«Escribo ligerito y lo meto en un cajón, para olvidarlo un poco y luego revisarlo», dice poeta Ida Vitale desde la Feria del Libro de San José

“La poesía de [Ida] Vitale no deja de advertirnos que hay otro modo de usar las palabras, ajeno a la dictadura palabrera, otro modo de pensar fuera del vértigo simplificador y, ante todo, que es posible otro camino, lleno de obstáculos pero divergente de la cómoda supercarretera de la ignorancia”.

Esto decía el filósofo uruguayo-mexicano Carlos Pereda con motivo de la entrega del Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo, que Ida Vitale recibió en 2009 y al que le seguirían luego, entre otros, el Premio Reina Sofía, en 2015, y el Federico García Lorca, en junio pasado.

“Por eso –añadía Pereda– quien lea sus versos, en medio de tanto ruido y fantasía que anonadan, acaso pueda rescatar un poco de sentido, un poco de coraje, un poco de humanidad”.

Ida Vitale vive en Austin, Texas, EEUU, donde en 1989 se instaló junto a Enrique Fierro, su esposo, que fallecería en mayo de 2016. Pero hace un par de meses está entre nosotros, reencontrándose con su gente y su país. A sus 93 años no tiene pereza, va y viene, al punto de que hoy está por segunda vez acá, en la Feria del Libro de San José, donde es una de las estrellas de la agenda de actividades.

Ida Vitale estuvo junto a nosotros para hablar de la vida y de su obra.

Gabriel Díaz

En los últimos 20 años he ejercido el periodismo narrativo y artesanal. Llevo conmigo una libreta, un lápiz y los sentidos que me quieran acompañar. Celebro los avances que nos hacen más fácil la vida. La computadora y el lavarropa lideran mi lista.

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