Análisis Económico

Gobierno presentó proyecto de Rendición de Cuentas y actualizó sus proyecciones económicas para los próximos años (Exante)

Rendición de Cuentas en el Parlamento. Foto: Presidencia

Foto: Presidencia

En Perspectiva · Análisis Económico – El gobierno presentó el proyecto de Rendición de Cuentas y actualizó sus proyecciones económicas

EMILIANO COTELO (EC): El martes, el gobierno presentó ante el Parlamento el proyecto de ley de Rendición de Cuentas del ejercicio 2025. 

En conjunto con el articulado del proyecto, el Poder Ejecutivo también presentó la exposición de motivos, en la cual además de repasar lo actuado en el ejercicio pasado, también actualizó sus proyecciones macroeconómicas para los próximos años.

Para darle una primera mirada a este proyecto de Rendición de Cuentas, estamos en contacto con el economista Luciano Magnífico, gerente en Exante

ROMINA ANDRIOLI (RA): Como adelantaba Emiliano, uno de los puntos salientes de estos proyectos de Rendición de Cuentas es la actualización de los pronósticos macroeconómicos del Poder Ejecutivo. ¿Podemos empezar repasando los aspectos más importantes del nuevo escenario base del gobierno? 

LUCIANO MAGNÍFICO (LM): Sí, claro. A ver, como suele suceder en estas instancias, el gobierno realizó algunas modificaciones respecto a las proyecciones que había incluido en el Presupuesto que se presentó el año pasado. 

Si empezamos con el plano de la actividad económica, en el que el propio gobierno ya había anticipado que recortaría sus proyecciones, el gobierno oficializó ahora sí un pronóstico de crecimiento del PIB de 1,6% para el promedio de este año frente a la proyección anterior de 2,2%.

Más allá de este ajuste, nuestras proyecciones en Exante apuntan a un crecimiento todavía menor de la actividad económica este año, más en el orden del 1% promedio anual. A su vez, la nueva proyección oficial también está algunas décimas por encima de lo que marca la mediana de la encuesta de analistas que realiza el BCU y que apunta a una expansión de 1,3% para 2026. Por lo tanto, una primera conclusión es que la revisión a la baja de la proyección de crecimiento igual deja al gobierno con una cifra ligeramente arriba del consenso.  

RA: ¿Y para el resto del período de gobierno? ¿Las proyecciones también siguen estando por encima del escenario que manejan ustedes en Exante?

LM: Sí. El gobierno también recortó las proyecciones para los años siguientes, pero en una magnitud más acotada. En concreto, el escenario base de las autoridades contempla una expansión del PIB de 2,1% en 2027 (frente a la proyección de 2,4% del Presupuesto) y espera un crecimiento de 2,4% para 2028 y 2029 (lo que es una décima menos que la proyección anterior para cada año).

Esto implica también un crecimiento más alto del que contemplamos en Exante para el conjunto de ese período, aunque quizás allí haya que considerar un intento del gobierno de influir sobre las expectativas de los agentes.

Por otra parte, también tenemos diferencias a nivel de las proyecciones de los diferentes componentes del PIB, pero eso quizás lo podemos dejar para otro momento.

RA: Dejando el plano de la actividad económica, ¿hay algún otro cambio en las proyecciones macroeconómicas que valga la pena mencionar?

LM: Las nuevas proyecciones contemplan una inflación algo más alta para el cierre de este año, de 4,8% anual, recogiendo fundamentalmente los impactos en el precio de los combustibles por el conflicto en Medio Oriente, aunque luego convergería a la meta de 4,5% en los años posteriores.

Por otra parte, el gobierno también ajustó a la baja su proyección de tipo de cambio para todo el horizonte de pronóstico y ahora espera que el dólar se ubique en $ 40,5 al cierre de este año y en algo menos de $ 42 a finales del año que viene.  

