidas extraordinarias. Solo el Ministerio de Economía tiene una buena medición de eso durante el año. 

Por lo tanto, también podría ocurrir que el resultado global sea peor a lo planificado (como parecen sugerir los datos de abril) pero que no se incumpla la meta de resultado fiscal estructural porque se hacen ajustes cíclicos o por efectos extraordinarios que expliquen parte del desvío efectivo.

Estos son todos temas importantes. Uruguay tiene que mejorar las cuentas públicas, pero el riesgo país y el contexto global no le están poniendo particular urgencia. Ahora, las señales que envía el gobierno hacen a la credibilidad en la estrategia de ajuste futuro y en la confianza que puede tener el mercado de que en los próximos años sí veremos un mejor resultado fiscal. Realmente esperamos con bastante expectativa el proyecto completo que presentará mañana el Poder Ejecutivo al Parlamento. 

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