Análisis Económico

A diez años del referéndum del Brexit, ¿cuál es el balance económico del Reino Unido? (Exante)

Foto: Pixnio

En Perspectiva · Análisis Económico – A 10 años del referendúm del Brexit ¿cuál es el balance económico de Reino Unido?

EMILIANO COTELO (EC): A fines de junio se cumplieron diez años del referéndum en el que el Reino Unido votó por abandonar la Unión Europea. Diez años después, con el proceso ya completamente consumado, parece un buen momento para hacer un balance de lo que pasó con la economía británica en esta última década.

¿Cómo le fue a la economía británica en estos diez años? ¿Cuánto de ese desempeño se explica realmente por el Brexit y cuánto por otros factores globales? ¿Qué pasó con el comercio, la inversión y la inmigración, otra de las grandes banderas de la campaña por la salida?

Para conversar sobre esto estamos en contacto con el economista Alejandro Vallcorba, de Exante.

ROMINA ANDRIOLI (RA): Alejandro, antes de entrar en los números, recordemos el proceso. El referéndum fue en 2016, pero la salida efectiva tardó años, con varios vaivenes en el medio. ¿Podemos hacer un breve repaso?

ALEJANDRO VALLCORBA (AV): Fue un proceso largo y con varios vaivenes políticos. El referéndum surgió como una apuesta del entonces primer ministro del Partido Conservador David Cameron, que buscaba contener la presión del ala euroescéptica que crecía dentro y fuera de su partido, que le disputaban votos. Cameron prometió el plebiscito, pero dando por hecho que la opción de permanecer en la Unión Europea se iba a imponer con comodidad. Sin embargo, en junio de 2016 el resultado terminó siendo favorable a la salida de Reino Unido de la Unión Europea, con 52% de los votos, y Cameron renunció al día siguiente.

Lo sucedió Theresa May, que comenzó el proceso legal para concretar la salida de la UE, que inicialmente iba a durar dos años… pero el acuerdo de retiro que negoció fue rechazado varias veces en el Parlamento y hubo que pedir prórrogas. May terminó renunciando y en julio de 2019 asumió Boris Johnson, uno de los principales referentes de la campaña por el Brexit, que logró destrabar la salida formal en enero de 2020. Tras un año de transición, en enero de 2021 entró en vigencia el Tratado de Cooperación y Comercio, con lo cual el Reino Unido abandonó definitivamente el Mercado Único Europeo. El acuerdo implicó seguir con aranceles y cuota cero, pero empezaron a aplicarse controles aduaneros y nuevas barreras no arancelarias al comercio con la UE.

De ahí en más siguió habiendo bastante inestabilidad política, pero no necesariamente asociada al proceso del Brexit. De hecho, hace un par de semanas, Keir Starmer anunció su renuncia luego de tras casi dos años de mandato y, aunque todavía no hay confirmación oficial, los trascendidos ubican a Andy Burnham como favorito para sucederlo en las próximas semanas. Sería el séptimo primer ministro en la última década.

RA: Ahora, más allá de todo ese ruido político y del propio Brexit, ¿cómo fue el desempeño económico en general del Reino Unido en esta última década?

AV: Se pueden repasar varias variables macro, pero para sintetizar me voy a quedar con el PIB per cápita.

Hasta el referéndum en 2016, el PIB per cápita de Reino Unido crecía a la par del de Estados Unidos, en torno a 1,5% anual, levemente por encima del de la Unión Europea. Pero en la última década esa brecha se amplió, con Estados Unidos creciendo 2,3% anual, la Unión Europea 1,3% y el Reino Unido apenas 0,6%. Esa brecha se profundizó particularmente desde 2021, coincidiendo con la salida definitiva del Mercado Único.

RA: ¿Y eso obedece a factores propios del Reino Unido o más bien a lo que pasó en Estados Unidos o en otros países?

AV: Es difícil ser muy categórico y la verdad es que seguramente haya un poco de ambas cosas.

Por un lado, ya venimos hablando hace tiempo en el programa de que la economía estadounidense está en una fase de fuerte pujanza, apalancada en ganancias de productividad asociadas al desarrollo tecnológico, con EEUU a la vanguardia en ese terreno. Eso ayuda a explicar por qué a EEUU le fue tan bien en la comparación.

Por otro lado, Reino Unido también arrastra problemas propios desde antes del referéndum, como una tasa de ahorro históricamente reducida, baja productividad manufacturera y una actividad muy concentrada en Londres y el sudeste del país.

Pero, más allá de esos factores más estructurales, parecería que el Brexit sí tuvo un efecto negativo sobre el desempeño de Reino Unido frente a sus pares, y de hecho, hay un conjunto de estudios que van en esa dirección e intentan estimarlo. 

RA: A ver, ¿a qué estudios hacés referencia y a qué conclusiones llegan?

AV: Estimar cuánto hubiera crecido la economía británica sin el Brexit es un ejercicio muy complejo. Requiere construir un contrafactual, una especie de "Reino Unido hipotético" armado a partir de una canasta de países comparables que replicaban su trayectoria antes de 2016, y comparar la evolución efectiva contra eso.