Estos cambios suponen entonces una mayor inflación en dólares de la economía uruguaya en el conjunto del período de gobierno respecto a lo contemplado en el Presupuesto.

RA: Entremos ahora en el frente fiscal. Cuando hablamos con ustedes el lunes respecto a cómo se encontraban las finanzas públicas en la previa a esta Rendición de Cuentas, nos decían que para poder evaluar los anuncios que realizó la semana pasada el ministro Oddone respecto a esos US$ 31 millones de aumento del costo fiscal para 2027, era necesario esperar a leer el proyecto, ¿qué conclusiones sacan con el documento a la vista?

LM: Cuando uno toma los créditos presupuestales que se habían definido en el Presupuesto para el ejercicio 2027 y lo compara con lo que está contemplado ahora en este proyecto de Rendición de Cuentas, hay un aumento de los recursos en seguridad pública, en educación, en atención a las personas en situación de calle y en políticas de infancia y adolescencia, que eran todas prioridades que tenía el gobierno. En total, esos refuerzos suman unos US$ 77 millones al tipo de cambio de hoy. 

Los US$ 31 millones que mencionabas tú recién corresponden al aumento neto del gasto, porque en la exposición de motivos también explica que se introdujeron algunas reasignaciones presupuestales. 

Esto es, de los US$ 77 millones de partidas incrementales, US$ 46 millones se cubren con medidas sobre otros gastos. Puntualmente se prevé que US$ 22 millones provendrán de una racionalización de vacantes en el Estado, US$ 13 millones de una reducción en los gastos de funcionamiento y en los egresos asociados a misiones oficiales y gastos de protocolo y finalmente, US$ 11 millones provendrán de créditos inicialmente destinados al Instituto Nacional de Colonización. 

Por eso el gobierno se refiere a un incremento neto de US$ 30-31 millones aproximadamente. Y, paralelamente, también plantea que ese gasto incremental no va a redundar en un mayor déficit, sino que tendrá financiamiento “genuino”. 

RA: ¿Podemos detenernos en ese punto, Luciano? 

LM: Sí, lo que se postula es que ese incremento de gasto encuentra dos tipos de financiamiento, casi iguales. Por un lado, una reducción en la renuncia impositiva que hace el Estado por la compra de vehículos eléctricos e híbridos. Por otro lado, por una revisión en las estimaciones de los efectos de las “innovaciones impositivas” que fueron aprobadas el año pasado. 

RA: Bien, ¿entonces no hay cambios en las metas fiscales que se habían trazado en la Ley de Presupuesto?

LM: Exactamente. Eso es lo que venía planteando el Ministerio de Economía en sus últimas apariciones públicas y lo reitera en la exposición de motivos del proyecto.

De todos modos, también hay que decir que pese a estos ajustes que hizo el gobierno para poder “financiar” el costo fiscal incremental a partir de 2027, las proyecciones de resultado fiscal efectivo de este año sí se modificaron respecto al Presupuesto.

RA: ¿Cómo es eso, Luciano? 

LM: Me refiero a que no variaron las metas de resultado fiscal estructural de la administración central. Sin embargo, sí empeoró un poco la proyección de déficit global efectivo (es decir, sin corregir por ciclo ni por factores extraordinarios para este año). Eso es bastante consistente con las cifras que vienen marcando los últimos datos y que comentamos el lunes con ustedes. 

Como hemos comentado otras veces en el programa, nosotros en Exante solemos prestar mucha atención a lo que es el resultado del sector público consolidado, que además de la administración central, que es el perímetro relevante de la regla fiscal, también incluye a las empresas públicas, a las intendencias, al Banco de Seguros y al Banco Central. El proyecto de Rendición de Cuentas incluyó una proyección de déficit para este agregado de 4,7% del PIB este año, por encima de la proyección anterior que era de 4,5% del PIB.

