En Perspectiva

Bancos de semillas: Proyectos de INIA y UTEC conservan y respaldan distintas especies claves para casos de sequías, inundaciones o su pérdida patrimonial

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En Perspectiva · Entrevista Federico Condón (INIA), Sofía Cortizas y Natalia de Almeida (UTEC)

Uruguay, al igual que muchos otros países del mundo, trabaja para proteger uno de sus patrimonios más valiosos que tiene: las semillas que sostienen la producción de alimentos y la biodiversidad de su territorio.

A través de bancos de germoplasma, nuestro país conserva y respalda su diversidad genética frente a amenazas como el cambio climático, las sequías, las enfermedades y la pérdida de variedades locales.

Parte de ese acervo descansa en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, también conocida como “la bóveda del fin del mundo” pensada para enfrentar escenarios de catástrofe mundial.

En este contexto, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), conserva y respalda semillas de cultivos de interés productivo, que muchas veces vienen desde el exterior. Por otro lado, el proyecto de la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC), está orientado a la preservación de variedades criollas y especies nativas que están por fuera del circuito comercial.

¿Por qué son tan importantes estos establecimientos? ¿Cuál es la vida útil de estas semillas? ¿Quiénes pueden acceder a estas semillas? ¿Por qué es importante preservar estas semillas criollas? ¿Son parte de nuestro patrimonio cultural?

Para conocer más sobre estos proyectos, Gabriela Pintos conversó con

Sofía Cortizas

Sofía Cortizas

  • Licenciada en Ciencias Biológicas
  • Magíster en Conservación de Biodiversidad
  • Docente encargada en la UTEC

Natalia de Almeida

  • Ingeniera Agrónoma
  • Magíster en Agroecología
  • Doctora en Recursos genéticos vegetales
  • Docente asociada en la UTEC
Natalia de Almeida
Federico Condón

Federico Condón

  • Ingeniero Agrónomo

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