
El Foro Ciudadano por la Movilidad Metropolitana cuestiona el proyecto de reforma del transporte metropolitano y reclama revisar las decisiones tomadas sobre los corredores de buses rápidos, o BRT. Según el colectivo, todavía faltan respuestas sobre los costos y la financiación, a quiénes beneficiará la propuesta y qué problemas resolverá.
“Se puso el BRT primero, antes de tomar otras decisiones que deberían haber sido consideradas en una escala metropolitana global”, dijo la arquitecta Alicia Artigas, vocera del Foro, en entrevista con Emiliano Cotelo y Romina Andrioli en En Perspectiva.
El colectivo, integrado por unas 200 personas con distintos perfiles e intereses vinculados a la movilidad y la ciudad, presentó 63 solicitudes de acceso a la información pública a varios organismos. Artigas dijo que, al revisar las fechas de los estudios y de las decisiones, observaron que los análisis se hicieron después de que el proyecto fue presentado en 2024.
“Desde la presentación del proyecto en la Torre de Antel, recién después se hicieron todos los estudios que figuran en las páginas web y en el Ministerio de Transporte”, señaló. También sostuvo que no había una encuesta origen-destino vigente para conocer cómo se desplaza la población del área metropolitana. Ese relevamiento, explicó, debería registrar los viajes entre los puntos de origen y destino y considerar distintos medios de transporte, no solo los ómnibus.
“Las encuestas origen-destino se van a tener después de tomar las decisiones”, afirmó. Para Artigas, contar con esos datos es importante antes de definir una intervención de esta escala: permitiría conocer dónde se originan los viajes, hacia dónde se dirigen y qué medios se utilizan.
“No es solo el transporte el que modifica la ciudad”
Otro de los cuestionamientos del Foro es que el proyecto no habría incorporado la mirada de varios organismos públicos. Según Artigas, no se consultó al Instituto Nacional de Estadística ni a los ministerios de Ambiente, Desarrollo Social, Industria y Vivienda y Ordenamiento Territorial.
“Fue algo que salió del Ministerio de Transporte y Obras Públicas y del Ministerio de Economía, sin dar participación a una política bien transversal como es esta”, dijo. A su juicio, la reforma no debe analizarse solamente como una obra de infraestructura, porque también puede incidir en la ubicación de viviendas, comercios y servicios.
“Un sistema de transporte hecho de una manera o de otra modifica la ciudad, desde el espacio público y la vida cotidiana hasta la instalación de comercios y nuevas viviendas”, sostuvo. Por eso, consideró que el proyecto debería incluir una mirada más amplia sobre el desarrollo del área metropolitana.
Artigas también señaló que el Foro no encontró información suficiente sobre los préstamos, la financiación y los indicadores que permitirían evaluar si el proyecto avanza de acuerdo con sus objetivos. “No hay datos sobre el propio financiamiento y el préstamo”, expresó. Y agregó: “No se nos dio respuesta; por lo general, la respuesta es que eso se va a ver después”.
Alcance, costos y etapas pendientes
La primera etapa de la reforma contempla dos corredores de BRT, entre Zona América y Plaza Independencia y entre El Pinar y el Centro. Artigas estimó que cerca de 500.000 personas, de una población metropolitana de unos dos millones, viven en zonas próximas a esos corredores.
“Solamente un 25% tiene respuesta en este proyecto de infraestructuras que sirve a dos corredores”, dijo. Según planteó, aún no está claro cómo se atenderán las necesidades de otras zonas, incluidas áreas del oeste de Montevideo y de Canelones. “San José ni siquiera figura” en esta primera etapa, señaló.
La vocera también cuestionó la falta de información sobre el costo total de la reforma. Recordó que se han manejado diferentes cifras: “Últimamente se dijo que eran 575 millones de dólares; se había dicho que eran 800, se había dicho que eran 1.000”. Además, dijo que no se conoce cuánto costarán las etapas posteriores ni cuándo se realizarán, aunque se ha hablado de un período de hasta 15 años.
“No sabemos ni cuándo ni cuánto van a salir esas otras etapas”, afirmó. En ese contexto, el Foro sostiene que algunos habitantes de Montevideo, Canelones y San José podrían tener que esperar años para ver mejoras en el transporte.
Artigas dijo que, con la implantación de los corredores, algunos ómnibus que hoy circulan por esas líneas quedarían disponibles para otros recorridos, pero señaló que no se ha definido cómo se redistribuirían. “No sabemos cuáles son esos recorridos transversales”, comentó. También cuestionó que el proyecto no incluya otras medidas de movilidad: “No se está complementando con ciclovías” ni hay medidas dirigidas a reducir la circulación de autos particulares, señaló.
“La ciudadanía debe ser la primera consultada”
El Foro propone revisar el orden de las decisiones y partir de una planificación integral de la ciudad y del área metropolitana. Artigas planteó que primero deberían analizarse el crecimiento de la población, la distribución de los servicios y las necesidades de movilidad; luego, definir qué sistema de transporte puede responder mejor a esos objetivos.
“Capaz que ahí hubiéramos pensado que no era el corredor este el que teníamos que poner primero; capaz que hubiera sido un corredor al oeste”, dijo.
Mientras se desarrolla esa planificación, agregó, también podrían estudiarse mejoras en la red actual, como racionalizar líneas y optimizar los circuitos. “Hay una cantidad de problemas pequeños que se pueden resolver hoy sin hacer BRT”, sostuvo.
Artigas rechazó que el planteo del Foro busque frenar la reforma. “Esto no es poner el palo en la rueda”, dijo, y explicó que el colectivo pide revisar las decisiones antes de comprometer recursos en una obra de gran magnitud. “Si sale mal, todos los estudios no demuestran que esto va a salir bien”, advirtió.
También reclamó incorporar a quienes usan el transporte en la discusión: “La ciudadanía debe ser la primera consultada”. Entre los problemas que, según dijo, pueden señalar los vecinos, mencionó las dificultades de los ómnibus para entrar en algunas calles, la falta de frecuencias en horarios de entrada y salida de los centros educativos y las demoras en los viajes.
Material complementario
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