Ese ejercicio exige adoptar varios supuestos; y en el medio, además, hubo una pandemia, una crisis energética y un ciclo de suba de tasas a nivel global que golpeó a todas las economías, por nombrar algunos efectos que pueden haber impactado sobre estas trayectorias, y no necesariamente a todas por igual.

Aun así, hay varios estudios de centros académicos, bancos de inversión y organismos oficiales que intentan esa cuantificación. Algunos analizan el impacto en el corto y mediano plazo, comparando la trayectoria efectiva con la tendencia previa al referéndum, y otros apuntan más al impacto de largo plazo. En conjunto, las estimaciones de esos estudios rondan entre un impacto negativo de 4% y de 10% sobre el nivel del PIB, con un promedio cercano a 6%.

RA: ¿Y cuáles fueron los principales canales por donde se explica ese menor crecimiento?

AV: Los dos canales que más se destacan son el comercio y la inversión.

En el caso de la inversión, la incertidumbre sobre cómo terminaría el proceso llevó a que muchas empresas postergaran o descartaran proyectos en Reino Unido. De esa forma, el ratio de inversión sobre PIB del Reino Unido se mantuvo estancado en 19% durante toda la década, tanto en el período 2016-2019 como en 2020-2025. En cambio, en Estados Unidos y la Unión Europea, que ya partían de niveles más altos en torno a 21%, el ratio inversión/PIB aumentó un punto adicional de PIB en los últimos años, hasta 22%.

En el caso del comercio, el Reino Unido tampoco logró recuperar dinamismo en el comercio de bienes tras la pandemia y hoy se ubica prácticamente en el mismo nivel de 2016, mientras que Estados Unidos y la Unión Europea sí lograron traccionar sus flujos comerciales muy por encima de ese nivel. Ahí claramente jugaron un rol los nuevos controles aduaneros y las barreras no arancelarias que empezaron a regir con la salida del Mercado Único en 2021.

RA: Más allá de los temas económicos, la gran bandera del Brexit era frenar la inmigración. En ese tema tampoco tuvo mucho éxito, ¿no?

AV: Sí, es así. Por un lado, es verdad que la migración neta desde la UE efectivamente se redujo, incluso pasó a terreno negativo en los últimos años. Pero eso fue más que compensado por un fuerte aumento del flujo desde fuera de la UE, que llegó a superar el millón de personas por año en el pico de 2023, entre estudiantes y gente que fue a cubrir vacantes en salud y cuidados. De hecho, la migración neta total llegó a máximos históricos en esos años, y recién en los datos más recientes empezó a moderarse.

Ahora, el tema no es solo cuántos entran, sino en qué sectores. De acuerdo con algunos estudios, buena parte de los inmigrantes europeos que se perdieron trabajaban en sectores de baja calificación como hotelería, agro, logística, cuidados, y el nuevo sistema migratorio, aunque terminó dejando entrar más gente en términos netos, no está pensado para cubrir ese tipo de puestos, y hay estimaciones que hablan de un faltante importante de trabajadores en esos rubros.

También hay evidencia de que esto contribuyó a un mercado laboral más tensionado, con más vacantes sin cubrir, lo que en algunos años terminó presionando salarios y precios al alza.

Entonces, el objetivo de controlar la inmigración en términos netos no se cumplió, y encima el cambio de composición generó fricciones en el mercado laboral.

RA: Para ir cerrando, con todo esto, aparece bastante recurrentemente la discusión sobre si el Reino Unido no debería dar marcha atrás en esta decisión.

AV: Sí, de hecho hubo un cambio importante en la opinión pública en esta década. En el referéndum de 2016 un 52% de los británicos votó a favor de irse, y hoy las encuestas muestran que un 57% considera que fue una decisión incorrecta. En la misma línea, un 43% de la población dice que el Brexit empeoró su vida cotidiana, frente a apenas un 11% que dice que la mejoró.

Ahora, más allá de esa discusión sobre si hubo un error o no, volver a la UE hoy parece algo lejano. Referentes de los dos grandes partidos, tanto laboristas como conservadores, coinciden en que eso no está en agenda. Y además, nada garantiza que se vuelva con las mismas condiciones de antes, y el propio proceso de renegociación traería mucha incertidumbre. Por eso, más que pensar en una marcha atrás, lo que sí parece razonable es que el Reino Unido busque mitigar algunos de los efectos generados. Las barreras no arancelarias implicaron un aumento de costos importante en algunas industrias en particular, y eso probablemente esté detrás de buena parte del freno que vimos en el comercio y en la inversión.

Entonces, poder avanzar en un acuerdo sanitario para simplificar el comercio agroalimentario, en el reconocimiento de títulos profesionales o en un esquema de movilidad para jóvenes, son medidas puntuales, pero que podrían aportar unas décimas de PIB en la próxima década, algo que no es menor dado el pobre desempeño que viene mostrando la economía británica.

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