A pedido de la OPP, UTE aumentó sus aportes a Rentas Generales

Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS

El Directorio de UTE aprobó el jueves por mayoría un aporte extra a Rentas Generales de $ 5.000 millones (unos US$ 116 millones) a pedido de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

Según informó El Observador, inicialmente estaba previsto que las transferencias fueran por US$ 61,5 millones. 

La solicitud de ampliación de transferencias de dinero se da pocas semanas antes de que el gobierno analice qué hará con el precio de las tarifas en enero. Con el nuevo aporte definido, UTE triplicará sus transferencias que ascenderán a unos US$178 millones en el presente ejercicio.

Fernanda Cardona, directora de UTE por el Frente Amplio, votó en contra y escribió en Twitter que la empresa se queda “sin la ganancia por exportaciones (de energía a Brasil) y con varios problemas para resolver. ¿En qué se va a gastar este dinero?”, se preguntó.

Cardona, hablando con AM Libre, había planteado: “Si UTE, antes de tener torta de ganancias ya podía tener un criterio de no ajustar las tarifas por encima del IPC y lo logró durante más de 10 años, y ahora tiene más que eso, entonces llegó el momento de bajar la tarifa a la gente; pero no a los malla oro, sino a la gente de a pie”, había dicho la directora frenteamplista del ente.

 

La Tertulia de los Lunes con Miguel Brechner, Martín Bueno, Pablo Carrasco y Ana Laura Pérez.

 

Viene de…

Luego de 15 años finalizó la era Tabárez en la selección uruguaya

Continúa en…

El aparato burocrático regulador y la ideología… Y otros telegramas

 

 

Candela Stewart

Notas Relacionadas

5 Comentarios

  • El sentido originario de las empresas públicas, o entes autónomos del servicio industrial y comercial, como es su nombre, es que con las utilidades que rindan como empresas se destine a dar servicios a sectores que no los tendrían en caso de que fueran privadas, por ser antieconómicos. Es, por ejemplo, lo que mencionó Gurméndez en la reciente entrevista, con varias localidades apartadas que no tienen, en ese caso, servicios de telecomunicaciones. Y eso de que tengan que hacer aportes extraordinarios al erario nacional por requerimiento de una autoridad de gobierno es un abuso que han cometido gobiernos de todos los partidos, desde hace muchos años, con el pretexto de que el Estado es el dueño y dispone como quiere de sus utilidades. Isaac Alfie será una excelente persona y tendrá la mejor de las intenciones, pero no tiene legitimidad para requerir una suma así a puro capricho; en todo caso, esas contribuciones deberían ser discutidas e incluidas en una ley, ya que la autoridad del Estado se forma con los poderes Legislativo y Ejecutivo; no con sólo un integrante de este último.
    Y al presidente Lacalle hay que hacerle un llamado de atención, porque cuando se habló de los aumentos de combustibles, dijo que en su gobierno no se usarían las tarifas de los servicios para engrosar los recursos del Fisco, pero en este caso se le escapó la moto y lo están dejando en falsa escuadra.

  • Pocas veces se encuentra un ejemplo tan nítido del accionar de los liberales de 5 pesos como en este señor Carrasco. Que vomita sobre las empresas públicas, las regulaciones, los subsidios…salvo que sean para favorecer sus negocios como parte de los tan mentados «malla oro».
    Pestilente.

  • Si UTE fuera privada no estaríamos hablando de esto. Esa plata terminaría siendo repatriada por la multinacional que sería la dueña de UTE. Todas las empresas viven de vender por encima de los costos asentados en su contabilidad y guardarse la diferencia. ¿Quién vendría a Uruguay a generar y transmitir energía al costo? La ganancia duele cuando la tiene el Estado, le miramos con lupa la formación de precios, cuestionamos que no baje precios en lugar de generar ganancias. Cuando se la lleva un privado, aunque se la lleve a la casa matriz a 10.000 km, nos parece fenomenal porque todo lo que sea privado nos parece más legítimo. Por eso no hablamos de qué hacer con los excedentes de UPM, porque son ajenos y se van para Finlandia. De eso es de lo que hablaba Batlle, no de que las empresas no debieran obtener ganancias. Hablaba de la fuga de capitatles, de las libras de oro que se iban año a año y terminaban en bancos en Londres o en negocios en alguna otra colonia inglesa.

    La inversión para generar y transmitir la energía de UTE la pusimos los uruguayos, a diferencia de la planta de UPM, que la costearon los fineses. Al gobierno que tenemos, también, lo votamos y son los que están de turno administrando la riqueza que genera UTE. La administra de acuerdo a su ideología para beneficiar de preferencia a los sectores que le parecen moralmente superiores (digamos, «los malla oro»). A diferencia de las directivas de las empresas privadas, las empresas públicas tienen gobiernos que los usuarios indirectamente votamos cuando votamos gobierno nacional, lo cual ya es mucho decir. El Estado con ese dinero tapa agujeros que son de diversa índole: está pagando el déficit previsional que le preocupa a Bueno, el régimen previsional de las FFAA que tanto preocupa a Manini y también los subsidios agrícolas que anunció el presidente en la inauguración de la cosecha de trigo y del que se benefician a los «malla oro» que tanto le preocupan a Carrasco. ambién pagan otras cosas que ellos aborrecen, pero bueno, eso es lo lindo de la democracia. Ahora les toca a ellos y van a tratar de usarla de preferencia para beneficiar a su base social. Eso ya se está notando.