Cuando uno lo mira por rubros, esta corrección está incorporando un recorte de alrededor de medio punto del PIB en la proyección de ingresos públicos, entre lo que destaca una caída de 0,2% del PIB en la recaudación de la DGI respecto a lo incluido en el Presupuesto.

RA: Antes decías que parte del gasto incremental se cubriría con una estimación de mayores ingresos tributarios por las modificaciones introducidas en el Presupuesto. Sin embargo, si te seguí bien, recién decías que las proyecciones de ingresos de la DGI se revisaron a la baja para este año. ¿Cómo puede reconciliarse eso? 

LM: Allí hay una dificultad. Puede estar ocurriendo que la recaudación termine debajo de lo esperado porque la economía está creciendo menos y porque se haya atrasado un poco el cobro de los nuevos impuestos respecto a lo que se preveía originalmente en el Presupuesto. Puede que esos efectos sean cíclicos o transitorios y simultáneamente podría ser el caso que el escalón “estructural” de ingresos será mayor.

Ahora, acá una nota de cautela. Siempre es difícil distinguir cuánto hay de cíclico y cuánto de estructural en los movimientos de la recaudación. Por eso, no deja de ser un riesgo estar aumentando el gasto cuando los ingresos se han comportado peor de lo que estaba previsto en el Presupuesto. Reitero, el gobierno estima que este desvío será transitorio y de hecho proyecta un resultado fiscal para 2027 que es algo mejor que el que proyectaba antes, pero el riesgo está. 

De hecho, la propia Rendición de Cuentas incluye un ejercicio de simulación al respecto del riesgo de que la economía siga creciendo poco y la recaudación no alcance los niveles proyectados.

RA: ¿Y qué resultados arroja ese ejercicio?

LM: En el escenario pesimista, en el que la economía crece menos que lo que proyecta el gobierno, eso implicaría un aumento de entre una y dos décimas en el déficit primario (es decir, el déficit antes de intereses) y una suba más pronunciada en la deuda neta de la administración central.

Vale recordar que la nueva regla fiscal tiene definida un ancla de deuda neta prudente, fijada en 65% del PIB, a partir de la cual se definen las metas operacionales de corto plazo, que son el resultado fiscal estructural y el tope de endeudamiento neto.

En el escenario base del gobierno la deuda neta se ubicaría al cierre del período de gobierno en 63% del PIB, subiendo desde el nivel actual, pero quedando por debajo del umbral de deuda prudente. 

Sin embargo, en el escenario pesimista la deuda neta subiría más, por lo que quedaría en 2029 en torno a la referencia de deuda prudente y con una perspectiva de que podría superar ese umbral en 2030.

Obviamente es un ejercicio simplificado, que no contempla potenciales ajustes que podría decidir el gobierno si se verifica un escenario de menor crecimiento de forma sostenida en todo el período; pero no deja de ser indicativo del riesgo. 

RA: Para cerrar Luciano, ¿qué conclusión podemos sacar entonces del proyecto y sus implicancias a nivel fiscal?

LM: Nada de lo que estuvo incluido en el proyecto sorprendió particularmente.

El riesgo país muy bajo en términos históricos que ostenta Uruguay permite que el Estado siga financiándose en condiciones favorables y hace que no haya una necesidad urgente de corrección fiscal siempre que se mantenga la credibilidad de que en algún momento se procesará una mejora.

El gobierno tomó entonces esa coyuntura y buscó honrar sus compromisos políticos y avanzar en la agenda propuesta en la campaña electoral, asumiendo riesgos medidos. Es decir, no estamos viendo un enorme aumento del gasto, pero al fin y al cabo está asumiendo riesgos. Eso porque el proyecto de Presupuesto ya partía de un incremento real relevante del gasto primario de la administración central este año, porque por ahora la economía sigue creciendo poco y porque la promesa de mejora del resultado fiscal, que tiene que ocurrir, sigue centrada en la segunda parte del período de gobierno. 

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