    Además, aclaro otra cuestión: cuando OSE por ejemplo gasta en carbón activado para quitar toxinas de las cianobacterias del agua, está cofinanciando por ejemplo el costo de los tambos y de la agricultura de la cuenca del Santa Lucía. Para que allí se produzca de determinada forma, sin preocuparse por la cantidad de nitrógeno que es arrastrada al río, «alguien» tiene que pagar para limpiar el agua que tomamos y usamos para cocinar. Lo mismo pasa cuando UTE lleva a lo largo de cientos de kilometros cables para electrificar establecimientos rurales. El costo de llevar esos servicios es carísimo, todo a pérdida para UTE, pero eso sirve para que un tambero tenga tanques de frío a un costo razonable. Todo eso son SUBSIDIOS. Nadie los quiere ver porque son mala palabra, pero son esa mala palabra.

    Y esa es la realidad que no se quiere ver: la sociedad es una maquinaria circular llena de subsidios cruzados en todas direcciones. Quien logra en ese pasamanos acaparar más de lo que gasta, es rentable y se enriquece y quien no, se empobrece y se funde. No es tan sencillo saber qué riqueza se generó dónde, quién contribuyó a generarla y quién no. No necesariamente quien está ganando está costeando el costo real de su negocio libre de consecuencias para los demás.

    • Mire que las obras de electrificación de los establecimientos rurales no se hacen, en general, sólo por UTE, sino que hay convenios entre ésta y grupos de productores. La UTE hace el tendido en media tensión y construye una estación de transformación, y de ahí los productores hacen el tendido en baja tensión hasta sus establecimientos. Así era, por ejemplo, con los cultivadores de arroz.

      • Es cierto, Laviano. Yo tengo familia en el campo y sé que cuando electrificaron tuvieron que pagar una parte del tramo final. No es gratis, como tampoco lo es pedir una conexión en la ciudad, que siempre tiene una tasa de conexión. El tema es cuántos kilómetros pagamos todos para llegar hasta la subestación y cuántos paga el productor a su cargo. Si la empresa fuera privada, los productores tendrían que pagarlo íntegramente.

        Quiero aclarar que a mi no me parece mal. Yo sí creo en los subsidios para actividades que son mejores que la nada misma. Creo en la necesidad de afincar gente en el campo, en poblar regiones que de otra forma serían improductivas y en ocupar gente aunque sea a pérdida en lugar de dejarlos que mendiguen o roben en las ciudades. Estoy de acuerdo con las políticas europeas que prefieren un paisano subsidiado a un nuevo poblador de asentamientos irregulares urbanos. De hecho, al pagar la energía eléctrica en Montevideo también estamos por ejemplo subsidiando el tambo y eso significa que también estamos subsidiando la leche fresca, que tiene precio administrado.

        Lástima que no tenemos precios administrados en ningún corte de carne, porque ahí los colegas de Carrasco nos fajan con precios internacionales. Cuando les rebotan un contenedor, se acuerdan de nosotros y aparecen las «ofertas», cuando están vendiendo firme nos doblan el lomo con los precios. Y eso que ellos son «malla oro», les sobra rentabilidad como para que mañana pudieran al menos vender una carne picada a precio administrado. Así la gente que gana 20.000 pesos puede probar carne vacuna de vez en cuando. Yo hace tiempo que bajé mi consumo de carne vacuna y me pasé al cerdo, porque la carne de vaca subió mucho más que mi salario.

        Pero volviendo al asunto, yo creo que a veces nos falta sincerarnos en estos debates. Se discute como si la sociedad fuera una sumatoria de compartimientos estancos, cada cual con su contabilidad separada del resto y que toma decisiones libremente y sin sacarle ni dalre nada a nadie. Nada más lejos de la realidad. Es como el eslogan de que lo privado administra mejor porque el que lo hace mal se funde. Es interesante leer el libro de Stolovich sobre el puñado de familias que controla toda la economía privada del país y compararlo con lo que pasa hoy. También Bancotráfico, de Blixen, donde se cuenta el empacho de miles de millones de dólares que pagamos como sociedad para rescatar bancos de familias que, vaya contradicción, siempre seguían siendo ricas y dueñas de bancos entre otros emprendimientos. El grupo dueño del Banco Mercantil, que quebró en los 70 tenía los mismos dueños que el Banco de Montevideo, que quebró en los 2000. En el medio nunca dejaron de tener bancos, entre otros emprendimientos. Creo que lo de que el privado administra bien porque si no no estaría ahí es cierto en proporción inversa con la atomización del mercado. Vale para el bolichero de la esquina, para el ferretero, para el pequeño establecimiento rural, etc. Los grandes negocian reparto de mercado y si se la ven fea, vacían la empresa y dejan a todos los acreedores peleando por las migajas que no se pudieron llevar. Ahí normalmente pagamos todos, porque vale la regla que los gringos llaman «too big to fail». Empresas demasiado grandes como para que se las deje quebrar.

        En fin, mejor ni sigo porque me amargo de que todavía ese discurso de la virtud de lo privado se siga repitiendo sin la menor perspectiva histórica. Le dejo saludos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*Es obligatorio poner nombre y apellido

[ep-ad code="mode_300x250_nota_mo_2"]